Sevilla

El manto de la Virgen del Dulce Nombre en su máximo esplendor

Fue el celebérrimo Juan Manuel Rodríguez Ojeda el que auténticamente determinó la evolución de la estética de la Semana Santa hispalense como la conocemos hoy día, cuya actividad se extiende a lo largo de cinco largas décadas, entre 1879 y 1930. En ese espacio de tiempo, donde España conoció numerosos acontecimientos históricos que marcarían el devenir del país, Ojeda realizó múltiples obras con las que se convirtió en el gran innovador del panorama cofrade de Sevilla.

La primera etapa creativa del artista puede denominarse postromántica (1879-1890), cuyos bordados fueron realizados en talleres  como los de las hermanas Antúnez, de Elisa Rivera o de Emilia Salvador Ybarra. Al final de ese periodo (1890-1895), un nuevo taller a nombre de su hermana, Josefa Rodríguez Ojeda, la popular Tía Pepa, sustituyó a los anteriores. A partir de esa fecha, Juan Manuel abrió taller a nombre propio, siendo el máximo protagonista en el origen del bordado regionalista sevillano (1895-1900). La madurez de este estilo se desarrolló entre 1900 y 1915, cuya evolución se consolida a partir de 1915. A lo largo de este periodo, Ojeda redefinió el modelo de palio de figura y recuperó el modelo de palio de cajón, en desuso ya desde la segunda mitad del siglo XIX.

Toda esta conglomeración de creaciones de piezas excepcionales  del textil y del bordado dio lugar una nueva visión del palio sevillano. Además, la reinterpretación de diseños a lo largo de su carrera profesional puede evidenciarse perfectamente en el manto de María Santísima del Dulce Nombre. En él, se puede detectar la organización en distintos campos readiales tomada del manto de la Virgen de la Victoria, distintos elementos comunes con el manto de malla de la Virgen de la Macarena y aportaciones muy originales, como las flores interpretadas con técnicas mixtas y un gran protagonismo de la hojilla. De este modo, el manto procesional de la que fuera la primera dolorosa de Antonio Castillo Lastrucci para Sevilla está realizado en terciopelo azul bordado en oro, ejecutado en 1923. Esta pieza ya fue restaurada por el Taller de Sobrinos de José Caro en 1975.

Esta exquisita obra del bordado ha sido restaurada durante los últimos meses, cuyo proceso se inició tras la Semana Santa de 2017 en los talleres ecijanos de Jesús Rosado Borja. Esta intervención ha estado asesorada por una comisión técnica formada por los historiadores del arte: Andrés Luque Teruel, Francisco Ros González, Javier Sánchez de los Reyes, Álvaro Dávila-Armero del Arenal y Alicia Iglesias Cumplido. La restauración se ha basado en la recuperación del dibujo original, con la colaboración de Rafael Rueda, cimentada sobre la identificación del tejido y del color originales. Con todo ello, se ha procedido a la extracción y limpieza de piezas, a la reintegración de las lagunas detectadas y al pasado a nuevo soporte de terciopelo azul. Por tanto, las zonas conservadas en buen estado se han respetado en la intervención.

Veintiséis años e incontables creaciones y restauraciones avalan al taller de Jesús Rosado. Su amplia y prestigiosa trayectoria se vio reconocida con la concesión del premio Demófilo 2010, entre otras muchas distinciones. Aunque comenzó su labor en Sevilla con la hermandad del Valle allá por 1999, son numerosas las corporaciones hispalenses que cuentan con trabajos de este singular bordador: Carretería, Exaltación, San Gonzalo, San Benito, San Bernardo, San Isidoro, Baratillo, Cigarreras, Pasión, Santa Marta, San roque, Servitas, Santo Entierro, Gran Poder, Santa Genoveva, Candelaria, Carmen Doloroso, Calvario, Dulce Nombre, Cristo de Burgos y Siete Palabras. Además, también está presente en las Glorias, como Salud de San Isidoro, y en las Sacramentales, como la del Sagrario.

No obstante, su labor trasciende más allá de las fronteras de Sevilla y su provincia, como en Madrid, Valladolid, Cuenca, Cartagena, Bilbao o Zaragoza. A esta amplia producción para las cofradías españolas, se añaden trabajos civiles y militares, así como colaboraciones con la alta costura.

El manto restaurado de María Santísima del Dulce Nombre estará expuesto hasta el próximo jueves, día 15 de febrero, en el Real Círculo de Labradores de Sevilla, en horario de 9 a 21 horas. Tras la restauración del paso de Cristo, los titulares y varios enseres de la cofradía, el siguiente reto de la hermandad estará en la intervención del palio de la dolorosa del Martes Santo.

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