Francisco J. Valderas propone sustituir las cornetas y tambores por una agrupación musical tras el Señor de la Humildad del Cerro

El candidato a hermano mayor de la Hermandad del Cerro del Águila, Francisco J. Valderas, ha confirmado su apuesta por modificar el estilo musical que acompaña a Nuestro Padre Jesús de la Humildad durante la Estación de Penitencia del Martes Santo. La propuesta contempla sustituir la actual formación de cornetas y tambores por una agrupación musical, en un proyecto que la candidatura vincula a su intención de seguir desarrollando la identidad y el patrimonio musical de la corporación.

La iniciativa se plantea desde el propósito de reforzar la personalidad propia de la hermandad y de conceder una mayor relevancia a la música como parte de su patrimonio. La candidatura considera que las composiciones dedicadas a los Sagrados Titulares deben ocupar un papel destacado tanto en los cultos internos como en los externos, entendiendo que la música, al igual que los altares y el exorno floral, puede convertirse en un elemento de recogimiento y en un recurso destinado a enriquecer la liturgia de la corporación.

La propuesta musical para el Martes Santo

En lo que respecta a la Estación de Penitencia del Martes Santo, Francisco J. Valderas plantea mantener las formaciones que actualmente acompañan al resto de los pasos y abren el cortejo. Así, la candidatura apuesta por la continuidad de la Asociación Filarmónica Cultural Santa María de las Nieves de Olivares tras el palio de la Santísima Virgen de los Dolores, una formación cuyos acordes, según la propuesta, forman ya parte de la historia viva del barrio.

Del mismo modo, se mantendría la confianza en la Banda de Cornetas y Tambores de la Centuria Romana Macarena para acompañar al Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono, mientras que la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de los Ángeles continuaría abriendo el cortejo de la cofradía.

La principal modificación se produciría, por tanto, tras el paso de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, donde la candidatura propone un cambio de estilo musical mediante la incorporación de una Agrupación Musical que acompañe el caminar del Señor.

Una decisión que deberá concretarse tras la toma de posesión

La candidatura ha precisado que la formación musical que asumiría este acompañamiento no será designada de manera inmediata. La nueva Agrupación Musical se elegirá una vez que la junta de gobierno tome posesión y se celebre el correspondiente Cabildo de Oficiales, respetando así los tiempos y los procedimientos propios de la institución.

La propuesta se formula, además, desde el reconocimiento al trabajo desarrollado durante estos años por la Banda de Cornetas y Tambores Jesús Nazareno de Huelva, cuya dedicación y compromiso han contribuido al discurrir de la cofradía durante su vinculación con el paso de Nuestro Padre Jesús de la Humildad.

Música, identidad y patrimonio propio

Francisco J. Valderas ha situado esta propuesta dentro de una visión más amplia de la identidad de la corporación. La candidatura se considera responsable de conservar el estilo y el sello que han definido a la Hermandad del Cerro del Águila y que han contribuido a forjar la personalidad propia con la que la cofradía se distingue en la calle desde 1989.

Al mismo tiempo, la iniciativa pretende incorporar una actitud abierta a las inquietudes expresadas por numerosos hermanos y orientar el proyecto hacia el engrandecimiento del discurrir de la cofradía. En este marco se encuadra el propósito de fortalecer y enriquecer la identidad musical de la corporación, concediendo un papel protagonista a un patrimonio que, según la candidatura, debe conservarse, recuperarse y potenciarse.

La propuesta parte de la consideración de que la música no constituye un mero acompañamiento de la Estación de Penitencia, sino que transmite la fe, provoca emociones entre quienes contemplan la cofradía y forma parte de la identidad corporativa. Desde esta perspectiva, el proyecto aspira a seguir desarrollando ese patrimonio musical para legarlo a las futuras generaciones de hermanos como una parte esencial de la personalidad de la Hermandad del Cerro.