El obispo de Córdoba bendecirá a Nuestra Señora del Desamparo, titular mariana de la Hermandad de la Sangre de El Higuerón, el 14 de noviembre

La Hermandad de la Sangre de El Higuerón se prepara para vivir una de las jornadas más trascendentales de su historia reciente con la solemne bendición de Nuestra Señora del Desamparo, su titular mariana, que tendrá lugar el próximo sábado 14 de noviembre, a las 19:00 horas, en la parroquia de San Isidro Labrador. La ceremonia estará presidida por el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, quien será el encargado de bendecir la imagen, en un acontecimiento llamado a dejar una profunda huella en la trayectoria espiritual y patrimonial de la corporación cordobesa.

El anuncio, recibido con inmensa alegría por la hermandad, representa la culminación de una de las iniciativas más significativas de su actual etapa de crecimiento. La llegada de la Santísima Virgen bajo la advocación del Desamparo constituye un hito que trasciende la incorporación de una nueva imagen al patrimonio cofrade, pues abre un horizonte renovado para la devoción mariana y fortalece los fundamentos espirituales de una corporación estrechamente vinculada a la vida parroquial y vecinal de El Higuerón.

Manuel Luque Bonillo da forma a la nueva titular mariana

La imagen de Nuestra Señora del Desamparo es obra del escultor e imaginero Manuel Luque Bonillo, autor al que la hermandad ha querido trasladar públicamente su más profundo agradecimiento por el trabajo artístico desarrollado y por haber materializado una advocación destinada a ocupar un lugar esencial en la memoria y en la devoción de sus hermanos.

La corporación ha destacado el significado de esta creación, llamada a convertirse en referente de consuelo, amparo y esperanza cristiana para cuantos encuentren en la Santísima Virgen un refugio ante las dificultades de la vida. La bendición episcopal supondrá, de este modo, la presentación solemne de la imagen a los fieles y el comienzo de una nueva etapa en la relación devocional entre María y la comunidad cristiana de la barriada.

En el mensaje difundido para anunciar la celebración, la hermandad ha expresado su deseo de que la Virgen, bajo la dulce advocación del Desamparo, sea siempre refugio para los corazones, amparo en las adversidades y guía en el caminar cristiano. Una declaración que resume el sentido espiritual con el que la corporación afronta una cita que quedará incorporada a su historia.

Julio Enrique Cachinero Merino, vestidor de Nuestra Señora del Desamparo

La preparación de este nuevo capítulo de la vida corporativa ha venido acompañada de la designación de Julio Enrique Cachinero Merino como vestidor de Nuestra Señora del Desamparo, nombramiento acordado por el Cabildo de Oficiales en su reunión del pasado 19 de octubre de 2026.

La hermandad ha expresado su agradecimiento por la disposición y el compromiso asumidos por el designado para desempeñar esta responsabilidad al servicio de sus Sagrados Titulares. Su nombramiento se integra en los preparativos de una etapa en la que la nueva titular mariana adquiere un protagonismo central dentro del desarrollo devocional y patrimonial de la corporación de El Higuerón.

El encuentro de Jesús Nazareno con su Madre, eje del futuro misterio

La consolidación de la devoción a Nuestra Señora del Desamparo discurre paralela al desarrollo del proyecto escultórico de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Compasión, cuyo futuro paso de misterio fue aprobado por unanimidad de los hermanos en un cabildo general extraordinario celebrado a comienzos de mayo, según se informó entonces.

La propuesta, concebida por Manuel Luque Bonillo, recreará el encuentro de Jesús con su Santísima Madre durante el camino hacia el Calvario, pasaje tradicionalmente vinculado a la cuarta estación del Vía Crucis y al cuarto dolor de la Virgen María. En esta escena, el sufrimiento compartido entre Madre e Hijo constituirá el núcleo de la composición, articulando un discurso artístico y catequético en el que el dolor, el amor y la redención se entrelazan con una marcada intensidad emocional.

El conjunto situará a Nuestra Señora del Desamparo en un lugar central, acompañada por San Juan Evangelista y María Magdalena, mientras que la figura de Simón de Cirene completará la representación junto a Jesús Nazareno de la Compasión. La escena pretende trascender la mera representación plástica para convertirse en una invitación a la contemplación del sacrificio redentor de Cristo y del padecimiento de María ante el sufrimiento de su Hijo.

La composición contempla un lenguaje de inspiración barroca, con especial atención al diálogo silencioso entre Jesús y la Virgen. Mientras el Nazareno se inclinará hacia su Madre en un gesto de amor y consuelo, María apartará la mirada ante el dolor de Cristo, evocando la profecía de Isaías sobre el siervo doliente. María Magdalena, dispuesta en una composición triangular y con la mirada elevada en actitud suplicante, sostendrá un paño mientras recibe el auxilio de San Juan Evangelista, que dirigirá su atención hacia el encuentro entre ambos.

La narración se completará con Simón de Cirene, concebido como un hombre de condición humilde que ayuda a portar la cruz y dirige hacia Jesús una mirada de ternura y entrega. Su presencia enlazará la escena con la quinta estación del Vía Crucis y con el ideal evangélico de quien acepta cargar con la cruz y seguir a Cristo.

El proyecto encuentra sus referencias en distintas fuentes literarias, religiosas y artísticas. Entre ellas figura el poema que Gerardo Diego dedicó en 1930 a la cuarta estación del Vía Crucis, además de pasajes de los evangelios apócrifos, especialmente de la recensión tardía del Acta de Pilato, y de las Meditaciones sobre la vida de Cristo, atribuidas al Pseudo-Buenaventura. La propuesta dialoga igualmente con representaciones de artistas como Juan de Valdés Leal, Rafael de Urbino, Scipione Pulzone y Antonio de Torres.

La iniciativa cuenta con la aprobación del Obispado, cuya comunicación fue leída públicamente durante la misa dedicada a San Isidro Labrador el pasado 15 de mayo. Su desarrollo constituye uno de los pilares del proceso de enriquecimiento patrimonial que la hermandad impulsa mientras avanza en la consolidación de su identidad mariana.

La consolidación mariana, antesala de una nueva etapa institucional

La bendición de Nuestra Señora del Desamparo se inscribe en un periodo de transformación de la Hermandad de la Sangre de El Higuerón, presidida por Milagrosa Quiles Zafra, que ha situado entre sus prioridades el fortalecimiento de su patrimonio, la consolidación de sus proyectos devocionales y la adaptación de sus estatutos para incorporar plenamente la advocación mariana.

En la información difundida el pasado mes de mayo, la corporación anunció su intención de impulsar la solicitud de ingreso en la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba, con la vista puesta en la asamblea de diciembre. La previsión respondía a la voluntad de completar previamente distintas iniciativas internas consideradas esenciales para afrontar ese paso institucional desde una estructura más consolidada.

La incorporación de Nuestra Señora del Desamparo, el desarrollo del futuro misterio de Jesús Nazareno de la Compasión y los trabajos de fortalecimiento organizativo conforman, así, tres líneas fundamentales de una misma estrategia de crecimiento. La hermandad busca afianzar su identidad espiritual y patrimonial antes de avanzar en su aspiración de integrarse en el principal órgano de representación de las cofradías cordobesas.

De una iniciativa juvenil a una hermandad en crecimiento

Los orígenes de la corporación se remontan al año 2000, cuando Francisco Gabriel Camacho Roldán y Jesús Rochel Mora, jóvenes estrechamente vinculados a la vida parroquial, promovieron un proyecto destinado a organizar la manifestación pública de fe de los vecinos de El Higuerón. La iniciativa tuvo como antecedente una procesión infantil del Viernes de Dolores que ambos impulsaban desde 1997 junto a otros jóvenes del barrio.

Tras la constitución del grupo parroquial en septiembre de 2000, el proyecto encontró su primera gran expresión pública el Viernes de Dolores de 2001, cuando el Santísimo Cristo de la Sangre recorrió las calles de la barriada sobre un paso cedido por la Hermandad del Cristo de Gracia de Córdoba. Desde entonces, la corporación ha atravesado diferentes etapas de crecimiento, reorganización y ampliación patrimonial, manteniendo su arraigo parroquial y su compromiso con la comunidad.

A lo largo de su trayectoria, la hermandad ha impulsado iniciativas asistenciales, campañas de recogida de alimentos y juguetes, actividades culturales y certámenes de música procesional. Durante la pandemia, además, destinó a la compra y distribución de alimentos para familias necesitadas los recursos recaudados mediante cuotas y papeletas de sitio, reforzando una dimensión solidaria que forma parte de sus señas de identidad.

Con la bendición episcopal de Nuestra Señora del Desamparo, la Hermandad de la Sangre afrontará el próximo 14 de noviembre una jornada llamada a convertirse en uno de los grandes hitos de su historia contemporánea. La nueva titular mariana ocupará desde entonces un lugar esencial en el horizonte devocional de la corporación, que mira al futuro con el propósito de fortalecer su patrimonio, profundizar en la vivencia de la fe y seguir creciendo al servicio de la Iglesia y de los vecinos de El Higuerón.