La Iglesia en Jaén celebra con profundo júbilo la declaración del martirio de 124 fieles asesinados por odio a la fe entre 1936 y 1939
En un día cargado de emoción y significado para la Diócesis de Jaén, la Santa Sede ha anunciado oficialmente la aprobación del martirio de 124 siervos de Dios, cuya entrega hasta la muerte durante la persecución religiosa de los años 1936 a 1939 ha sido reconocida por el Papa León XIV. Se trata del primer decreto de martirio promulgado por el actual pontífice, firmado y dado a conocer esta mañana por el Dicasterio para las Causas de los Santos.
El Boletín oficial del Vaticano ha incluido entre sus decretos dos causas distintas, que comprenden en conjunto a estos 124 mártires del llamado Santo Reino: por un lado, Manuel Izquierdo Izquierdo, sacerdote diocesano, y 58 compañeros; por otro, Antonio Montañés Chiquero, también sacerdote, junto con otros 64 fieles. Todos ellos fueron asesinados in odium fidei —por odio a la fe— en distintos lugares de España durante la Guerra Civil.
Un testimonio de fidelidad y semilla de esperanza
La noticia ha sido recibida con gran regocijo en el seno de la Iglesia jiennense, cuyo pastor, Monseñor Sebastián Chico Martínez, no ha tardado en manifestar su agradecimiento y profunda emoción:
“Hoy es un día grande para la historia de la fe en la Iglesia de Jaén”, ha afirmado el prelado, subrayando que “la aprobación de estas dos causas por parte del Papa León XIV es un acto de justicia y reconocimiento a quienes entregaron su vida por amor a Cristo”.
Monseñor Chico ha recordado que la sangre de estos mártires no fue derramada en vano, sino que se convierte en fuente de vida y semilla de una fe renovada para las generaciones venideras:
“Su testimonio se impone a las sombras del pasado, y nos invita a mirar con valentía hacia el futuro”.
Asimismo, el obispo ha contextualizado este acontecimiento dentro de una larga tradición martirial en tierras jiennenses, que abarca desde los primeros siglos del cristianismo con San Eufrasio, pasando por San Pedro Poveda y el obispo Manuel Basulto, hasta los días contemporáneos.
“La tierra de Jaén ha sido regada por la sangre de testigos fieles, y su ejemplo continúa fecundando la vida cristiana”, ha remarcado.
Dos causas para una misma entrega
Aunque en un inicio la Diócesis de Jaén impulsó la causa unificada bajo el título “Proceso del martirio de Don Manuel Izquierdo Izquierdo y 129 compañeros”, la Santa Sede decidió en noviembre de 2020 dividir la causa en dos procesos distintos por razones de volumen y complejidad. De la primera lista inicial de 130 nombres, cinco fueron descartados por falta de documentación, y uno más fue eliminado por dudas en torno a las circunstancias de su muerte, quedando finalmente 124 mártires reconocidos por Roma.
Un camino de casi una década
La apertura oficial del proceso tuvo lugar el 9 de abril de 2016 en la Sacristía de la Santa Iglesia Catedral de Jaén, bajo la presidencia del entonces obispo, Don Ramón del Hoyo López, y con la postulación de Monseñor Rafael Higueras Álamo. Durante la fase diocesana, que concluyó el 30 de marzo de 2019 con Don Amadeo Rodríguez Magro al frente de la diócesis, se recogieron más de 600 testimonios y un vasto archivo documental, que sumó más de 30.000 páginas.
Todo ese material fue trasladado a Roma, donde el proceso fue continuado por el postulador Nicola Gori. Bajo la guía del obispo actual, Monseñor Sebastián Chico, se han sucedido diversas visitas al Dicasterio para las Causas de los Santos, con encuentros clave como el del 28 de noviembre de 2023, en el que se confirmó la revisión del expediente por la comisión histórica y su aprobación posterior por parte de los teólogos. Finalmente, el pasado 17 de junio, el consistorio de cardenales y obispos votó favorablemente por unanimidad, dejando en manos del Papa la firma definitiva del decreto. El último encuentro de Monseñor Chico con el Cardenal Marcello Semeraro, Prefecto del Dicasterio, y con el Promotor de la Fe, D. Alberto Royo, tuvo lugar en febrero de este año.
Una beatificación esperada
Aunque aún no se ha fijado la fecha exacta, la ceremonia de beatificación se celebrará en la ciudad de Jaén, según determine el calendario aprobado por el Vaticano, en lo que promete ser una gran celebración eclesial, social e histórica para toda la provincia y para la Iglesia en España.
Historias de fe y entrega radical
Entre los mártires destacan perfiles profundamente conmovedores, como el del sacerdote Francisco de Paula Padilla Gutiérrez (Marmolejo, 1892 – Mancha Real, 1937), quien se ofreció a morir en lugar de otro prisionero, padre de seis hijos. Un acto de caridad suprema que le ha valido el sobrenombre de “el Kolbe español”.
Otro testimonio ejemplar es el del médico Pedro Sandoica y Granados (Linares, 1876 – Mengíbar, 1936), profundamente comprometido con los pobres y con la vida espiritual de su comunidad. Fundador de iniciativas solidarias y ferviente apóstol del Sagrado Corazón, fue asesinado el 25 de septiembre de 1936, tras ser detenido en la ermita del Cristo de la Salud.
Sobresale también la figura de Obdulia Puchol Merino (Martos, 1900 – Monte Lope Álvarez, 1936), viuda y terciaria franciscana, fundadora de una residencia para transeúntes sin hogar, cuya vida fue un constante ejercicio de caridad activa. El día de su martirio vestía el hábito franciscano, en señal de su entrega total a Cristo.
Una Iglesia que no olvida a sus testigos
La beatificación de los 124 mártires de Jaén constituye un hito espiritual para la diócesis y para toda la Iglesia en España, al recordar con gratitud a quienes prefirieron la muerte antes que renegar de su fe, y cuya sangre —como dijo Tertuliano— sigue siendo semilla de cristianos.
Con este decreto, el Papa León XIV inaugura su pontificado reafirmando la centralidad del testimonio martirial en la vida de la Iglesia, y abriendo un nuevo capítulo de luz en la historia reciente del catolicismo español. La diócesis del Santo Reino, marcada por la fidelidad de estos 124 hombres y mujeres, se prepara ahora para celebrar con fervor la gloria de sus nuevos beatos.




