Terminada la Semana Santa, son muchas las juntas de gobiernos que rigen los destinos de las diferentes corporaciones penitenciales, que dedican este tiempo a reemprender o en su caso acometer las necesarias labores de restauración y conservación del patrimonio colectivo que constituye la herencia que se traslada de generación en generación, como parte esencial de su responsabilidad otorgada en virtud del mandato emanado de la asamblea de hermanos.
Es el caso de la Hermandad del Dulce Nombre que, el pasado mes de abril, trasladaba el manto de salida de su dolorosa al Taller de Jesús Rosado para que fuese sometido una restauración. Una actuación que se enmarca dentro del capítulo de restauraciones que la Hermandad del Dulce Nombre está llevando a cabo y que se inició tras la culminación de la segunda fase de la intervención, aprobada por el Cabildo General de hermanos del año 2015, del paso de Nuestro Padre Jesús ante Anás.
Hoy día 5 de diciembre, a las 11.30 horas, a falta de forrado, ha quedado terminado el trabajo de restauración y pasado de los bordados del manto. Una intervención consistente en el pasado y restauración, aprobada en el Cabildo General de hermanos del año 2016. Se trata del manto de terciopelo azul bordado en oro y fue realizado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda en 1923. Esta pieza fue restaurada con anterioridad por el Taller de Sobrinos de José Caro en el año 1975. Una noticia que llega apenas unas horas después de que adelantásemos en Gente de Paz, que será el Taller de Rosado el que acometerá la restauración del palio de la Virgen del Valle, en lo que ha de ser otro trabajo de importancia capital acometido por el taller ecijano, lo que evidencia que se ha convertido en uno de los más importantes de la geografía cofrade.





