Galería | María Dolores Álvarez inmortaliza el histórico retorno de la Divina Pastora coronada de Santa Marina

Sevilla fue escenario este domingo de un acontecimiento histórico que quedará grabado en la memoria de los cofrades: la Divina Pastora de Santa Marina regresó a su sede tras la ceremonia de coronación canónica celebrada la jornada anterior. Nuestra compañera María Dolores Álvarez ha inmortalizado con su cámara un ramillete de detalles que narran, con fuerza visual y sensibilidad, la emoción de este regreso letífico.

El periplo comenzó en la Catedral de Sevilla, desde donde la Pastora partió pocos minutos antes de las siete de la tarde, tras un retraso inevitable por las precipitaciones que afectaron al centro de la ciudad desde primeras horas de la tarde. La lluvia intermitente obligó a un desarrollo ágil del cortejo, acortando itinerarios y acelerando el paso, pero no restó solemnidad ni belleza a cada instante que María Dolores captó con su objetivo.

Entre las imágenes más impactantes se encuentra la Puerta de los Palos, punto en que la Divina Pastora fue despedida tras recorrer las naves catedralicias, con la Giralda erguida como silenciosa testigo de este momento irrepetible. La crónica gráfica refleja cómo la procesión, a pesar de la celeridad impuesta por el clima, conservó la majestuosidad y la emoción que caracteriza a esta hermandad.

Uno de los momentos más memorables captados por la cámara fue la recepción en el Ayuntamiento y en la Plaza Nueva, donde la Virgen fue acogida por la corporación municipal mientras los vecinos y devotos expresaban su júbilo con vítores y aplausos. En paralelo, la banda municipal de Coria del Río acompañó la procesión, interpretando un repertorio selecto de marchas clásicas que, en la lente de María Dolores, se transforman en un testimonio visual del fervor y la armonía que inundaron las calles.

La procesión continuó por las céntricas arterias de Sevilla, incluyendo una visita a la capilla de la Hermandad de Montesión, donde la Divina Pastora saludó a la Virgen del Rosario, en un gesto que se proyecta con singular fuerza en la crónica fotográfica. Cada paso, cada gesto, cada rostro de devoción quedó registrado con maestría, subrayando la intimidad y grandeza de la escena.

Finalmente, pasadas las once de la noche, la Pastora completó su recorrido con el trío final de “Pasa la Macarena”, retornando a su sede canónica en la calle Amparo. La entrada estuvo marcada por la lluvia persistente, que intensificó el dramatismo de las imágenes, y culminó con fuegos artificiales que ofrecieron un cierre luminoso y festivo a un mes irrepetible en la vida de la hermandad.

La crónica fotográfica de María Dolores Álvarez no solo documenta la procesión; captura la emoción, la devoción y la historia que Sevilla vivió este fin de semana, transformando cada instantánea en un fragmento indeleble de la memoria colectiva de las hermandades hispalenses.