José Ignacio del Rey Tirado llama a los sevillanos a salir a la calle para defender a una Madrugá que «está en peligro»

El Teatro de la Maestranza ha sido, un año más el escenario en el que Sevilla ha abierto las puertas de su Semana Santa al universo entero. Un pregón muy esperado que ha sido pronunciado por José Ignacio del Rey Tirado, abogado y cofrade, nacido en Madrid aunque sevillano de adopción, que pertenece a una saga de conocidos cofrades sevillanos. Es hermano del Silencio y los Estudiantes de Sevilla, así como de la Santa Caridad. Ha formado parte en varias juntas de gobierno de la Hermandad de los Estudiantes siendo consiliario en la actualidad.

Ha sido merecedor de varios premios literarios, colaborador del Boletín de las Cofradías de Sevilla y director el Boletín de su Hermandad de los Estudiantes son abundantes sus colaboraciones en diversas publicaciones de ámbito cofrade. Goza además de una amplia experiencia tras el atril habiendo pronunciado el Pregón Eucarístico de 1999 de la Hermandad de las Mercedes de Mairena del Aljarafe, el XVIII Pregón de Semana Santa del Club Náutico en 2013 y el X Pregón de Semana Santa del Real Círculo de Labradores de Sevilla en 2016, la XLIV Exaltación a la Pura y Limpia del Postigo de Sevilla o el Pregón de la Hermandad de los Estudiantes de Madrid de 2017.

El pregonero ha sido presentado por Juan Carlos Cabrera, delegado de Fiestas Mayores Cabrera que ha aprovechado sus primeras palabras para realizar una inequívoca defensa de la unidad de España y recordar al pequeño Gabriel, así como a las víctimas de la violencia doméstica, para realizar posteriormente otras de las medidas de seguridad de las que ha asegurado que «no se toman por capricho sino en defensa de la Semana Santa y por amor a las hermandades y al pueblo de Sevilla». «Debemos ser ejemplo para todos y huyendo de personalismos para preservar la esencia de la Semana Santa», ha afirmado Cabrera, que ha deseado a los dirigentes del Consejo mucha suerte para las decisiones que tomen de cara a 2019″. Al final de su presentación, el delegado ha avisado al pregonero de que «Sevilla está preparada, está lista para escucharte, preparada para los días más importantes del calendario sevillano».

Tras la maravillosa interpretación de la marcha «Amarguras», José Ignacio del Rey  ha comenzado su pregón tras recibir la señal de la Santa Cruz por parte de Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla. Y lo he hecho con fuerza preguntando al auditorio «¿a quién buscáis», describiendo la escena que se reproduce cada año en calle Feria por obra y gracia de Montesión, donde el Señor busca respuestas mirando hacia el cielo, respuestas que ni siquiera el ángel es capaz de darle. «¿A quién buscas tú sevillano, que escuchas el pregón desde tu casa o que no te interesa el pregón y vas de iglesia en Iglesia abriendo besamanos, o que estarás dentro de una semana entre los árboles del parque, o tú que temes esta primera Semana Santa sin la persona con la que compartiste tantas, o tú que llevas una semana consultando la página de AEMET, maldiciendo nubes y borrascas», realizando un metafórico recorrido por todo el espectro de personajes que se mueven alrededor de la Semana Santa, desde el cofrade convencido, al friki, pasando por aquél a quien no le importa la Semana Santa pero que es capaz de pasarse una semana entera viendo pasos con tal de ir de su mano de la persona amada. La respuesta ha sido inequívoca: «Todo lo que andas buscando lo tienes a las puertas, el que alumbra con su luz a toda la humanidad, culminando en verso la primera chicotá de su pregón».

Tras la presentación el primer tramo del pregón se ha centrado en la figura de los niños y los padres que los acompañan de la mano con el carrito perfectamente pertrechados y en ocasiones con la palma el cirio en mano del retoño que ha acabado rendido durmiendo lo que no pudo dormir la noche anterior por los nervios de lo que había de llegar. En virtud de un recorrido que en origen ha seguido ha seguido un hilo conductor basado en el Evangelio tras la entrada triunfal el pregonero al escrito la escena de la Santa Cena recordando a su padre en el momento de la acción de gracias renunciaba ese instante de intimidad con Dios para enseñarle a rezar.

Evidentes dosis de crítica, las que ha incluido el pregonero al hablar de las hermandades de Vísperas. Crítica en defensa de este tipo de hermandades a las que ha denominado hermandades de verdad, afirmando que solemos utilizar el concepto vísperas para referirnos a ella con ciertas connotaciones peyorativas. Besos hermandades Avicii qué frente a quienes opinan que no llegan a la Catedral ellas llevan siempre la Catedral a cuestas para acercarla los barrios en una encendida defensa de unas hermandades que merecen todo el respeto de la Sevilla cofrade. Como crítica ha habido a la hora de defender en voz alta la dimensión social y solidaria de las hermandades sevillanas para concluir «y luego dicen que las cofradías estorbamos en la calle».

Secuencialmente, Del Rey Tirado ha continuado realizando un recorrido imaginario en virtud del Evangelio por todas y cada una de las escenas que los pasos de misterio sevillanos echarán a la calle, en apenas unos días para evangelizar con el mensaje que encierran a toda la sevillanía que espera impaciente. Una presencia en las calles que es reivindicado en un encendido tramo de su pregón para defender que pese a que en ocasiones los cofrades puedan ser jartibles cada vez más se hace imprescindible la evangelización y la protestación pública de fe. 

También habido un hueco para el humor en el pregón cuando ha contado la anécdota que todo aquel que haya estado en una Junta de Gobierno conoce perfectamente Raquel cofrade que jamás ha estado en una Junta de Gobierno y recibe la llamada del hermano mayor para decirle que habido una baja en la Junta de Gobierno y que quiere contar con él para suplir la. Después de ofrecerle al máximo dirigente de su hermandad múltiples excusas acepta resignado el encargo y cuándo se lo plantea a su esposa le repite la misma frase que el hermano mayor le ha hecho a él me va a llevar solo dos tardes y dos tardes son las que podrá dedicarle a su familia desde entonces. Una realidad que ha sido recibida con risas por parte del auditorio.

Lleno de mensaje y cualquier igualmente el tramo en el que José Ignacio del Rey Tirado ha recordado ese sello tan característico de los pasos de misterio de Triana de andar con el izquierdo por delante. Un izquierdo por delante que siempre hay que poner en práctica ante las distintas vicisitudes que la vida pone al ser humano. Magnífico y emotivo su recorrido en verso por las cofradías de Triana, «Mira a Jesús a los cielos, reza y levanta su cara, quizás buscando su Estrella, lucero de sus mañanas: Faro y guia de este barrio, destello de la que sin mancha que brilla perennemente entre varales de plata (…) El hábito se entregó, Pasión y Muerte lo llaman y desconsuelo de madre que añora pisar tus plazas y pasear por tus calles para aliviar esa daga que su muerte le ha clavado en lo profundo del alma (…) El palio de la Salud no es cerrado, que es de malla Para que la Virgen mire Todo el cielo de Triana (…) Esperanza de tus hijos y la gloria de Triana (…) el color de la esperanza en Triana no es el verde: es el que está en su mirada, el del manto de la noche, la sombra que viene al alba (…) Patrocinio de mis días la novicia de Triana que va buscando al Cachorro cuando arquea bien su espalda».

Su verbo ha viajado posteriormente a la otra orilla del río, a San Juan de la Palma… «Es Semana Santa, porque ha salido la Amargura», ha afirmado con rotundidad el pregonero. «Ahí estamos nosotros par consolarla o es Ella la que nos consuela», Tras la presencia antes Herodes, Jesús regresa ante Pilato y es azotado camino de los Remedios, momento en el que ha llegado un romance dedicado a la más bella cigarrera, la Virgen de la Victoria: “Te sueñan todos tus hijos portando la real presea de majestad soberana Coronada por estrellas, aunque ya todos te tienen por Señora y Madre nuestra”. Y tras la flagelación, San Esteban, y la Presentación al Pueblo por parte de Pilatos con la esperanza de que este se apiade del hombre, recibiendo la respuesta más despiadada: ¡Crucifícale!»… y la Encarnación llora desconsolada. Y Pilato le pregunta «¿Qué es la verdad?», la pregunta que todos nos hacemos, la que no tiene respuesta, la que trasciende al tiempo… «por eso la Semana Santa no puede ser explicada con palabras (…) es devoción y fe».

Y llega la Sentencia, que es recibida por Dios con la mirada perdida… y la Esperanza, la que vive junto al Arco… y un emocionado romance del pregonero con los sones de Suspiros de España» de fondo, interpretado magistralmente por la Banda Municipal de Sevilla… y vellos de punta en el auditorio. Del Rey ha recordado aquél momento mágico en el que la Macarena llegó a la Plaza de España precisamente al compás de este mítico pasodoble. Recuerdo emocionado que el pregonero ha sabido transmitir con palabras encendidas al público asistente. «Quiso Dios, con su poder, fundir cuatro rayitos de sol y hacer con ellos una mujer. Y al cumplir su voluntad, la Esperanza floreció como flor de un rosal (…) Virgen hermosa de mi querer, Madre gloriosa, para ti mi fervor. Mi alma pone una flor a tus pies, suspira mi corazón». «¿Qué es para tí la Esperanza?» ha preguntado al auditorio el pregonero. La respuesta en una abuela que espera la mañana del Viernes Santo a la Macarena, entre la añoranza y la tristeza de quien se fue y ya no está a su lado.0

La Sentencia da paso al camino a la cruz, y el agradecimiento público del pregonero a la hermandad del Silencio y todo lo que representa y ha representado para la historia inmemorial de la Semana Santa y la realidad que deriva de la indiscutible influencia de la «Madre y Maestra». «Gloria eterna a la hermandad del Silencio y a los primitivos nazarenos de Sevilla», a concluido el pregonero su homenaje a esta cofradía singular tras enumerar todos los elementos que precisamente configuran esa singularidad, su defensa del dogma, la primera Madrugá, la catedral de San Marcos por las calles de Sevilla y esa historia que se pierde en la memoria colectiva de la esencia misma de Sevilla, santo y seña de la Sevilla Cofrade.

Y tras el Silencio, el encendido alegato que probablemente sea el más recordado cuando el paso del tiempo ponga en su sitio el pregón de 2018. El llamamiento a que el sevillano, el cofrade se eche a la calle la próxima Madrugá: «Sevillanos, la Madrugá está en peligro, salid a defender un tesoro que es de todos y no pertenece a nadie, sino a aquellos que tomarán nuestro cirio una vez que faltemos(…) salgamos a la calle y acompañemos a nuestras devociones, precisamente ahora, (…) hay hermanos que pierden la vida por ser cristianos, por ser nazarenos, ¿nos vamos a quedar en casa por miedo a unas carreras y la mala educación? (…) Superamos la peste y muchas otras vicisitudes, (…) exijamos seguridad pero no nos retiremos (…) sevillano, no desertes, no dejes tu hueco vacío (…) tomad la calle, sed dueños de vuestro destino, que el Señor saldrá a buscarte, sal a encontrarte con Él (…) porque esta es la mejor noche que nos alienta e inspira, la noche en la que Cristo muere y espera la amanecida, velado entre cuatro hachones (…) cofrade, sal a la calle con fervor y valentía. Porque esta noche es la noche, la noche definitiva, en la que verás a Dios por las calles de Sevilla», ha subrayado el pregonero en un alegato que ha sido respondido con una encendida ovación del público.

Y es que Sevilla tiene la inmensa fortuna de tener a Dios mismo en la calle, a Jesús del Gran Poder, «Para Ti no hay imposible. Eres luz de nuestros viernes, la imagen que Dios desatado que avanza con paso firme arrastrando tras de Ti nuestras penas y sentires (…) todos te buscan Señor, todos tienen su por qué». Una chicotá dedicada a la gran devoción de Sevilla que dio paso a otro recorrido, el que ha servido al pregonero para relacionar a todos los crucificados de Sevilla. En medio de este recorrido, el pregonero, hermano de los Estudiantes, ha introducido un retazo de actualidad a través de una defensa de la esencia del Martes Santo, «del derecho y del revés… yo creo en el Martes Santo en el día de la Fe», que ha dado paso a otro emocionado romance dedicada a otra de las grandes devociones de Sevilla, el Cachorro de Triana a quien Sevilla sueña con mirar cara a cara. «Todos dicen: no te mueras; No, no entregues la mirada, No te nos mueras, Cachorro, Ni en Sevilla ni en Triana».

En el tramo final de su pregón Del Rey Tirado ha dedicado unos sentidos versos a su Cristo de los Estudiantes… «que dicen que estás muerto y yo te siento muy vivo (…) el oído de Dios en Sevilla, en quien confiamos. El Dios de la calma, de la paz y la dulzura”, la hermandad de su familia, del ayer de sus padres y del hoy de sus hermanos, primos y sobrinos. Momento del pregonero para los recuerdos emocionados y para evidenciar el orgullo incuestionable de pertenecer a su hermandad, «soy de los Estudiantes (…) del Cristo que no mira (…) no hay herencia mejor que dejarle a los hijos que la fe (…) “Toda la Universidad ve levantar su estandarte, son cofrades sin complejos, y se resume en dos frases: soy cristiano y soy creyente. Yo soy de los Estudiantes» ha concluido el pregonero golpeándose el pecho.

Las últimas palabras del pregón han estado dedicadas a la Soledad «Soledad, ese es tu nombre, Soledad de Viernes, Soledad franciscana que mira al cielo buscando al ángel, aquel que le anunció que ya anda sería igual y que la salvación de Cristo estaba cerca (…) todos nos encontramos en las manos de la Soledad. Por eso vamos a verla cada Sábado Santo”… y a las mujeres que han descubierto que Él está vivo y ha salido del sepulcro que ya está vacío en la Calle San Luís. Y en sus hijos que pregonan a Sevilla entera que Él está vivo, que ha Resucitado, para volver a reclamar a todos los sevillanos cofrades que salgan a la calle para pregonar la buena nueva como han hecho miles de sevillanos -como todos los ilustres, desde Miguel de Mañara a Aníbal González, desde Chaves Nogales al Pali, que ha relacionado en este tramo final- a lo largo de la historia. Un pregón que ha finalizado, como no podía ser de otro modo con el Cristo de la Buena Muerte… del que una vez que ha resucitado podemos al fin saber, «de qué color son sus ojos», ha enfatizado el pregonero para concluir su magnífico alegato que ha sido respondido con una sonora ovación.