El Grupo de Fieles de la Bella de Sevilla presenta el diseño de su futuro Simpecado, un puente artístico entre Sevilla y Lepe

El Grupo de Fieles de Nuestra Señora de la Bella de Sevilla ha dado a conocer el diseño del que será su futuro Simpecado, un proyecto artístico concebido para estrechar los vínculos devocionales y culturales entre la capital hispalense y la localidad onubense de Lepe. La presentación se celebró en la tarde del viernes 23 de octubre, en el Salón de Actos de la Parroquia de San Joaquín, donde se desvelaron las líneas maestras de una obra que aspira a plasmar, mediante un cuidado programa iconográfico, la identidad de esta devoción mariana.

La propuesta lleva la firma de Antonio Castro del Pozo, quien ha articulado su creación en torno a una idea que resume el sentido último de la obra: «un puente entre Sevilla y Lepe». Para materializar este propósito, el diseñador ha recurrido al lenguaje neobarroco sevillano, un estilo que permite conjugar la riqueza ornamental, la tradición artística y el simbolismo religioso en una composición destinada a convertirse en una nueva referencia patrimonial para el grupo de fieles.

Un programa iconográfico inspirado en la tradición de la Bella

La configuración del conjunto parte de dos referentes fundamentales: el retablo de la Virgen de la Bella y su carreta de romería. Ambos elementos inspiran el remate superior y la capilla del futuro Simpecado, estableciendo una conexión visual con la tradición devocional de Lepe y con los elementos que han acompañado históricamente a la veneración de la imagen mariana.

Uno de los aspectos más singulares de la propuesta reside en la disposición de la Virgen, que aparecerá al aire y sin asta trasera. Esta solución permitirá que su silueta adquiera un especial protagonismo cuando la luz incida a contraluz, favoreciendo una percepción visual en la que la imagen quede realzada dentro del conjunto ornamental.

El diseño incorpora, asimismo, tres angelitos a los pies de la Virgen, una presencia que rememora su antigua advocación como Reina de los Ángeles. A este componente se suman las azucenas, símbolo de la Pureza de María, que enriquecen el significado espiritual de una obra en la que cada motivo ornamental responde a una intención iconográfica definida.

Sevilla y Lepe, unidas a través de los símbolos

La voluntad de vincular ambas ciudades se manifiesta también en los elementos decorativos elegidos por Antonio Castro del Pozo. Las guirnaldas de azahar y naranjas evocan la identidad sevillana, mientras que las cartelas incorporarán los escudos de Sevilla y de Santo Domingo de Guzmán, parroquia de Lepe en la que recibe culto la Santísima Virgen de la Bella.

De este modo, el futuro Simpecado integrará referencias expresas a los dos territorios que confluyen en el proyecto, articulando un discurso visual en el que la tradición mariana lepera y el universo artístico sevillano quedarán representados mediante una misma composición.

Bajo la capilla se situará un canasto de panes y peces, motivo que establece una doble conexión simbólica: por una parte, con la iconografía vinculada a San Joaquín y, por otra, con el marcado carácter eucarístico de la devoción a Nuestra Señora de la Bella. Este elemento contribuirá a dotar al conjunto de una lectura religiosa que trasciende su dimensión puramente ornamental.

Como culminación de la obra se dispondrá la Cruz Primera, histórico humilladero de la romería de Lepe que constituye otro de los referentes tradicionales incorporados al proyecto. Su presencia como remate del conjunto reforzará el vínculo entre el Simpecado y las manifestaciones devocionales que forman parte de la memoria colectiva de la localidad onubense.

Un proyecto que se ejecutará por fases

La presentación permitió conocer tanto la concepción íntegra del futuro Simpecado como la primera fase de su ejecución, concebida como el punto de partida de un proceso que se desarrollará progresivamente hasta completar la obra definitiva.

El proyecto nace, por tanto, con una visión global previamente definida, aunque su materialización se llevará a cabo en distintas etapas. La primera fase presentada supone el comienzo de un camino que permitirá avanzar hacia la realización completa de una insignia llamada a reunir, en un mismo lenguaje artístico, la devoción a la Virgen de la Bella, la tradición de Lepe y el patrimonio estético de Sevilla.

El Grupo de Fieles de Nuestra Señora de la Bella de Sevilla ha compartido las imágenes correspondientes al diseño y a esta primera fase, al tiempo que ha expresado su agradecimiento a todas las personas que asistieron a una jornada especialmente significativa para la corporación. Un primer paso que permite contemplar la riqueza simbólica de una obra proyectada para convertirse en expresión visible de los lazos que unen a Sevilla con la devoción lepera.