Habrá una segunda candidatura para presidir el Calvario

Finalmente, tal y como ya aventuramos en Gente de Paz, serán dos las candidaturas que entren en liza para aspirar a dirigir los destinos de la Hermandad del Calvario: la encabezada por Francisco Javier Murillo Rincón, Licenciado en Filología Inglesa y actual secretario de la junta de gobierno que preside Rafael Guerra, y María del Carmen Hinojo, Licenciada en Derecho, miembro de la Junta de Gobierno que presidió José Luís Vivas Cabello –curiosamente como secretaria- y contendiente que se midió a Rafael Guerra en las últimas elecciones celebradas en la corporación de San Lorenzo, con el intenso desarrollo y resultado de sobra conocido por la Córdoba Cofrade, que provocó un periodo de inestabilidad en la hermandad del que ha logrado sobreponerse en los últimos tiempos. Así lo han confirmado a este medio fuentes cercanas a la candidatura de Hinojo y todo ello a expensas del pronunciamiento, respecto a toda la documentación presentada, por parte de la mesa electoral, habida cuenta de que la candidata ha agotado hasta el último día el plazo de presentación de sus credenciales.

Cabe recordar que en el anterior proceso, Hinojo puso de manifiesto buena parte de sus intenciones que quedaron sin efecto al no recibir el apoyo mayoritario de sus hermanos, si bien, en buena lógica deberían marcar las pautas esenciales de su propuesta. En este sentido y observando “el espíritu que animaba a los hermanos que la fundaron el 20 de julio de 1722”, la candidata ya concretó por aquel entonces que uno de sus objetivos consistían en que “la hermandad no quede enmarcada únicamente en los actos tradicionales de culto, poniendo especial interés en la atención espiritual de los hermanos, mediante retiros, ejercicios espirituales, reuniones y convivencias para la consecución de este fin, así como para promover la unión y cohesión entre todos los hermanos”. Igualmente, Hinojo se comprometía a “emprender las acciones necesarias para la conservación y mejora de los bienes adquiridos por la Hermandad desde su fundación hasta nuestros días”, así como a trabajar “incansablemente desde la transparencia, la honestidad y la legalidad, para conseguir las metas
propuestas y enaltecer esta Hermandad”, velando por la “cordialidad pues los afectos son dinamizadores, motivadores y potenciadores en el desarrollo de la confianza de nuestras propias posibilidades, en un clima familiar, de acogida y sencillez”.

Un proceso electoral que Hinojo calificó “como el episodio más turbio de nuestra hermandad al estar rodeado de falta de transparencia y credibilidad”, subrayando que “existían testimonios fiables que avalaban la existencia de vicios graves durante la celebración del cabildo de elecciones como eran el voto de hermanos que no tenían, presuntamente, la antigüedad suficiente (un año) para votar y la manipulación, presuntamente, del censo electoral una vez terminado el plazo de revisión del mismo, previo a la celebración de las elecciones y que pudieron afectar a las garantías del proceso electoral y alterar su resultado”. Visión que se materializó en una impugnación “expuesta verbalmente, -según afirmó a este medio la propia Hinojo- in situ, al observarse un defecto de forma en el transcurso de la misma”, añadiendo que “posteriormente, tras una reunión convocada por nuestro consiliario al día siguiente, 14 de julio del pasado año, no se llegó a un acuerdo al no darnos la otra parte argumentos efectivos ni veraces que justificaran que el proceso electoral fue inmaculado” que fue respondida por el delegado diocesano para Hermandades y Cofradías a través de carta en la que manifestaba que “los argumentos en los que se fundamenta la impugnación de las elecciones se basan en presuntas irregularidades en el censo electoral y en el hecho de la votación de personas concretas. Presuntas irregularidades que quedan perfectamente aclaradas en la reunión mantenida con el Consiliario de la Cofradía, Rvdo. Sr. D. Rafael Rabasco Ferreira, con fecha de 14 de julio de la que se levantó ACTA que ha sido remitida a esta Delegación Diocesana”. Hinojo concluía la citada entrevista afirmando que la junta de gobierno resultante de las elecciones “no era legítima” y enfatizando que “determinadas actitudes e intervenciones posteriores de nuestro consiliario – Rvdo. Sr. D. Rafael Rabasco Ferreira- han puesto en evidencia que la tal “neutralidad” no ha existido nunca”. Cabe recordar que tanto el Director Espiritual como el Obispado certificaron el proceso no apreciando irregularidad alguna.

Además, la candidata fue extremadamente diáfana al exponer su visión sobre la realidad de la corporación que aspira nuevamente a dirigir cuando afirmaba que “La Hermandad del Calvario ha sufrido una serie de cambios evidentes a lo largo de este año: el número de hermanos ha disminuido; los nazarenos que realizan Estación de Penitencia son cada vez menos; se ha reducido el número de costaleros; se ha producido la destitución del capataz, D. Fernando Chiachio, con más de veinte años al frente de los Pasos y hermano de la Cofradía; se han nombrado dos nuevos capataces con escasa experiencia ajenos a nuestra hermandad; se ha contratado una Banda no acorde con el estilo clásico que caracteriza al Señor del Calvario; cada vez acuden menos hermanos a los cultos y, sobre todo, se ha producido una fractura de los hermanos aún mayor e irreconciliable”. Planteamientos que evidencian cuáles son sus intenciones.

Cabe recordar que la Hermandad del Calvario se enfrenta a un proceso electoral tras agotar su segundo mandato Rafael Guerra. Una encrucijada sobre la que los hermanos del Calvario deberán pronunciarse, optando entre la candidatura encabezada por María del Carmen Hinojo, proclive a la vuelta de Chíachío al llamador el Nazareno de San Lorenzo, así como a propiciar cambios musicales y la que encabeza Francisco Javier Murillo Rincón marcada por la defensa de la estabilidad alcanzada en los últimos tiempos. Una decisión que ahora se halla en manos de quienes realmente mandan.