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Antonio Távora: «El efecto pandemia ha afectado a muchas familias económica y laboralmente. La Hermandad está ahí para ayudarles»

Antonio Távora se convierte en Hermano Mayor en octubre de 2017. Desde que tomó posesión de su cargo, «la Hermandad ha seguido la ruta y el itinerario mercado desde los anteriores mandatos, continuando fiel a su estilo e idiosincrasia». Define Santa Marta como una corporación muy familiar e íntima, donde se cultiva la caridad y la formación. Muy unida, «trabajando la junta de gobierno como un verdadero grupo humano formado por un grupo muy cohesionado». Ahora, con esta situación «hemos hecho un esfuerzo por incluir actos puros de oración. Hemos creado un grupo de oración. Todos los actos que estamos llevando a cabo están impregnados con temas de encuentros personales con Dios y temas de oración. Y la valoración es muy positiva».

El triduo y las nuevas tecnologías

Este jueves comienza el triduo en honor de Nuestra Señora de las Penas. Por primera vez será retransmitido en directo. La hermandad, consciente de la importancia del mundo digital ya ha emitido otros actos, como la misa del Lunes Santo o el Vía Crucis, contando con gran participación de hermanos y fieles. «Hemos innovado con una sabatina en honor de la Virgen de las Penas para mantener el vínculo con las redes sociales». Además, desde casa podrán seguir «todos los cultos hasta el 29 de julio, que es cuando finaliza el curso de la Hermandad de Santa Marta».

«Cuando pase todo esto las retransmisiones serán mas puntuales. Esto ha servido para que llegue a quienes no pueden acceder al templo». Las nuevas tecnologías «son positivas si se usan adecuadamente. Llegar al compendio del canal con el lleno de la capilla sería lo mejor, porque aunaríamos un templo lleno con retransmisiones a aquellas personas que no pueden asistir por sus circunstancias, prestando un servicio más como Hermandad a nuestros miembros», concluye.

La caridad

«La caridad de Cristo nos impulsa» -«Charitas Christi urget nos»-, es el lema de Santa Marta desde que se fundó, por lo que desde sus orígenes ha tenido presente la caridad, la labor social con los más necesitados. Ante la crisis que atravesamos, esta frase redunda aún más. Antes de la pandemia la Hermandad ya tenía una actividad frenética con los más necesitados, colaborando con diversas entidades no solo a nivel económico sino también humano. Es el caso del Proyecto de voluntariado académico para niños necesitados, la cooperación en el economato del casco antiguo, San José de la Montaña, San Juan de Dios o la Hospitalidad de Lourdes. «Como hermandad que tiene un presupuesto muy alto en caridad ha colaborado bastante con instituciones fundamentalmente a la iglesia, desde un punto de vista apostólico y de ayuda al necesitado», refiere. Frente a esta tesitura la junta de gobierno tomó una determinación con respecto a sus hermanos: «Llamamos uno a uno a los miembros de los que teníamos sus datos para conocer cómo estaban atravesando esta situación. Esto ha hecho que conozcamos la cara triste y tenemos una acción social exagerada con respecto a lo que es nuestro ritmo normal. El efecto pandemia ha afectado a muchas familias económica y laboralmente. La Hermandad está ahí para ayudarles».

El patrimonio

En los últimos años, la Hermandad ha invertido principalmente en la sala capitular, convirtiéndola en un pequeño museo con todos los enseres expuestos y ordenados para disfrute de todos. De este modo, se ha procedido a la reforma de la misma y la reestructuración del espacio «donde ha quedado una estancia perfecta para los elementos ornamentales y el patrimonio que posee». Otras acciones han sido la restauración de un pie de Santa Marta, desgastado por la devoción de los fieles, una peana para la santa… «Hay muchos proyectos, como un retablo o bancada para nuestras imágenes, el proceso de documentación del columbario, ahora paralizado por la pandemia, y el estreno en diciembre de la nueva saya que estrenará la Virgen de las Penas y que está ejecutándose en los talleres de Santa Bárbara».

«El patrimonio de la hermandad es muy completo, prácticamente desde que fuera fundada por un grupo de hosteleros. Simplemente nos dedicamos a la buena gestión del patrimonio, mantener lo que hay en perfecto estado e incrementar las cosas que se puedan hacer para mayor riqueza u ornamentación de la hermandad. Realmente por la idiosincrasia de la misma no hacen falta inversiones de gran calado pues desde sus inicios conserva un patrimonio importante», manifiesta.

El turismo y la Semana Santa

Como experto en turismo, Antonio cree que «Sevilla volverá a ser lo que fue, turísticamente hablando. Me gustaría saber cuándo, pero es imposible predecirlo. Espero que sea pronto y rápido». Refiere que «esta crisis es muy diferente a otras. Los agentes de viaje y sectores turísticos de la ciudad y los de España hemos seguido inventando, innovando y ahora toca hacerlo otra vez. No es la primera crisis que pasamos. Cualquier acontecimiento triste como puede ser la Guerra del Golfo o los atentados en Europa influye de manera brutal. Partiremos de cero pero hay unos buenos profesionales y espero que pronto Sevilla alcance el nivel que tenía, que es altísimo. Evidentemente, tardará tiempo, pero Sevilla tiene una oferta muy cualitativa y cada vez más cuantitativa, y creo que su oferta y belleza están por encima de todo. Cuando se pueda desplazar la gente, la ciudad volverá a mostrar sus calles llenas».

¿Regresarán las grandes aglomeraciones en las fiestas grandes? «No pienso que la pandemia haya acabado con las bullas. De hecho, con los aforamientos ya venían regulándose en los últimos años» y manifiesta que «tendremos una Semana Santa muy diferente. No sé exactamente cómo pero será distinta, desde la cuadrilla de costaleros hasta las iglesias que rebosan de nazarenos. Pero no por la pandemia sino por precaución. Los legisladores pondrán manos en el asunto para que mantengamos nuestras tradiciones pero que se haga de una manera más consensuada y lógica. Los acontecimientos, la propia sociedad, la población de Sevilla en diversos días con cofrades y gente que se acerca a verla… Entre todos hemos hecho una Semana Santa aforada y en los próximos años tendremos una Semana Santa no más aforada sino más bien regulada, no solo en las bullas sino en muchísimos aspectos».

La cofradía en la calle

Aunque la Semana Santa sin duda será diferente, habrá aspectos esenciales que no cambiarán, como la estación de penitencia hacia la catedral. ¿Qué opina del tiempo de paso de la cofradía? «Este año hubiéramos tenido 33 minutos, mejor que los 30 de los últimos años. Estamos satisfechos pero si aumentaran a 35 o 40 pasaríamos de manera más holgada y más cómodos y no como ahora, con la velocidad y poca distancia que desfilamos. Personalmente, estoy satisfecho, pero si pudieran ser algunos más no diría que no, sobre todo no por el lucimiento sino por las apreturas y por facilitar la estación de penitencia a los hermanos, que a veces es excesivamente incómoda».

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