Córdoba, ⚓ Costal, ⭐ Portada, 💜 De Cerca

Rafael Muñoz: «El valor de un capataz no se mide en que las palabras que usa estén o no en moda, sino por el resultado en el andar del paso que manda»

«Buscar lo mejor para la cofradía es un bien de todos y no privativo de los que están de paso, aunque tengan el poder del cargo»

Pese al impresionante curriculum que atesora, fruto de su veteranía y experiencia, uno de los estrenos que nos ha hurtado la terrible crisis sanitaria que tanta desolación ha repartido por los cuatro puntos cardinales de nuestra geografía y nos ha dejado sin procesiones de Semana Santa, ha sido la puesta de largo de Rafael Muñoz Cruz como capataz del paso de palio de Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad.

Un capataz que lleva décadas demostrando su valía y repartiendo su magisterio con la misma sabiduría que humildad, dos cualidades que pocas veces coexisten en la misma persona en este complejo mundo del costal y la trabajadera. Con la mirada puesta en el futuro, Rafael Muñoz ha atendido a Gente de Paz para hablarnos de cómo afronta este nuevo reto y como afronta el futuro un hombre de su dilatada sabiduría. No pierdan detalle.

«Hoy en día la experiencia no es un valor»


– ¿Cómo afronta un capataz de su incalculable experiencia este nuevo reto?

Con la ilusión de un principiante y con la seguridad de llevar a cabo un nuevo proyecto que sirva para mejorar la estación de Penitencia de mi hermandad.

«A largo plazo se le podrían dar (al paso de la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad) unas dimensiones más proporcionadas y cercanas a las medidas áureas»

– ¿Qué necesita el paso de palio de la Virgen del Mayor Dolor en su Soledad?

En principio cambiar la instalación del palio, soltando los varales para darle un movimiento elegante facilitando el trabajo del costalero. A largo plazo se le podrían dar unas dimensiones más proporcionadas y cercanas a las medidas áureas, así como una bambalina corrida tendría un movimiento más acorde con la seriedad que quiere imponer la hermandad.

«Patricio hizo un trabajo estupendo teniendo en cuenta la dificultad que tiene este palio por sus dimensiones y cualidades»

– ¿Cuál es, en su opinión el sello adecuado para este paso?

No es hermandad de bulla, pero tampoco es una hermandad de negro. Ha de moverse en ese sitio intermedio de hermandad con música seria no fúnebre, que anda siempre de frente, elegante y sin concesiones a la bulla. Un sello difícil de llevar a cabo pero que debe expresar un gusto refinado.

– ¿Tal vez un sello similar al que tenía con Patricio Carmona?

Patricio hizo un trabajo estupendo teniendo en cuenta la dificultad que tiene este palio por sus dimensiones y cualidades, además supo inculcar a sus costaleros un gran espíritu de sacrificio para conseguir un buen resultado. Sin embargo vamos a intentar limitar y dominar el movimiento de bambalina con las modificaciones que se han hecho.

«(Jesús Ortigosa) Es un buen amigo, y un buen costalero que viene en nuestra cuadrilla del Carmen desde hace 7 u 8 años y siento que dejara la Soledad aunque no conozco los motivos»

– ¿Por qué piensa que no ha salido del todo bien la etapa de Jesús Ortigosa?

Habría que preguntarle a él. Es un buen capataz de mucho recorrido. Así que por él no habrá faltado interés en que todo saliera bien. Es un buen amigo, y un buen costalero que viene en nuestra cuadrilla del Carmen desde hace 7 u 8 años y siento que dejara la Soledad aunque no conozco los motivos.

«(Rafael Giraldo) es un capataz joven, más que contrastado y con el empuje que esto supone, además de su conexión con los costaleros más jóvenes. Un buen compañero para mí con el que estoy teniendo una excelente sintonía»

– ¿Qué espera que pueda aportar Rafael Giraldo a la labor a desarrollar?

Tenemos un equipo muy equilibrado, a la experiencia que yo pueda tener le sumamos el saber y la frescura de un capataz joven, más que contrastado y con el empuje que esto supone, además de su conexión con los costaleros más jóvenes. Un buen compañero para mí con el que estoy teniendo una excelente sintonía. Hay que añadir dos contraguías que proceden de abajo pero que tienen experiencia como capataces en la provincia, José Frías y Manolo Cobacho. En resumen hacemos un gran equipo con mucha facilidad para el trabajo.

«A un capataz basta que algunos dirigentes influenciados por quienes tienen sus intereses puestos en el traje negro tengan la ocurrencia, sin razones claras para que se gestione un cambio»

– El mundo del costal parece estar convirtiéndose en una recreación del mercado futbolístico, en el que se fichan capataces como si de entrenadores se tratase… ¿qué opina al respecto?

Por desgracia a veces el criterio para cambiar a un capataz no es la valoración del trabajo realizado, ni la conexión con el costalero, ni siquiera el atenerse o no a la personalidad de la hermandad. Sino que se toman decisiones con criterios inexplicables para el bien de la hermandad. En el mundo del fútbol nunca echarían a un entrenador que tiene a su equipo en la Champions, pero a un capataz basta que algunos dirigentes influenciados por quienes tienen sus intereses puestos en el traje negro tengan la ocurrencia, sin razones claras para que se gestione un cambio. A veces la experiencia sale mal porque no se mejora con el trueque. Lo que resulta de tanto cambio es que a la mayoría de costaleros ya no les importa quien vaya delante igual que el jugador de fútbol.

– ¿Falta sensibilidad a la hora de prescindir de un capataz?

Si las razones son sólidas para cambiar de capataz, la sensibilidad debe estar en el procedimiento. Cuando no hay razones de peso no hay sensibilidad ni para la persona ni para la hermandad, ya que se olvidan de buscar lo mejor para la cofradía que es un bien de todos y no privativo de los que están de paso, aunque tengan el poder del cargo.

«A veces la experiencia sale mal porque no se mejora con el trueque. Lo que resulta de tanto cambio es que a la mayoría de costaleros ya no les importa quien vaya delante»

–  A veces da la sensación de que existe la tendencia de apostar por capataces jóvenes, más allá de por la capacidad que algunos puedan atesorar, como un intento de desdeñar el trabajo de los capataces de generaciones anteriores ¿Se respetan las canas en el actual mundo del costal?

Hoy en día la experiencia no es un valor. Es una pena porque tanto que apreciamos lo que se hace en Sevilla, no se ha aprendido que los capataces con experiencia son allí respetados y casi venerados por los cofrades. Aquí, por el contrario, no es así. Debe ser la impaciencia por ocupar el sitio que vamos dejando los capataces mayores… Cuando yo iba a Sevilla en tiempos que algunos jóvenes no habían nacido, con mi padre, con Torronteras, con Zafra, con fray Ricardo (en paz descanse)… admirábamos y aprendíamos de capataces de edad como el Penitente, Manolo Santiago, Ariza, Villanueva… nadie en Sevilla dudaba del valor de esos mayores.

Aquí nadie debía dudar de los capataces que han dado valor a nuestra Semana Santa. Javier Romero que sentó cátedra con el Cristo las Penas, Lorenzo de Juan y Juan Berrocal hicieron grandes sus Misterios, Pepe Fernández creó estilo con su palio, Curro (algo más joven) con su técnica depurada ha enseñado a muchos, y me dejo a muchos más que admiro; ¿acaso no les debemos un respeto, con lo que han dado esa generación de capataces, y acaso no debemos pleitesía a los desaparecidos que pusieron las bases para que todos estemos en esto con pasión como Muñoz, Torronteras, Sáez?

La edad no te vuelve incapaz si te mantienes medianamente bien, y si sigues aprendiendo tienes un bagaje acumulado que te hace más válido cada día. Lo que no se puede pedir es que todos entremos en las formas nuevas y estándar de dirigirse y dirigir un paso y que hace a algunos de los nuevos capataces indistinguibles unos de otros. El valor de un capataz no se mide en que las palabras que usa estén o no en moda, sino que se mide por el resultado en el andar del paso que manda.

«Tanto que apreciamos lo que se hace en Sevilla, no se ha aprendido que los capataces con experiencia son allí respetados y casi venerados. Aquí, por el contrario no es así. Debe ser la impaciencia por ocupar el sitio que vamos dejando los capataces mayores»

– ¿A quiénes destacaría de las nuevas hornadas de capataces?

En Córdoba puede haber ahora cincuenta capataces, la tónica general es buena, se cuenta con que el costalero viene sabiendo, todos han salido en pasitos, lo han vivido en padres o familiares, no como antes que había que crear costaleros a base de ensayos. Me dejaría a algunos que no conozco bien. Muchos de ellos se van a consolidar como excelentes.

«Cuando sienta que me superan los ensayos o que no soy capaz de conectar con mi cuadrilla lo dejaré»

– ¿Necesita Córdoba traer capataces de fuera?

No. La proximidad a la gente de abajo y el conocimiento de nuestras hermandades y nuestra idiosincrasia también son valores para un capataz. Ahora bien hay que seguir aprendiendo siempre, de Sevilla que sigue siendo la madre de esto y de nuestros referentes que también tenemos ya modelos a seguir.

– ¿Un capataz de su bagaje piensa en que en dejar los martillos o es algo que ni se plantea?

Cuando me dio el infarto me lo planteé. Dimití del Caído. Después seguí con mi Virgen del Carmen y comprobé que seguía disfrutando con el martillo. Ahora y con la seguridad de que puedo ser útil a mi hermandad me ofrecí a sacar a Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad. En eso estamos. Cuando sienta que me superan los ensayos o que no soy capaz de conectar con mi cuadrilla lo dejaré.

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup