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Córdoba

El día en que comenzó la construcción de la Iglesia Conventual del Santo Ángel

En el año 1629 se fundó el convento de Capuchinos sobre unas casas compradas al Marqués de Almunia situadas en la antigua plaza de Almunia. Existe datos fehacientes que permiten determinar que estaba edificado en el año 1633, ya que existen documentos que prueban que en ese año los frailes entraron a vivir al convento. Sin embargo no es hasta el día 6 de enero del año 1638, cuando comienza a construirse la iglesia conventual del Santo Ángel. El templo fue edificado con planta de cruz de una nave con capillas laterales, cubiertas con bóvedas de cañón. La fachada es de concepción barroca y expresión minimalista enfoscada en blanco.

Pese a lo que pudiera parecer, del antiguo convento sólo se conserva la iglesia de estilo barroco ya que el actual convento es del siglo XVII. La iglesia sigue la línea de las iglesias carmelitas, de planta de cruz latina, con una nave con crucero y cúpula, brazos y presbiterio de planta rectangular. Tiene una anteiglesia. El altar mayor se compone a base de ricos lienzos y un templete de principios del XX presidido por la imagen titular. En los laterales posee varias capillas, destacando sobre todas las dedicadas a la Divina Pastora y San Francisco. El templo es actualmente sede canónica de dos corporaciones penitenciales: la Paz y Esperanza y la Sangre además del Redil Eucarístico de la Divina Pastora.

La fachada tiene un arco de medio punto, con dos pequeñas ventanas a los lados, sobre el cual existe una hornacina y sobre ésta un gran ventanal. Se remata en un cuerpo triangular a modo de frontón con apertura circular en el centro. Toda la fachada es enfoscada y encalada. Cabe recordar que los Capuchinos han sufrido tres exclaustraciones, en 1810, 1821 y la definitiva de Mendizábal en 1836. En ese momento, el convento fue vendido y demolido en su mayor parte. Según recoge Teodomiro Ramírez de Arellano, los materiales fueron empleados en la construcción de la plaza de Toros de los Tejares. Se conservó el claustro y la huerta aún hoy en día existentes, así como la iglesia.

La fachada de la iglesia es uno de los elementos esenciales que conforman la mítica Plaza de Capuchinos, presidida por el universal Cristo de los Faroles, un recinto que se caracteriza por una gran sencillez. Se trata de un rectángulo empedrado y de paredes encaladas, tal y como la describe el poeta Ricardo Molina: «No es más que un rectángulo de cal y cielo». El empedrado consiste en losas de granito con piedras en su interior. A la derecha, la plaza es cerrada por la puerta de la iglesia hospital de San Jacinto y el propio convento de Capuchinos, que da nombre a la plaza. La plaza fue levantada sobre unas casas que poseía la familia de los Almunia en el lugar en el año 1689, si bien formaba parte del convento de Capuchinos. Fue desamortizada en el siglo XIX porque era una zona de paso entre dos barrios populares de Córdoba. El empedrado original de aquel momento fue sustituido por Antonio Cruz Conde en los años 1950. 

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