José Juan Jiménez Güeto reprende públicamente una iniciativa de la Banda de la Salud

El canónigo de la Santa Iglesia Catedral y párroco de San Juan y Todos los Santos, popularmente conocida como la Trinidad, ha levantado una marejada en las últimas horas a resultas de una reprimenda pública a una iniciativa emprendida por la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora de la Salud. Una iniciativa consistente en un concurso público que lleva por nombre “Salud y Humildad” orientado a recoger material videográfico durante la próxima salida extraordinaria que protagonizará Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia el próximo 13 de octubre en la que participará la formación musical del Naranjo.

Concurso orientado, como explican sus bases, a contribuir a la divulgación del arte audiovisual y fotográfico cofrade en Córdoba, al igual que otros de similar índole, como el que cada año convoca la Hermandad del Huerto bajo el nombre de Nuestra Señora del Amparo sin que hasta ahora haya merecido comentario alguno del calibre del realizado la noche de este miércoles. Un comentario difundido el párroco, a través de su cuenta oficial en una conocida red social, que sigue la estela de los que viene protagonizando en las últimas semanas, con un elevado contenido político, al hilo de la última polémica derivada del informe de expertos sobre la titularidad de la Mezquita Catedral.

En su reprimenda, Jiménez Güeto califica de “barbaridad y de ser pánfilos convertir una procesión extraordinaria en un concurso fotográfico de la Banda de la Salud”, tachando de “incomprensible en una HDAD como @HernandadAgonia (sic) excepcional y @HdadPazCordoba que procesiona a su Titular”, finalizando su comentario con un llamativo “Inconcebible”, en una aplicación práctica de la táctica del palo y la zanahoria que parece buscar al mismo tiempo, la amonestación pública a la banda y la adhesión de dos hermandades con el objetivo de que el concurso no tenga lugar. Una opinión respetable, como todas – también las puedan implicar un desacuerdo con un comentario -, que, no obstante, llama poderosamente la atención toda vez que no parece que sea la primera vez que se convoca un concurso de características similares alrededor de una salida procesional.

Tal vez la reprimenda estribe, o así se deja entrever, en el hecho de que el concurso parezca erigir en protagonista a una formación musical y que su convocatoria pudiera desviar la atención del auténtico protagonista del acontecimiento. Nada más lejos de la realidad en la medida en que ni la banda está promoviendo tal cosa ni parece que una imagen devocional con un tirón popular como el Rey de Capuchinos, con todo lo que implica y arrastra, vaya a quedar ensombrecida porque un número a determinar de fotógrafos quieran colaborar con esta recogida de material, con el único objetivo de incrementar el patrimonio gráfico de la banda y sin ningún interés adicional. Cabe destacar que convocar este concurso ni implica ni pretende llamamiento alguno para que la atención del público se dirija a la banda en lugar del paso, ni parece tener la fuerza suficiente como para provocar una avalancha de fotógrafos alrededor de la formación del Naranjo.

Sea como fuere, la pelota se encuentra ahora en el tejado de las dos corporaciones penitenciales mencionadas en la reflexión del canónigo, por lo que el interés de este asunto se centra ahora en comprobar si ambas respetarán la determinación de la banda para convocar este concurso con el objetivo mencionado, en el ejercicio de su legítima libertad, o, en su defecto, se dejarán influir y tomarán cartas en el asunto en función de las directrices marcadas.