El Rincón de la Memoria | La Virgen de la Paz en los años 50

Las fotografías antiguas constituyen un recurso insustituible para reconstruir la historia visual de nuestras hermandades. Gracias a ellas podemos observar con detalle la estética de las imágenes, notablemente distinta de la actual, desde los mantos, túnicas y sayas, hasta las joyas y el exorno floral, elementos que sufrían constantes modificaciones según la época y las tendencias del momento.

No solo los detalles de la indumentaria llaman la atención; las imágenes capturadas muestran también el desarrollo de las procesiones, ya fuera en calles desiertas o abarrotadas por el público, reflejando siempre un aire de recogimiento y misticismo que ha caracterizado históricamente la Semana Santa cordobesa.

En este contexto se inscribe la fotografía que ilustra este artículo, tomada durante la procesión de la Hermandad de la Paz por la Calle Alfaros, entre la Cuesta del Bailío y la antigua Calle del Pilero, hoy Mateo Inurria. Aunque la fecha exacta es desconocida, la presencia de San Juan, acompañando a Nuestra Señora de la Paz y Esperanza, permite situarla en la década de 1950. La imagen del discípulo amado, de autoría anónima y posiblemente realizada en el siglo XIX en Antequera, fue restaurada por Cerrillo antes de incorporarse a la cofradía, y permaneció junto a la Virgen desde su primera salida en 1941 hasta 1959.

Asimismo, la fotografía permite reconocer el palio original que cubría a ambas imágenes. Se trataba de un palio ochavado, estrenado en 1942 y todavía incompleto en aquella época, diseñado por Juan Martínez Cerrillo. La obra se inspiró en el antiguo palio con que procesionaba la Virgen de las Angustias, retirado posteriormente por recomendación del Obispo de Córdoba, al considerarse inapropiado para la iconografía de la Virgen de la Paz. Este palio fue confeccionado con hilo y bordados de seda por las Madres del Buen Pastor, aunque, en términos generales, su ejecución ha sido considerada de valor limitado dentro del patrimonio cofrade.

Otro detalle relevante es el manto bordado de color burdeos que vestía la Virgen en esa época, contrastando con la saya blanca característica de Nuestra Señora de la Paz y Esperanza, que se percibe claramente en la fotografía. La saya blanca, a su vez, influía en el color de las túnicas de los nazarenos que precedían a la imagen, contribuyendo a la armonía visual del cortejo mientras la multitud aguardaba la llegada de la Virgen, alumbrada por cirios de dimensiones más reducidas que las utilizadas en la actualidad.

En definitiva, la fotografía nos ofrece un documento histórico de enorme valor, permitiendo apreciar la evolución de la iconografía, la vestimenta y la organización procesional de la Hermandad de la Paz en Córdoba durante los años cincuenta, así como la riqueza artística y devocional que ha acompañado siempre a esta corporación.