En una jornada llena de emoción y fe, la imagen de la Virgen de Montserrat ha abandonado este domingo la abadía por primera vez en lo que va de siglo, en el marco de las celebraciones por el milenario de la fundación del monasterio benedictino, reuniendo a miles de devotos en el recinto religioso.
Desde el 27 de abril de 1997, fecha en la que salió para conmemorar los cincuenta años de su entronización, la talla románica de la ‘Moreneta’ no había vuelto a salir al exterior. Esta es apenas la tercera ocasión en toda la historia en que la venerada imagen cruza las puertas de la basílica.
Para este acontecimiento excepcional, la Virgen fue colocada inicialmente en un bayarte de 1916, que ha sido restaurado especialmente para esta celebración. Una vez situada en la plaza, se ha protegido bajo el mismo tálamo que se utilizó en su salida histórica de 1947.
El padre Joan M. Mayol, párroco del santuario, retiró la imagen de su trono para entregársela al abad Manel Gasch Hurios, quien la descendió cuidadosamente hasta la entrada del camarín. Allí, el prior Jordi Puigdevall y el subprior Bernat Juliol aguardaban para acompañarla hasta la plaza de Santa María, donde una multitud ya esperaba su llegada.
En un altar instalado para la ocasión, se celebró una misa concelebrada ante los numerosos fieles congregados, que llenaban todos los espacios disponibles del recinto.
La víspera, el monasterio vivió otra emotiva jornada: unos doscientos drones iluminaron el cielo nocturno de Montserrat, dibujando la silueta de la Virgen junto a la del papa Francisco, como homenaje póstumo tras su entierro en Roma esa misma mañana.
Dada la magnitud del evento y la masiva afluencia de personas, las autoridades implementaron un dispositivo especial de seguridad y reforzaron el servicio de transporte público para garantizar el buen desarrollo de los actos.





