La Crónica | El Prendimiento de Úbeda firma una jornada inolvidable y busca cobijo en La Trinidad ante la tormenta

El II Congreso Nacional de Hermandades del Prendimiento dejó estampas memorables como la simbiosis musical entre Pasión de Linares y El Amor en Vázquez de Molina, antes de que las precipitaciones obligaran a buscar cobijo en el templo trinitario.

La jornada presagiaba esa compleja y amarga encrucijada a la que, tarde o temprano, han tenido que enfrentarse todas y cada una de nuestras hermandades. Las nubes de tormenta volvían a amenazar una tarde llamada a ser histórica entre las viejas laderas y los perfiles renacentistas que dibujan la silueta de la ciudad de Úbeda.

La ocasión lo merecía: la Hermandad Salesiana del Prendimiento ejercía de anfitriona del II Congreso Nacional de Hermandades y Cofradías del Prendimiento. A las 16:30 horas —tras haber adelantado de forma preventiva el horario de salida en los días previos por el riesgo de precipitaciones—, se ponía en la calle el cortejo desde el Santuario de María Auxiliadora para adentrarse en las travesías más señeras del municipio.

Un arranque brillante al compás de Pasión de Linares

El paso de misterio reencontró su mirada con Úbeda a los sones del Himno Nacional, seguidos de las marchas «Jesús del Prendimiento» y «Al Señor del Prendimiento», interpretadas con soberbia maestría por la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Pasión de Linares. A continuación, el barco enfilaba la calle Don Bosco con andar firme y decidido, bajo un mar de nubes que ya presagiaba lo que a esa misma hora acontecía en otras capitales andaluzas. Sin embargo, el saber hacer de una cofradía que en todo momento mantuvo el control de la situación, sumado a la elegancia del andar de la cuadrilla, embrujó a la multitud congregada en los accesos al casco histórico, Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Entre los momentos más plásticos de la primera parte del itinerario destacó el tránsito por el Hospital de Santiago a los sones de «Nunca camina solo», así como el discurrir por la calle Obispo Cobos con un repertorio de altísima factura que incluyó «He ahí Jesús», «La Paz sea con Vosotros» u «La Oración en el Huerto». Mención especial merece la deslumbrante chicotá con la que la cuadrilla atravesó la calle Mesones, navegando con maestría sobre una bulla por momentos inabarcable. La estrechez de la vía y la interpretación de «Flagellatio» hicieron las delicias de los presentes de la mano de una formación musical situada por derecho propio en el Olimpo del género procesional.

La apoteosis sonora en Vázquez de Molina

Posteriormente, la coincidencia con el reajuste horario y la celebración de las Jornadas de Novela Histórica —con representaciones en directo en la propia Plaza Vázquez de Molina— ralentizó el caminar del cortejo, provocando parones prolongados a lo largo de la calle Real. No obstante, la exquisita ejecución de los cambios por parte de la cuadrilla y la solvente interpretación de la agrupación linarense endulzaron la espera con composiciones de la categoría de «Duquelas de un Dios Gitano».

Sin duda, el instante cumbre y más sobrecogedor de la jornada aconteció en la monumental Plaza Vázquez de Molina. Allí se vivió una conjunción sonora magistral cuando la Pasión de Linares y la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora del Amor de Úbeda interpretaron al unísono la marcha «Traición», dedicada a este portentoso misterio. Un auténtico regalo para los sentidos que tuvo como testigos de excepción a la Sacra Capilla del Salvador y a la Real Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares, regalando una revirá para el recuerdo colectivo en lo que pareció un auténtico Miércoles Santo en pleno mes de octubre. Tras este hito, la formación ubetense del Amor tomó el relevo tras el paso, haciendo gala de su gran nivel técnico con la firma de piezas como «Réquiem» y «Pasión, Muerte y Resurrección».

La tormenta irrumpe y obliga a buscar refugio en La Trinidad

Sin embargo, la serenidad que había acompañado a la cofradía durante casi todo el recorrido se tornó en una calma tensa. La borrasca que horas antes había azotado a la provincia de Córdoba hizo acto de presencia sobre el cielo ubetense. Los continuos relámpagos que iluminaban la noche encendieron las alarmas y se reflejaron en la mirada preocupada de los devotos. Con enorme celeridad, la hermandad apretó el paso ascendiendo por la Corredera de San Fernando para buscar la Iglesia de la Trinidad, asumiendo la imposibilidad de alcanzar su barrio y regresar al Santuario Salesiano.

El acontecimiento no pudo culminar de la forma soñada, pero sí con la tranquilidad del deber cumplido y la responsabilidad de haber protegido el patrimonio humano y artístico de la corporación. Finalmente, el paso de misterio del Señor del Prendimiento hacía su entrada en el templo trinitario para poner un cierre precipitado pero seguro a una jornada que, a pesar de la inclemencia meteorológica, ya forma parte con letras de oro de la historia cofrade de Úbeda.