La intervención, desarrollada durante 18 meses, devuelve al uso una pieza donada por el Marquesado de Cerverales
La Virgen de los Dolores de San Pedro de Estepa cuenta nuevamente con uno de sus bienes textiles de mayor relevancia tras culminar un proceso de restauración que se ha prolongado durante aproximadamente 18 meses. La intervención, acometida por el taller de Jesús Rosado, ha permitido recuperar una pieza, datada en 1756, concebida originalmente para el atavío de la Dolorosa y devolverla al uso para el que fue creada.
Según ha explicado el propio Jesús Rosado a Gente de Paz, se ha tratado de un trabajo minucioso y prolongado, planteado con el propósito de recuperar las condiciones de la pieza y, al mismo tiempo, mantener su finalidad original. La actuación ha perseguido así una restauración para el uso, devolviendo al terno su esplendor y propiciando que pueda volver a cumplir la función para la que fue concebido.
Los criterios aplicados durante la intervención han seguido las directrices establecidas en la Carta de Restauración de Venecia de 1964, documento tomado como referencia para establecer las líneas de trabajo. En concreto, Rosado señala que la actuación se ha desarrollado atendiendo al artículo 12 de este tratado, conforme a las pautas que establece.
Una pieza donada por el Marquesado de Cerverales
El terno mantiene además una estrecha vinculación con la historia devocional de la Virgen de los Dolores de San Pedro, puesto que fue donado por el Marquesado de Cerverales con el propósito de servir para ataviar a la Dolorosa.
La culminación de estos trabajos permite recuperar para el uso una pieza cuyo valor se encuentra unido a la devoción a la imagen y a la propia finalidad con la que fue entregada. Después de aproximadamente un año y medio de intervención, el terno recupera su esplendor y adquiere una nueva vida al servicio de la función para la que fue concebido.





