Este viernes el salón de actos del Círculo Mercantil de Sevilla ha sido testigo de una interesante conferencia sobre el estudio, historia e intervención del conjunto textil del paso procesional de la Hermandad de los Negritos de Sevilla. La conferencia ha sido impartida por Lourdes Fernández González y Gabriel Ferreras Romero, restauradora e historiador del arte del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. Una intervención que ha finalizado recientemente tras un proceso de siete meses y medio desarrollado por un equipo de trabajo altamente cualificado e interdisciplinar del IAPH.
Previamente, ha sido presentada la espléndida papeleta de sitio, cargada de simbolismo, que ha sido concebida por Ignacio Pizarro para el traslado extraordinario a la Casa de Pilatos que protagonizará el Cristo de la Fundación para presidir el Vía Crucis de la Pía Unión de la Cruz del Campo que tendrá lugar el próximo 2 de marzo de 2018, con motivo del 625 aniversario de la erección canónica de la hermandad. Una obra en la que tienen un lugar predominante el crucificado de Ocampo y el Templete de la Cruz del Campo. Además, se ha presentado la placa conmemorativa, una obra institucional que se entregará como recuerdo a instituciones y colaboradores que ha sido diseñada por Juan Miguel de la Rosa, un espectacular relieve en barro de 42×30 que muestra el escudo de la hermandad rodeado de ángeles. Dos magníficas piezas artísticas que se añaden a la celebración de una efemérides que, en las ultimas semanas, está acaparando, por derecho propio, toda la atención del universo cofrade.

Durante la presentación, Pizarro ha afirmado venir «con el corazón y el alma cargada de ilusiones, (…) con mi interior rebosante de alegría, sonrisas y melancolía incontenida». La obra La obra en su carácter técnico, está realizada en una lámina de Papel Canson en un formato Din A3, ejecutada en lápiz de grafito, acuarelas, y lápices de color. El autor ha explicado que «en la parte izquierda, como si de la nave del Evangelio se tratara, aparece el Santísimo Cristo de la Fundación, enmarcado con una aureola que resalta más aún si cabe, su título de Santísimo. El motivo de la aureola está inspirado en la techumbre de alfarje conformada por distintas cruces y octógonos enrojecidos, seguidos de formas geométricas en color azul».
De izquierda a derecha y en toda la longitud horizontal de la obra, aparece una cenefa cerámica haciendo referencia a los azulejos del patio de la Casa Hermandad y a los de estilo mudéjar que conforman tantos rincones de la Casa Pilatos, el punto de partido del Viacrucis de la Pía Unión. En los colores corporativos, el azul del cielo del Jueves Santo y el blanco de la Pureza de María, Reina de todos los ángeles del cielo, se puede distinguir la palabra Via+Crucis haciendo alusión al acto que representa la obra.
En el centro de la composición, a modo de hornacina central, se encuentra la Cruz que aparece en la Fachada de la Casa Pilatos, punto de partida del primitivo recorrido hacia el humilladero de la Cruz del Campo. Los óvalos que se sitúan a izquierda y derecha, han cambiado sus inscripciones por los escudos que conforman el emblema de la Pía Unión. Un león bajo dos torres; y a la derecha la Santa Cruz de Jerusalén. Como si de una estación de penitencia se tratara, empieza el recorrido marcado por azulejos,hacia la desembocadura de esta presentación y del propio Viacrucis hacia el templete.
A la derecha se desvirtúa la cerámica de alguna forma, asemejando la cruz de Cristo que enmarca la representación del Humilladero de la Cruz del Campo, germen y motivo principal de lo que hoy conocemos como la Estación de penitencia de cada hermandad de la ciudad de Sevilla, hacia la Iglesia Catedral de Santa María de la Sede. Haciendo de homenaje a la efeméride que este año celebra la ciudad, aparece representado el templete enmarcado por el mismo óvalo en el que una vez Bartolomé Esteban Murillo, se representó a sí mismo y que tantos usó para sus obras y retratos.
«Con este particular homenaje a su mirada innovadora, que cumple 400 años desde que vino al mundo, concluyo este recorrido en el que os he podido narrar y contar mi última obra pictórica. Un año que debemos guardar en el recuerdo y mimar para que todo salga como esperamos, y del que disfrutaremos hasta el último instante y que podremos contar en el futuro que vivimos el 625 aniversario de una hermandad humilde, sencilla, con un origen más que necesario y rebosante de caridad. Una hermandad arraigada en la historia de la ciudad, ejemplo de que si todo se cuida y se protege con la ayuda de la fe en Cristo y el amor de todos los hermanos, todo llega a buen puerto, y nos deja disfruta de lo que tenemos hoy día», ha concluido Pizarro en su excelente intervención.








