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Sevilla

El Sábado Santo llena las calles de nostalgia y buen gusto

El Sábado Santo está lleno de nostalgia.Tiene una luz melancólica porque ella sabe que después de esta semana su tono no tendrá tanto brillo. Caeremos en otros cielos con unas luces distintas que nos traerán la añoranza de una nueva Semana Santa que pronto quedará lejos.

Tras quedarnos sin Viernes Santo en el día de ayer todo el mundo se cuestionaba si el Sábado Santo saldría para adelante. Y así fue. Desde muy temprano salió de su barrio del Plantinar la Hermandad del Sol. Las primeras calles del recorrido formaban un desierto para una de las cofradías con menos nazarenos de la Semana Santa. Buen repertorio el que llevaba Nuestra Señora del Sol. En esta estación de penitencia cumplía diez años de la primera vez que pisó la Catedral y lo celebraba llegando con cinco minutos de antelación a la Puerta de San Miguel. El palio estrenaba unas corbatas para las esquinas, bordadas en oro fino sobre terciopelo verde por Ana Bonilla siguiendo un diseño de José Manuel Bonilla.

Los Servitas es una cofradía perfecta. La elegancia se concentra potencialmente desde la Cruz de Guía hasta el palio de María Santísima en su Soledad. Estuvo arropada en todo el recorrido desde la ida en la calle Santa Ángela de la Cruz hasta el regreso en la Plaza del Cristo de Burgos y la Plaza de Santa Isabel. Sobre todo en la Cuesta del Rosario donde se concentraba mucho público esperando a la cofradía. El repertorio que se interpreta para ambos pasos es una delicia para el cofrade que aguanta hasta el Sábado Santo. En el paso de la Piedad los faroles lucían mejor que nunca tras la restauración que llevada a cabo en el taller de Orfebrería Santos. María Santísima de la Soledad era un suspiro que dejaba quebrado el corazón. Elegantísimo su palio que este año estaba exornado con minicalas.

El toque de alegría lo puso la cofradía de la Trinidad, la más numerosa del día. Dos pasos todopoderosos cuyas representaciones gustan concentran al mayo público del Sábado Santo. Fue muy destacado el andar de los dos misterios que lucen muy bien gracias a los sones de las Cigarreras y las Tres Caídas. El Misterio del Sagrado Decreto cumplía sus Bodas de Plata y este año estrenó los faldones realizados por Mariano Martín Santoja bajo diseño de Dubé de Luque. En el misterio del Cristo de las Cinco Llagas cuando se adentraba en la Cuesta del Rosario todavía no se habían encendido las luces. Unos metros más, y comenzó a iluminarse una cuesta donde el público dejó de ser sombras. Allí el viento se levantaba y el sudario parecía cobrar vida ondulando entre la multitud. Excesivo era el movimiento del último brazo del candelabro trasero de la derecha. La Virgen de la Esperanza, próxima a cumplir su bicentenario, demostró que tiene el canon de un palio sevillanísimo. De los que mejor se mueven de toda la Semana Santa y lo volvió a demostrar que lo es por méritos propios. Alegría en todas las calles a su paso, un vergel en Campana con una gran petalá cuando sonaba ‘Pasa los Campanilleros’ , y una delicia en la Cuesta del Rosario cuando sonó entre otras la marcha Triana de Esperanza y a calle se vino abajo con una fuerte ovación. La vuelta a su templo tampoco se quedaba atrás. En la calle Sol era una locura, Sevilla alrededor de la Esperanza de recibir tanto amor como el que han tenido esta semana por sus calles.

La cofradía del Santo Entierro es la más protocolaria de la Semana Santa. Repleta de representaciones y con muy pocos nazarenos no fue aburrida de ver. Seriedad en todo el cortejo. Tras la Canina, las representaciones de la mayor parte de las hermandades. Antes del Santo Entierro, tres frailes de la orden mercedaria, unión que se mantiene en el tiempo. En el paso del Cristo Yacente sonaba la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla. Fue una delicia escucharla y un añoro que acompañe solamente a esta cofradía. El paso del Duelo es una maravilla del bordado. Es impresionante ver los tres pasos a la caída de la tarde cuando el sol se va poniendo en la Plaza de San Francisco.

La Soledad de San Lorenzo es sin duda el broche de oro de la Semana Santa de Sevilla, aunque quede la Hermandad de la Resurrección. Su paso largo provocaba la melancolía en el corazón de los sevillanos. Se aprecia como el cortejo crece cada año. Todas las calles eran perfectas para contemplar el rostro de la Virgen de la Soledad, uno de los más antiguos. En la Plaza del Salvador tenía que estar a las 22:30 horas, lo hizo con más de media hora de retraso. Justo antes de entrar, una saeta rompió el silencio, escuchándose una ovación que rápidamente fue silenciada por el público. La entrada fue un culmen y una punzada honda para el alma del cofrade.

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