De cuando en cuando la información cofrade se trufa de tristes noticias que nos hacen regresar a todos a la amarga realidad y a la crudeza de la vida por la que nos ha tocado deambular, forjar sueños, soportar tempestades, construir proyectos y sufrir pérdidas. Noticias que suenan como un aldabonazo en el corazón de quienes las leen y nublan el alma de propios y extraños.
Así ha ocurrido en Sevilla, en el corazón de Triana, donde la Hermandad de la Esperanza de Triana está de luto por la pérdida irreparable de uno de sus personajes ilustres, Luis Murillo Santos, Hermano Mayor de la Hermandad entre 1985 y 1991, además de miembro de junta desde su juventud, que ha fallecido dejando tras de sí un halo de respeto y emoción directamente proporcional al imborrable recuerdo que deja de su persona y su labor. La noticia de su fallecimiento ha sido recibida con un reguero infinito de muestras de condolencia y de emocionados recuerdos en su memoria.
Durante su mandato, inmediatamente posterior a la coronación pontificia de Nuestra Señora de la Esperanza, el paso de palio estrenó los varales y la candelería de plata, obra de Orfebrería Triana y se restauró la Imagen de Nuestra Señora de la Esperanza por Luís Álvarez Duarte. Además, se bendijo por parte del Párroco de Santa Ana y Director Espiritual de la Hermandad el salón de exposición de enseres, ubicado en las dependencias de la calle Pureza aledañas a la Capilla.
Una dolorosa pérdida, que siempre lo es cuando se marcha una persona cercana, acrecentada por las especiales circunstancias en las que nos encontramos inmersos, a causa de la terrible pandemia que está asolando el planeta y que mantiene latente el daño causado por la pérdida de tantos seres queridos, y una noticia que ha llenado de consternación a sus familiares y amigos y a todos los cofrades que compartieron parte de su vida con él.





