Almería, Andalucía, Sevilla, 🎶 Pentagrama

El Nazareno de Huércal-Overa procesionará de forma extraordinaria por su 275 Aniversario con sones de la Redención

La Hermandad del Nazareno de Huércal-Overa, de la provincia de Almería, se encuentra de enhorabuena por la conmemoración del 275 aniversario de la talla de su titular cristífero, algo que no pudo rememorar el pasado año por la crisis sanitaria.

El Nazareno procesionará por las calles del municipio almeriense de forma extraordinaria el próximo 20 de noviembre, contando con un acompañamiento musical de primera categoría.

Y es que la Hermandad del Paso Morado, como se conoce popularmente a la Cofradía del Nazareno, ha tenido a bien firmar a la Agrupación Musical de la Redención de Sevilla capital para acompañar a su titular cristífero en la procesión extraordinaria.

Además, Jesús Nazareno procesionará tras la restauración a la que ha sido recientemente sometido, así como por primera vez, con un paso a costal. Va a estrenar un paso con una canasta que tallara en el año 1964 el sevillano Antonio Martín Fernández, contando con la particularidad de poder transformarse en pocas horas, de paso a costal a paso de varal, ya que el Miércoles Santo es portado por sus costaleros y el Viernes Santo, por el pueblo. Dicha transformación ha sido ingeniada por miembros de la Hdad. y realizada por el Taller de los Hnos. Caballero.

La imagen de Ntro. Padre Jesús Nazareno es una obra del insigne escultor murciano Francisco Salzillo y Alcaraz, que data de mediados de la década de 1740, considerada una de las mejores obras  realizadas por el autor en dicha época. Se trata de una imagen de vestir, tallada en madera de ciprés, con pelo natural y una altura de 165 cm.

La imagen posee tallados y policromados el rostro, cuello, parte superior del torso, las manos, los brazos, aproximadamente hasta la mitad del antebrazo, y las piernas. El resto del cuerpo está modelado, pero no policromado. La imagen porta la cruz sobre el hombro izquierdo y posee articulados los hombros y los codos.

El rostro, ligeramente inclinado hacia la derecha, muestra unos rasgos cuidadosamente tallados, con los ojos de cristal y levemente cerrados, dirigidos hacia el espectador que lo contempla desde abajo; muestran una mirada dulce y compasiva.

La nariz es recta y finamente modelada, ligeramente pronunciada y con ciertos rasgos semíticos. La boca presenta unos labios bien dibujados y está ligeramente entreabierta,  representando un suspiro a causa del esfuerzo y el dolor.

La boca está rodeada por una barba cuidadosamente tallada, que cubre la parte inferior del rostro desde las orejas hasta la barbilla, donde se vuelve mas tupida y muestra una leve bifurcación y apariencia de trenzado, propia de los maestros judíos. Asimismo, sobre el labio superior, se observa un fino bigote que se extiende hacia los pómulos y enlaza con la barba ligeramente por debajo de la comisura de los labios.

Las manos, a la vez delicadas y poderosas, se muestran ligeramente curvadas hacia el exterior por las muñecas, con los dedos flexionados de forma circular, en actidud de asir el patibulum de la cruz. Están talladas con un elevado realismo anatómico, con una gran profusión de detalles que resaltan el esfuerzo realizado por Cristo al cargar el madero camino del Gólgota.

Por último, en cuanto a la policromía, en general predominan los tonos pálidos, propios de quien ha perdido bastante sangre. Asimismo, en toda la imagen se aprecian moratones, arañazos y regueros de sangre como consecuencia de los diversos padecimientos sufridos por Cristo durante la Pasión.

En cuanto a las piernas, se encuentran talladas y policromadas por completo, desde los pies hasta la parte superior del muslo, donde se unen al tronco de la imagen. Se colocan en posición andante, con una zancada abierta. La pierna izquierda se encuentra adelantada, con el pie firmemente apoyado en la peana, mientras que la derecha se presenta más retrasada, con el pie levantado exceptuando la punta, en actitud de dar un paso adelante. Ambas piernas presentan magulladuras en las rodillas, como testimonio de las caídas de Cristo en su camino al calvario y diversas heridas como reflejo de la flagelación.

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