El día en que bendijeron al Resucitado

El 15 de mayo es una fecha especialmente significativa para la Hermandad del Resucitado. Este martes se cumplen tres décadas de la bendición de Nuestro Señor Resucitado, obra del imaginero sevillano Juan Manuel Miñarro, que llegó a Córdoba la noche previa para ocupar desde entonces un lugar de privilegio en el corazón de todos los hermanos de la corporación y de todo un barrio.

La imagen, encargada por entonces hermano mayor, Francisco Ruiz Abril, curiosamente máximo responsable actual de la hermandad, fue bendecida por el entonces Vicario de la Diócesis de Córdoba D. Valeriano Orden Palomino, actuando en la ceremonia el Centro Filarmónico Eduardo Lucena y tuvo un coste de un millón de pesetas de la época. Según ha recordado la corporación, la bendición se realizó sobre un altar de diez metros de altura, usándose agua de la fuente de la Piedra Escrita. Entre las ofrendas de la misa se encontraba un capote de paseo de Gabriel de la Haba Zurito y un puñado de picón hecho expreso para la ocasión por uno de los piconeros del barrio. Así mismo, las potencias y la cruz fueron sufragadas por personas anónimas con plata que donaron los plateros del Barrio de Santa Marina.

Así lo ha querido recordar, en esta fecha tan extremadamente significativa, la cofradía santamarinera, subrayando que la imagen “marcaría un estilo en la época, representando a un Cristo con los pies en la tierra y no en Ascensión o sobre una nube, como venía siendo habitual”. Como curiosidad, la imagen, debido a sus dimensiones, tuvo que ser sacada del taller del escultor por una ventana a la que debieron cortarle una reja, llegando a sonar las campanas de la Catedral de Sevilla en el momento en que algunos de los hermanos de la cofradía pusieron al Señor en la calle.