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Córdoba

Fallece Antonio Cabezas, hermano mayor de Ánimas en los años 60 del siglo pasado

De cuando en cuando la información cofrade se trufa de tristes noticias que nos hacen regresar a todos a la amarga realidad y a la crudeza de la vida por la que nos ha tocado deambular, forjar sueños, soportar tempestades, construir proyectos y sufrir pérdidas. Noticias que suenan como un aldabonazo en el corazón de quienes las leen y nublan el alma de propios y extraños.

Una de estas noticias ha inundado de pesar y lamento a la Hermandad de Ánimas p que ha comunicado a todos sus hermanos el fallecimiento de Antonio Cabezas que según ha puesto de manifiesto la corporación de San Lorenzo, a través de una nota pública fuera Hermano Mayor de la Hermandad en el periodo comprendido entre 1964-1967 y «descansa desde esta tarde junto al Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas en el Cielo. Agradecemos profundamente su labor para con nuestra Corporación, siempre fiel al profundo amor y devoción por Nuestros Sagrados Titulares. Dale Señor el descanso eterno», concluye la nota. 

Conviene recordar que precisamente bajo su mandato, en 1964, la cofradía se integra a las procesiones de la Semana Santa de Córdoba tras una ausencia de dos años motivado por el desacuerdo de la corporación respecto al cambio de carrera oficial planteado por la Agrupación de Cofradías que propicia que 1961 el cortejo de Ánimas, con permiso expreso del obispo Fernández Conde incumple el itinerario fijado en el año 1961, lo que le llevó a un fuerte contencioso con la Agrupación, zanjado con la dimisión de la junta de gobierno de la cofradía el 11 de febrero de 1962. Ni en este año, ni en el siguiente, realiza su salida procesional, llevando una vida difícil que casi la condena a la desaparición. El 10 de julio de 1963 un pequeño grupo de cofrades se pone en contacto con el párroco de su sede canónica para poner fin a la situación planteada, contando con el beneplácito de la autoridad eclesiástica. Recuperada la normalidad, la hermandad se reintegra a las procesiones de nuestra Semana Santa en 1964.

Una dolorosa pérdida, que siempre lo es cuando se marcha una persona cercana, acrecentada por las especiales circunstancias en las que nos encontramos inmersos, a causa de la terrible pandemia que está asolando el planeta y que mantiene latente el daño causado por la pérdida de tantos seres queridos, y una noticia que ha llenado de consternación a sus familiares y amigos y a todos los hermanos de Ánimas que compartieron parte de su vida con él.

 

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