Sevilla

Jesús Romanov López-Alfonso y su encontronazo en Instagram

Desde hace años es una de las personalidades más conocidas en el mundo cofradiero, publicando en varias revistas y siendo hermano de varias corporaciones. En un principio, Jesús López Alfonso –al que más tarde añadiría Romanov, quizá para tener más eco mediático, siguiendo el mismo camino que María Antonia Abad o María García, quienes cambiarían su nombre por Sara Montiel o Bárbara Rey– publicaba solo en papel, aunque después pasó a las redes sociales, donde cualquier huella se convierte en imborrable.

En Instagram, donde cuenta con miles de seguidores, ha llamado la atención los comentarios vertidos en el perfil de otro historiador del arte, Antonio Perea, este publicaba una fotografía de la Virgen de los Reyes, y uno de los usuarios comentaba “Ni con rostrillo ni sin rostrillo. No me agrada nada”, una opinión que no ha pasado desapercibida para el profesor en Historia del Arte, quien se ha dirigido rápidamente al emisor de este mensaje con un tajante “Tiene que haber gente para todo ¡Pobre ignorante!”.

Resulta llamativa la descalificación si atendemos a que en el perfil del docente en Facebook pretende dar una lección sobre precisamente el hecho de descalificar al contrario. ¿Es necesario faltar el respeto tan solo por expresar una opinión sobre una imagen que solo recoge que no le agrada? ¿Qué hubiera pasado si al que llama “pobre ignorante” hubiera tenido una opinión diferente? ¿Si hubiera dicho que le agrada habría que considerarlo “valioso erudito”? No tardaba Jesús Romanov en afirmar además que se trata de la primera imagen de vestir. ¿Qué quiere decir con ello? ¿Es quizá esta característica la que hará cambiar de opinión al usuario o solo quiere demostrar el profesor de su sapiencia? Y si fuera cierto, ¿es necesario hacer gala de ello en este contexto? ¿Es justificable que por tener una opinión diferente se reciba como respuesta un insulto?

Jesús Romanov durante la pasada procesión del Corpus Christi en Sevilla. Foto: Instagram de J. Romanov

Jesús Romanov, en cuyo perfil puede leerse “En un equilibrio perfecto entre la sensatez y el delirio, la virtud y el vicio, la razón y la pasión”, no ha tardado en responder al usuario, de 26 años, en cuanto este ha comentado que “cada cual tiene su opinión”. Seguidamente, el profesor añadía en este mismo hilo que “todas las opiniones no son válidas y para opinar de arte hay que saber. Si no sabes respetar tu tampoco no esperes que los demás lo sean contigo”.

Llegados a este punto, ¿quién ha comenzado faltando el respeto? ¿Acaso uno no puede emitir una opinión declarando que no le gusta una imagen? ¿Decir que “no me agrada una imagen” es una falta de respeto? ¿Qué es sino tildar de “pobre ignorante” a la primera de cambio a una persona que sencillamente expone un pensamiento? Jesús Romanov termina recordando que para saber de arte hay que tener conocimiento sobre ello. ¿Es necesario, por tanto, la adquisición de competencias para afirmar que una imagen no me gusta? Por esta senda, aseverar que una imagen gusta sería, por lo tanto, ser gran conocedor de la Historia del Arte. Después volvía a la carga para recordarle a este usuario «sabes mucho de Escultura gótica».

Las redes no han dejado pasar estos comentarios provenientes del docente. Algunos han recordado que para llevar a cabo una tarea investigadora con solvencia es necesario un máster o doctorado, otros han replicado con capturas del perfil de Facebook, donde se recoge la opinión de Jesús Romanov sobre diversos asuntos, como la familia del actual presidente del gobierno, Pedro Sánchez, a cuyos miembros llama ordinarios e indiscretos o lo que piensa sobre Cataluña, declarando que “el fascismo catalán es lo más asqueroso y despreciable”.