Sevilla, 💚 El Rincón de la Memoria

Juan Abascal, un escultor olvidado

Tal día como hoy de 2004, el escultor e imaginero Juan Abascal Fuentes fallecía en su Sevilla natal a los 81 años de edad. Ya desde muy joven siente la vocación artística, simultaneando el bachillerato con los estudios en la Escuela de Artes y Oficios de la capital andaluza, donde aprende dibujo y modelado con el pintor José María Labrador y con el escultor José Lafita Díaz. Tras licenciarse en Derecho por la Universidad de Sevilla, ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes aprendiendo de los profesores Pérez Aguilera y García Vázquez, en la sección de dibujo y con los escultores Vasallo Parodi y Cano Correa. Especializándose en la disciplina de la escultura, ejercerá posteriormente como profesor titular en dicha facultad en la cátedra de Modelado, así como secretario de la misma.

Además de viajar por Francia, Italia, Austria o Alemania, Abascal concurre a exposiciones en Sevilla, Madrid, Barcelona, Valladolid, Alicante y Jaén, habiendo recibido la Medalla de Plata del Ateneo de Sevilla, la Medalla de Oro de la Feria de Muestras de Sevilla o el Premio de Escultura de la Real Maestranza en la Exposición de Otoño, de Sevilla y de Jaén. El ministro de Educación de la República de Venezuela le otorgó la Medalla de la Orden de Andrés Bello en 1972. Igualmente en 1973 el Gobierno Italiano le condecoró como Caballero de la Orden al Mérito de la República Italiana. Ya en 1981 será elegido académico de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla.

Juan Abascal siempre había trabajado de manera solitaria en su taller de escultor, si bien en los últimos años de oficio decide ayudarse de un colaborador, Guillermo Martínez Salazar. Aunque también ha ejercido de restaurador, destaca en el ámbito de la imaginería, contando Sevilla con distintas tallas del artista. Abascal es el autor de los caballos de la Hermandad de la Exaltación (1960), el ángel de la Hermandad de las Aguas (1962) y algunas imágenes de La Borriquita (1976-1978). Además, cuenta también entre las Glorias con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, réplica de la homónima patrona de Extremadura (1960).

Pero la obra de Abascal se expande por toda la geografía andaluza: Santo Sepulcro (1965) y Oración del Huerto (1959) de Jaén, la Virgen de la Estrella de Ubrique (1960), Cristo del Perdón de Huelva (1981) o la Oración en el Huerto (1975) y la Virgen de Gracia y Esperanza (1996) de Barbate. Incluso la trayectoria del escultor sevillano ha traspaso los límites de Sierra Morena hasta Cartagena con los misterios de El Expolio y La Condena (1982) o el Cristo de los Olivos de Santa Cruz de La Palma (1967).

En el ámbito civil es autor de numerosos obras, como el Monumento a Andrés Bello en Madrid (por cuya realización recibió la Medalla de Oro de la venezolana Orden de Andrés Bello) o a Diego de Losada (fundador de Caracas). Pero sobre todo son reconocidos sus monumentos sevillanos, especialmente los situados en el conocido Parque de María Luisa. Así, la Alegoría de Portugal en 1955, los leones de la Fuente de los Leones (realizados en 1957 para sustituir a los anteriores de 1913) o los surtidores decorativos en la Plaza de América, también de 1957. En 1969 realizaría asimismo el Monumento a Dante Aligheri, en principio situado en la calle Romero Murube.

Otros destacados monumentos sevillanos salidos de la mano de Abascal son el Monumento al Doctor Fleming, recientemente retirado de su emplazamiento, junto al Hospital de la Macarena, o el Monumento a Kansas City de 1969 (previo al indio explorador) en la avenida del mismo nombre.

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