Fallece Pepe Bojollo, histórico sacristán de San Lorenzo

Córdoba se ha despertado este martes con la triste noticia del fallecimiento de José Bojollo Arjona, conocido cariñosamente como Pepe Bojollo, quien ha dejando tras de sí una profunda huella en la parroquia de San Lorenzo, a la que dedicó más de siete décadas de su vida. Su pérdida provoca un hondo pesar entre quienes compartieron con él tantos años de vivencias y conservan recuerdos imborrables de una figura que terminó formando parte de la historia cotidiana del templo y de su barrio.

Nacido en marzo de 1929 en la calle Arroyo de San Lorenzo, Pepe comenzó su servicio en la parroquia en 1942, cuando apenas tenía doce años y ejercía como monaguillo. Aquellos primeros pasos marcaron el inicio de una vinculación que se prolongaría durante décadas, hasta convertirlo en uno de los rostros más reconocibles y queridos de la vida parroquial cordobesa. Su posterior labor como sacristán estuvo marcada por la entrega, la discreción y una fidelidad que hicieron de San Lorenzo mucho más que su lugar de trabajo: fue el escenario de buena parte de su existencia.

Su fallecimiento despierta la emoción de numerosas personas que guardan recuerdos personales ligados a su presencia, a su trato cercano y a tantos momentos compartidos entre los muros de la parroquia. Para muchos, Pepe formaba parte de aquellas escenas que se repetían año tras año y que, precisamente por su familiaridad, parecían destinadas a permanecer para siempre. Hoy, esos recuerdos adquieren un significado especial y se convierten en un vínculo con quien acompañó la vida de varias generaciones, siempre unido a un templo que conocía como pocos.

La trayectoria de José Bojollo recibió el reconocimiento de la ciudad en 2003, cuando la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Córdoba le concedió la distinción de Cofrade Ejemplar, en consideración a sus muchos años de servicio. Posteriormente, el 7 de agosto de 2016, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, le impuso la Medalla de la Diócesis, durante la solemne eucaristía celebrada con motivo del triduo en honor a San Lorenzo Mártir. En aquella misma ceremonia fue distinguido Francisco Paz Martínez, conocido como Maño, por su prolongada dedicación a la vida parroquial.

Devoto de las imágenes sagradas veneradas en San Lorenzo, Pepe mantuvo una especial cercanía espiritual con ellas y vivió su compromiso eclesial desde la constancia y el servicio cotidiano. Su historia quedó ligada a las celebraciones, las tradiciones y la memoria de la parroquia, en la que su presencia acompañó durante décadas a quienes acudían al templo y encontraban en él una figura familiar.

La marcha de Pepe Bojollo deja, por tanto, mucho más que el recuerdo de un sacristán entregado a su cometido. Se despide a una persona profundamente arraigada en la memoria sentimental de San Lorenzo, alguien cuya vida transcurrió al compás de la parroquia y que permanece unido a las experiencias de tantos cordobeses. Su ausencia se hará notar en los pequeños detalles, en los recuerdos que afloren al cruzar las puertas del templo y en las historias que seguirán contando quienes tuvieron la fortuna de conocerlo. La huella de más de setenta años de servicio permanecerá viva en la comunidad a la que entregó buena parte de su existencia.