Córdoba

Expiración propone un Vía Crucis único e irrepetible

Cada año, el último viernes de cuaresma, el que precede al Viernes de Dolores acoge, en un lugar muy concreto de la geografía cordobesa, un cúmulo de escenas inenarrables, solamente explicables a través de los sentidos. Todo sucede en el preciso instante en el que las luces de la Real Iglesia de San Pablo se apagan para que solamente la llama de los cirios de los hermanos de la Cofradía del Cristo que fue veneración de los franciscanos en siglos pasados camine por las naves del majestuoso templo entre nubes y nubes de incienso.

Una secuencia casi infinita de sensaciones aflorando en las entrañas, un recuerdo callado por quienes un día estuvieron, un rezo interior para encontrar sentido a las tribulaciones que envuelven nuestra cotidianidad, acaso de batallas inesperadas… pensamientos y oraciones que confluyen de una manera singular… mágica… bajo el cobijo del Hijo de Dios que entrega su vida por redimirnos de nosotros mismos.

María Santísima del Silencio espera mientras se desarrolla el Solemne acto en la recoleta capilla neomudéjar de la hermandad para, concluido el mismo, ser testigo del besapié al Hijo al que siempre acompaña. Al apagarse los cirios envueltos en el olor indescriptible a cera derretida e incienso que impregnaba, como siempre, las naves de San Pablo los fieles congregados detienen su mirada en Ella, la Virgen del Rosario, entronizada en su paso para ser conscientes de que el prólogo a una nueva Semana Santa se acaba de escribir.

Sin embargo, este año en el que todos los elementos que conforman nuestra ansiada cuaresma, nos han sido hurtados por el advenimiento de un enemigo inesperado, todos estos maravillosos detalles no han podido ser vividos in situ. La maldita peste contemporánea que nos ha tocado sufrir así lo ha impedido. Lo cual no ha sido óbice para que la cofradía de San Pablo haya convocado a sus hermanos, de manera virtual, para vivir este vía crucis, que nada ni nadie ha podido impedir que se celebre, de una manera única e irrepetible.

Ha sido a partir de las 21:00 horas, cuando se ha obrado el milagro de vivir, a través de la oración íntima y de la imaginación intransferible, desde los medios de difusión de la hermandad este vía crucis que será recordado para siempre. Y ha sido dirigido como es tradicional por el Pregonero de la Semana Santa de Córdoba de este año 2020, Rafael Fernández Criado, que ha contribuido a convertir una carencia, una renuncia, en una forma singular e insustituible de acercar el alma a Dios…

 

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