El Viernes Santo de 2027 se encamina a repetir el modelo de 2026 con el Sepulcro al frente de la jornada

El Viernes Santo de 2027 todavía no ha quedado definitivamente configurado, pero el escenario que se perfila en estos momentos apunta a una repetición del modelo desarrollado en 2026, con el Santo Sepulcro abriendo la jornada, salvo que desde Palacio la jerarquía eclesiástica decida tomar cartas en el asunto e impedir esta repetición. La situación que provocó aquel cambio no ha encontrado todavía una solución que permita a la hermandad considerar superado el problema, por lo que la corporación mantiene su posición mientras no se produzca una modificación sustancial del escenario.

Así lo explicaba Alfonso Ortí, hermano mayor del Sepulcro, en una entrevista concedida a Gente de Paz semanas atrás, en la que abordaba las posibilidades que se planteaban para la próxima jornada. La hermandad mantiene como escenario preferente una solución diferente: adelantar de manera significativa el Viernes Santo para ocupar la penúltima posición, inmediatamente antes de los Dolores, y disponer de esta forma de un horario que permitiera su regreso por la calle Deanes. Sin embargo, mientras esa alternativa no sea posible, todo apunta a que el esquema de 2026 volverá a repetirse.

El origen de la decisión adoptada en 2026

La decisión de situar al Sepulcro al frente del Viernes Santo en 2026 estuvo vinculada a un problema que venía condicionando desde hacía años el desarrollo de la jornada. La Agrupación de Cofradías había planteado la posibilidad de adelantar el horario general del Viernes Santo, una opción que finalmente no prosperó debido a los motivos organizativos planteados por las distintas hermandades.

El proceso de análisis de la jornada se intensificó el 17 de septiembre, cuando las corporaciones del Viernes Santo mantuvieron una reunión destinada a estudiar tanto la posibilidad de adelantar los horarios como la reducción de los retrasos acumulados durante la jornada. Sin embargo, las circunstancias particulares de algunas hermandades terminaron dificultando cualquier modificación de mayor alcance.

Los horarios de los Santos Oficios condicionaron el planteamiento

En concreto, La Expiración y El Descendimiento mantuvieron fijados los horarios de los Santos Oficios en sus respectivas sedes canónicas, una circunstancia que impedía introducir modificaciones en sus horarios de salida. La búsqueda de alternativas continuó durante las semanas siguientes, tratando de encontrar una fórmula que permitiera intervenir sobre la configuración del Viernes Santo sin alterar las obligaciones vinculadas a los cultos.

En ese proceso tuvo un papel destacado el consiliario Juan José Romero Coleto, dentro de las gestiones encaminadas a encontrar una solución. La parroquia de San José y Espíritu Santo aceptó finalmente modificar el horario de sus Oficios, mientras que la Real Iglesia de San Pablo no asumió ese cambio. La posibilidad de reorganizar parcialmente la jornada quedaba así condicionada por las circunstancias de las distintas sedes.

El problema que el Sepulcro llevaba años afrontando

El trasfondo de toda esta cuestión se encontraba en los retrasos y las esperas que venían soportando las hermandades durante el desarrollo del Viernes Santo. En aquella entrevista, Alfonso Ortí explicaba que la hermandad había sufrido situaciones en las que los hermanos debían afrontar parones de veinte o treinta minutos, con el consiguiente incremento de los retrasos acumulados a lo largo de la jornada.

Para el Sepulcro, aquella dinámica había dejado de ser una circunstancia puntual para convertirse en un problema reiterado año tras año, hasta el punto de que la corporación había trasladado la cuestión en diferentes ocasiones a los órganos competentes sin que se hubiese encontrado una solución que evitara su repetición.

La consecuencia podía alcanzar los cuarenta y cinco minutos de retraso acumulado al término de la estación de penitencia, una situación que afectaba directamente al desarrollo del cortejo y a la capacidad de la hermandad para mantener el orden y la continuidad de todos sus tramos.

El Sepulcro no pidió inicialmente ser primero

La decisión adoptada en 2026 no partió, según explicaba Ortí, de una pretensión inicial de la corporación de ocupar necesariamente el primer puesto. La hermandad entendía que no tenía por qué ser ella la que abriese el Viernes Santo, pero consideraba necesario que alguna corporación asumiera esa posición si el objetivo era modificar una dinámica que estaba generando importantes problemas en el desarrollo de la jornada.

La circunstancia determinante fue que, cuando se planteó la posibilidad, ninguna otra cofradía manifestó su disposición a ocupar ese primer puesto. Ante esa situación, el Sepulcro decidió asumir la responsabilidad y presentar su propuesta.

Ortí explicaba que tampoco tenía sentido que el Viernes Santo fuese precisamente la jornada que más tarde comenzaba a aprovechar las posibilidades de adelanto de acceso a la Catedral, especialmente teniendo en cuenta que el Cabildo Catedralicio disponía de margen para adelantar la entrada de las corporaciones en el templo.

La situación presentaba además una diferencia esencial respecto a otras hermandades. Mientras algunas corporaciones estaban condicionadas por sus horarios parroquiales o por cuestiones organizativas vinculadas a sus respectivas sedes, el Sepulcro no encontraba ese impedimento, por lo que podía asumir una modificación de su posición dentro de la jornada.

La propuesta de diciembre que habría adelantado la parte final

La búsqueda de una alternativa continuó y, el 16 de diciembre, la Vocalía de Procesión presentó una propuesta que pretendía conservar el horario de salida de La Expiración y, al mismo tiempo, introducir una modificación en el orden de paso.

El esquema planteado situaba a las hermandades en el siguiente orden: Soledad, Descendimiento, Expiración, Conversión, Dolores y Sepulcro. De esta manera, el Sepulcro habría conservado su posición tradicional como cierre del Viernes Santo, pero se habría conseguido adelantar aproximadamente cuarenta minutos la parte final de la jornada.

La propuesta tomaba como referencia los horarios de paso por Carrera Oficial. El Descendimiento tenía previsto acceder a este tramo a las 20:52, mientras que la Conversión lo hacía a las 21:33, es decir, con una diferencia de 41 minutos. Ese margen habría permitido adelantar en la misma medida a la Conversión, los Dolores y el Sepulcro.

Sin embargo, la propuesta terminó siendo rechazada por los motivos organizativos alegados por las distintas hermandades, por lo que tampoco se alcanzó mediante esta vía una solución que permitiera recuperar la configuración tradicional del día.

Las conversaciones con el Obispado y la decisión de febrero

Ante la ausencia de un acuerdo que permitiese modificar el planteamiento, el Sepulcro reiteró durante las diferentes fases del proceso su petición de abrir el Viernes Santo. Las conversaciones y consultas continuaron durante el Adviento, incluyendo contactos con el Obispado, mientras las distintas partes trataban de encontrar una fórmula que resolviera el problema.

El 13 de enero, las hermandades volvieron a reunirse en la sede de la Agrupación de Cofradías, aunque tampoco en aquella ocasión se alcanzó un acuerdo definitivo sobre la configuración de la jornada.

Finalmente, ante la ausencia de una posición escrita del Obispado que se opusiera a la petición del Sepulcro y aplicando las previsiones contempladas en los estatutos, el 5 de febrero se acordó que la corporación ocupase el primer puesto del Viernes Santo de 2026.

Aquella decisión no se planteó, sin embargo, como una modificación necesariamente irreversible. El acuerdo quedaba sujeto a un estudio posterior sobre la posibilidad de devolver al Sepulcro su posición habitual como cierre de la jornada, siempre que las circunstancias permitiesen alcanzar una solución satisfactoria.

Así quedó configurado el Viernes Santo de 2026

El resultado fue un Viernes Santo en el que el Santo Sepulcro abrió la jornada, seguido por la Soledad, La Expiración, El Descendimiento, la Conversión y los Dolores, manteniéndose así el resto de corporaciones en el orden establecido para aquella jornada. El Sepulcro inició su recorrido a las 18:25 y fue la primera hermandad en acceder a Carrera Oficial, a las 19:45.

Un modelo que el Sepulcro no considera una solución definitiva

La asunción de la primera posición permitió afrontar el Viernes Santo de 2026 desde una perspectiva diferente, pero no resolvió la cuestión de fondo que había llevado a la hermandad a solicitar un cambio. El objetivo del Sepulcro no era simplemente modificar su lugar dentro del día, sino evitar que sus hermanos tuvieran que soportar nuevamente largas esperas y que los retrasos acumulados terminaran condicionando el regreso de la corporación.

Por eso, la primera posición fue entendida como una respuesta a unas circunstancias concretas, no como el escenario ideal que la hermandad pretendía consolidar para el futuro. El planteamiento defendido por Ortí pasaba por conseguir un Viernes Santo globalmente más temprano, capaz de absorber las posibilidades de adelanto que ofrecía el acceso a la Catedral y de reducir los tiempos muertos que habían condicionado el desarrollo de la jornada.

La alternativa que permitiría al Sepulcro pasar a la posición penúltima

La solución que el Sepulcro considera realmente satisfactoria pasa por adelantar de manera significativa el comienzo de la Carrera Oficial. Ortí situaba la referencia necesaria en un inicio a las 19:00 o 19:15, un adelanto que permitiría modificar sustancialmente el desarrollo del Viernes Santo.

En ese escenario, la hermandad podría pasar a ocupar la penúltima posición, situándose inmediatamente por delante de los Dolores. Se trataría de un cambio respecto a la posición que tradicionalmente había ocupado el Sepulcro, que era la última de la jornada, y permitiría además que la corporación pudiera plantear su regreso por la calle Deanes.

No se trata, por tanto, de una reivindicación centrada exclusivamente en recuperar un lugar anterior, sino de acceder a una posición distinta de la que tradicionalmente había ocupado, condicionada por el funcionamiento global del Viernes Santo. Si el conjunto de la jornada pudiera avanzar lo suficiente, el Sepulcro estaría dispuesto a abandonar la primera posición que asumió en 2026 para situarse como penúltima corporación, inmediatamente antes de los Dolores.

El Sepulcro ha vuelto a defender la apertura

Mientras ese escenario no se produzca, el Sepulcro ha vuelto a defender la apertura del Viernes Santo, toda vez que la situación que provocó el cambio de 2026 no ha encontrado todavía una solución que permita considerar superadas las circunstancias que llevaron a la corporación a asumir el primer puesto.

Así lo explicaba Alfonso Ortí en la entrevista concedida a Gente de Paz, al abordar expresamente el futuro de la jornada y la posición que adoptaría la hermandad si las condiciones permanecían sustancialmente iguales. La corporación no estaba dispuesta a regresar al escenario de 2025 si ello suponía volver a afrontar los mismos problemas de organización, las esperas prolongadas y los retrasos acumulados que habían motivado su decisión.

La posición del hermano mayor dejaba además claro que la primera posición no constituye el destino definitivo que pretende el Sepulcro. La aspiración continúa vinculada a una reorganización general del Viernes Santo que permita adelantar el desarrollo de la jornada y acceder a una posición penúltima, por delante de los Dolores.

Todo apunta a repetir el Viernes Santo de 2026

Con este punto de partida, el Viernes Santo de 2027 se encamina actualmente a repetir el modelo de 2026, con el Santo Sepulcro al frente de la jornada. No obstante, la configuración definitiva todavía no está cerrada y el escenario podría experimentar modificaciones si se alcanza un acuerdo capaz de adelantar de manera sustancial el conjunto del día.

La otra posibilidad de cambio estaría vinculada a una eventual intervención de la jerarquía eclesiástica desde Palacio, que podría determinar que no se repitiese el esquema adoptado en 2026. Mientras ninguna de esas circunstancias se produzca, la posición que el Sepulcro ha vuelto a defender encuentra su explicación en los mismos condicionantes que llevaron a la hermandad a asumir la apertura el pasado Viernes Santo.

De este modo, la planificación del Viernes Santo de 2027 parte hoy de una continuidad respecto al modelo aplicado en 2026, aunque todavía exista margen para que una decisión de la autoridad eclesiástica altere el escenario. La posibilidad de que el Sepulcro abandone la primera posición y pase a ocupar la penúltima, por delante de los Dolores, permanece abierta si se consigue el adelanto necesario; hasta entonces, la corporación se mantiene en la posición que ya asumió en 2026.