Julio Mifsut detalla los contratiempos ocurridos durante la Estación de Penitencia y apela a la comprensión de los hermanos
“Durante el transcurso de la Estación de Penitencia se produjeron dos incidencias”, expone el hermano mayor de la corporación, Julio Mifsut, en una carta dirigida a los hermanos tras la jornada del Miércoles Santo, en la que ofrece una explicación pormenorizada de los hechos y solicita disculpas por las consecuencias derivadas de los mismos.
En primer lugar, el responsable cofrade señala que “se produjo una incidencia con la Corona de María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada, lo que obligó a su sustitución en la calle Alfaros”, subrayando que la actuación se llevó a cabo “con la diligencia necesaria para preservar en todo momento la dignidad y correcta presentación de nuestra Sagrada Titular”.
La rotura del bacalao y la indisposición de un hermano marcan el segundo incidente
Junto a este episodio, Mifsut relata que “se produjo la rotura del bacalao de la Hermandad, nuestra insignia principal”, lo que obligó a “su retirada del cortejo y su traslado a la Casa de Hermandad”. A este hecho se sumó una circunstancia personal, ya que “debido a la indisposición del hermano que lo portaba, tuvo que ser trasladado en el carrito de apoyo”, una situación que, según reconoce, supuso “el consiguiente perjuicio para la imagen externa de la Cofradía”.
Ante ello, el hermano mayor manifiesta de forma expresa que “pido disculpas por las molestias o la impresión que esta circunstancia pudiera haber ocasionado”, al tiempo que garantiza que “ya se han adoptado las medidas necesarias para evitar que situaciones similares puedan repetirse”.
Transparencia y propósito de mejora tras lo sucedido
En su comunicado, Mifsut incide en la necesidad de abordar estos hechos desde una perspectiva constructiva, afirmando que “estas situaciones deben servirnos también como experiencia para seguir mejorando en organización y previsión”, con el objetivo de continuar avanzando “en seriedad y buen hacer” dentro de la vida de la corporación.
Un mensaje de agradecimiento a toda la Hermandad
Más allá de las incidencias, el hermano mayor traslada un amplio reconocimiento al conjunto de la Hermandad, destacando que “habéis demostrado, una vez más, que la Hermandad de la Paz sabe estar en la calle con la seriedad, el orden y el recogimiento que exige una auténtica Estación de Penitencia”, recordando que se trata “ante todo, de un acto de fe y un culto público a nuestros Sagrados Titulares”.
En este sentido, dedica palabras de especial consideración a los nazarenos, de quienes resalta “su silencio, su esfuerzo y la luz de sus cirios”, afirmando que “sois el corazón de la Cofradía en la calle y el mejor ejemplo de lo que significa hacer penitencia con humildad y compromiso cristiano”.
Igualmente, pone en valor la labor de acólitos, celadores y servidores, cuyo trabajo permitió “mantener el orden del cortejo y resolver cuantas circunstancias se fueron presentando”, así como el esfuerzo de las cuadrillas de costaleros, a quienes define como “verdaderamente los pies de nuestros Sagrados Titulares” por su “esfuerzo, sacrificio y compromiso”.
Reconocimiento a músicos y Junta de Gobierno
El hermano mayor extiende su gratitud a las formaciones musicales, destacando “el magnífico acompañamiento musical” que contribuyó “a realzar el discurrir de nuestra Cofradía”, así como a los miembros de la Junta de Gobierno, a quienes agradece “su dedicación constante, su trabajo discreto y su compromiso durante todo el año”.
Un cierre marcado por la fe y la unidad
La misiva concluye con una llamada a la continuidad en la vivencia cofrade, en la que Mifsut reitera que “sólo me queda reiteraros mi gratitud por vuestro comportamiento, vuestra entrega y vuestro amor a nuestros Sagrados Titulares”, animando a “seguir viviendo la Hermandad durante todo el año con el mismo espíritu con el que hemos vivido este Miércoles Santo”.
Finalmente, encomienda a los hermanos bajo la protección de sus imágenes titulares, deseando que “Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia y María Santísima de la Paz y Esperanza Coronada os bendigan siempre”, concluyendo con el saludo “Paz y Bien”.





