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Córdoba, Huelva, 🎶 Pentagrama

El día en que Cristo de Gracia y Coronación se convirtieron en embajadoras de Córdoba

El sábado 17 de septiembre de 2016 la ciudad de Huelva vivió un día grande, de esos que pasan a la historia y afectan decisivamente el devenir futuro de su realidad cofrade. Ocurrió en Córdoba con el Vía Crucis Magno del 14 de septiembre de 2013 que indiscutiblemente marcó un antes y un después en la ciudad de San Rafael. Un acontecimiento que puso en el mapa a las cofradías cordobesas y mostró a los miopes que aún pululaban por el universo cofrade, que hay vida más allá de Sevilla y que adicionalmente provocó una auténtica metamorfosis en la idiosincrasia de la Córdoba Cofrade, que tras aquel acontecimiento nunca más volvió a entender a sus cofradías lejos de la Catedral.

Aquél día del pasado mes septiembre, hace casi un año, otro tanto sucedió en la ciudad onubense. Durante semanas, Huelva se convirtió en el eje vertebrador de buena parte de la información cofrade inundando páginas y webs de lugares geográficamente dispares que no suelen llenar su espacio de contenidos procedentes de la capital de la de la Bahía. Una jornada que quedó atesorada en el recuerdo y en el corazón de las miles de huelvanos que se echaron a la calle y de los llegados de fuera para admirar a los veinticuatro pasos que integraron el Acto de Misericordia, cuyo punto culminante se situó en la plaza de la Constitución.

La primera imagen que pisó las calles choqueras fue la de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, desde la Parroquia de San Francisco de Asís, a eso de las 14:45, dando comienzo a un acontecimiento inolvidable para el pueblo de Huelva y para quienes tuvieron la fortuna de conocer auténticas joyas, lamentablemente desconocidas para buena parte del cofrade medio, que suele manejar su propia Semana Santa y todas las cofradías que pasan por la Campana.

La mirada de los cordobeses, a caballo entre la nostalgia por el acontecimiento vivido hace cuatro años y la absoluta expectación, estuvo muy pendiente de cada uno de los movimientos de quienes se convirtieron por derecho propio en aquella brillante tarde noche, en embajadoras de nuestra esencia cofrade, Coronación de Espinas y la Agrupación Cristo de Gracia.

La magnífica formación mercedaria acompañó al misterio del Santísimo Cristo de la Fe, obra de Antonio León Ortega (1975) que figura acompañado por María Magdalena de Elías Rodríguez Picón (2004), los Santos Varones y los centuriones romanos todos ellos realizados por Jose María Leal (2010-2011). El cortejo salió al filo de las cinco de la tarde para enfilar el itinerario de ida hasta el recorrido común. Pasados diez minutos desde que se abrieran las puertas, el impresionante crucificado se puso en la calle y comenzó su caminar al compás de “Requiem”, tal vez en memoria de la triste pérdida sufrida en las horas precedentes por un componente de la banda, y el tiempo se detuvo para que la simbiosis entre la banda y la cuadrilla comenzase a fraguarse paulatinamente.

“Te coronaron de espinas”, “Sobre los pies te lleva Sevilla”, “Ave María” o “Costalero del Soberano” fueron otras de las marchas que jalonaron con notable éxito la intervención de la formación cordobesa hasta que, cinco minutos antes de la una, el misterio retornase a su hogar con la marcha “Señor de Sevilla”, dejando en el ambiento la infinitud y la trascendencia de las cosas bien hechas. Una vez en el interior del templo, volvió a sonar la maravillosa “Ave María” convirtiendo en sublime un momento íntimo.

Por su parte, la Agrupación Cristo de Gracia, dejó constancia una vez más de que aquello que un día fue el principio de un sueño, hace años que se convirtió en rotunda realidad tras el caminar del paso de la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, imagen de Elías Rodríguez Picón de 2003. Tras el hermoso gesto realizado por la corporación onubense, de entregar a la banda su medalla corporativa, el cristo salió a la calle cuando quedaban diez minutos para las seis, a los sones de “Esperanza Madre del Amor” y “Coronación”. “Y yo soy la Resurrección la Vida”, “Nuestro Padre Jesús de la Victoria”, “Pange Lingua” o “Sabed que vendrá”, fueron otras de las marchas que pusieron el contrapunto al alegre andar del paso, camino del itinerario común, al que el Señor se incorporó al compás de “Coronación”. Tras el recorrido oficial, comenzó el traslado de vuelta, momento en el que Cristo de Gracia interpretó “El principio de un sueño”, como un sueño fue poder disfrutar de su inconfundible estilo bajo el cielo azul infinito que acompañó un acontecimiento que difícilmente podrá ser olvidado por quienes tuvieron la suerte de vivirlo.

A medida que la noche se fue transformando en madrugada, los cientos de testigos de este histórico acontecimiento llegados desde la ciudad del Cristo de los Faroles, fueron adquiriendo conciencia de que aquel día Coronación y Cristo de Gracia, merced a la inmensidad de sus sones y la indiscutible calidad que emana del esfuerzo y la minuciosidad, hicieron un poco más grande a la Córdoba Cofrade, convirtiéndose en emisarias de nuestra identidad, en abanderadas de nuestra armonía y en portavoces de nuestro espíritu. Aquél fue el día en el que Córdoba, gracias a su música conquistó un pedacito más de gloria.

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