Juan Francisco Martínez: «Ojalá llegue ese día en el que una obra mía sirva para anunciar la Semana Santa de Córdoba. Es uno de mis sueños»

Juan Francisco Martínez Zamora es un artista cordobés nacido en Castro del Río, que lleva años triunfando lejos de la ciudad de San Rafael, más allá de su localidad natal, adquiriendo un prestigio incontestable que propicia que su nombre sea frecuentemente pronunciado cuando una corporación elige artista para ilustrar los carteles que protagonizan sus titulares. Su densa producción, que se halla esencialmente repartida entre las provincias de Málaga y Granada, le ha otorgado un lugar de privilegio entre los artistas más respetados y aclamados de Andalucía oriental, si bien su nombre, rara vez figura en las quinielas cuando se baraja un pintor en quien depositar el privilegio de plasmar sobre un lienzo un cuadro anunciador en esta muy cainita ciudad de Córdoba.

Además de su faceta como escultor y restaurador, su obra pictórica ha ilustrado la Semana Santa de Castro del Río de 2002, de 2006, de 2011 y de 2012, la Salida de la Virgen de la Encarnación de Málaga, la hermandad del Santo Entierro de Priego de Córdoba, la Salida de Pentecostés de la hermandad malagueña de Nuestro Padre Jesús Nazareno de los Pasos en el monte Calvario y María Stma del Rocío, la salida de Nuestro Padre Jesús ante Anás de Málaga, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Perdón de Motril, el día de la Trinidad de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima de la Trinidad Coronada de Málaga, la Hermandad de los Gitanos de Almuñécar, la Cofradía de los Gitanos de Madrid, el 75 Aniversario de la Candelaria Madre de Dios de Sevilla, entre otras muchas, y el próximo 3 de febrero presentará el Cartel del 300 Aniversario de La Hechura y Bendición de la Sagrada imagen de Jesús del Rescate de Granada, casi nada.

Por eso, por tratarse de un artista contrastado, que no goza del cartel que merece en su propia tierra, haciendo buena la famosa y mil veces repetida premisa de que «nadie es profeta en su tierra y mucho menos si su tierra es Córdoba», hemos querido tener una conversación con él, para transmitir sus pensamientos y opiniones, su visión particular acerca de su obra, sus proyectos y sus sueños, encontrando un hombre sincero y humilde, cuyos anhelos se han ido cumpliendo paulatinamente a medida que ha ido alcanzando objetivos. Un artista que ojalá Córdoba termine descubriendo para otorgarle el lugar que su creatividad merece y el reconocimiento que lejos de aquí han sabido entregarle.

«Me muevo entre el realismo con tintes simbolistas y en mis obras predominan los colores llamativos con una luz está omnipresente como un hilo que engarza todas mis creaciones»

― ¿Cómo definiría su estilo pictórico?

Para una artista resulta realmente difícil hablar de su obra. Creo que es un estilo que busca transmitir una religiosidad sincera e íntima. Me muevo entre el realismo con tintes simbolistas y en mis obras predominan los colores llamativos con una luz está omnipresente como un hilo que engarza todas mis creaciones. Podemos decir que ando en la difícil búsqueda de un estilo personal y en un crecimiento continuo que me lleva a investigar y admirar la obra de los grandes consciente del larguísimo camino que me queda por recorrer y lo mucho que he de aprender.

― Entre los carteles realizados, el de la salida de Pentecostés de la hermandad del Paso o el del día de la Trinidad de la hermandad del Cautivo, en 2015. ¿Qué aporta la pintura a Juan Francisco Martínez Zamora y viceversa?

La pintura me aporta vida, es una ventana por la que me siento crecer. Pintando me siento pleno y consigo hacer realidad mis sueños. Intento aportar a la pintura una dosis de sinceridad, de fe, de oración materializada en pinceladas y colores. Mediante mis cuadros intento llegar al corazón de los cofrades y busco reflejar un mundo carente de oscuridad y bañado de luz. En suma, un anhelo de captar mi forma de ser y de vivir, aprovechando cada instante y pintando cada obra como si fuera la última.

«La pintura me aporta vida, es una ventana por la que me siento crecer»

― En 2017 ha realizado, entre otros, el cartel del 75 aniversario de la Candelaria Madre de Dios de Sevilla, el de la salida de la cofradía de la Pollinica, de Vélez Málaga, o el cartel de las Glorias de María para Madrid. En relación a este último, ¿por qué piensa que se decantaron por usted?

Hace dos años tuve la suerte de pintar el cartel de la salida de la Cofradía de los Gitanos de Madrid. La acogida fue maravillosa y esto supuso la apertura de las puertas de la capital para la que me encuentro trabajando en varios proyectos que en junio verán la luz. En cuanto al cartel de Candelaria tengo que decir que cuando sus hermanos se pusieron en contacto conmigo no dudé en aceptar el reto pues es una advocación que ha estado muy ligada a mi vida y surge en un barrio pobre que tiene en la Hermandad de Candelaria Madre de Dios a uno de sus principales motores.

«Estoy inmensamente agradecido a los hermanos de la corporación trinitaria por darme la oportunidad de recrear de nuevo la bella efigie del que es sin duda el Señor de Granada»

― ¿Qué significa para usted el cuadro del CCC Aniversario de Jesús del Rescate?

El cartel del CCC aniversario ha sido uno de los grandes retos a los que me he enfrentado. He intentado captar en él toda la tradición de una devoción de 300 años con un cierto toque de sutil modernidad. Estoy inmensamente agradecido a los hermanos de la corporación trinitaria por darme la oportunidad de recrear de nuevo la bella efigie del que es sin duda el «Señor de Granada». La realización del cartel del encuentro nacional de cofradías trinitarias ha supuesto, sin lugar a dudas, uno de los momentos más inolvidables de mi carrera. Este año vuelvo a reencontrarme con una ciudad en la que pasé 11 años de mi vida y que me ha dado los mejores momentos y más maravillosos recuerdos. Con estas dos obras he devuelto humildemente a Granada todo lo que la ciudad me ha dado.

― ¿Y el cartel del Jueves de Redención?

El cartel Jueves de Redención tiene una cierta conexión con el del Rescate. Ambos serán presentados el 2 y 3 de febrero y en su concepción existen elementos comunes, tanto en composición como en colorido. Fui vecino de la parroquia salesiana del Zaidín y ahora casi 15 años más tarde vuelvo a pintar a una advocación que, sin lugar a dudas ha marcado mi vida. La Salud es la patrona de mi pueblo y, además, me siento muy orgulloso de ser cofundador de una Cofradía bajo la advocación del Señor de la Salud en Castro del Río. El cartel Jueves de Redención es una obra clara y directa que prescinde de todo para mostrar a María como corredentora y Madre de todos. Ambas obras han salido de la oración en un momento en el que necesitaba de ésta y los/las que han presenciado el proceso creativo son testigos y pueden dar fe de que así ha sido.

«Admiro la obra de Arnido y Raul Berzosa que a mi parecer son los máximos exponentes de la cartelería actual»

― En los últimos años proliferan los carteles. En líneas generales, ¿está acompañando la calidad a la cantidad?

Creo que por lo general hay un buen nivel y que podemos disfrutar de múltiples estilos y tendencias. Admiro la obra de Arnido y Raul Berzosa que a mi parecer son los máximos exponentes de la cartelería actual. Arnido por el dominio de las técnicas y valientes propuestas y Berzosa por el magistral uso del color y la maestría de sus composiciones.

― No pocas restauraciones a sus espaldas. ¿Cuál de ellas recuerda con especial cariño. ¿Por qué?

Sin lugar a dudas una imagen de San José de la iglesia de la Divina Pastora de Motril que tuve la suerte de intervenir bajo la dirección de Rosa Muñoz en la granadina empresa Artisma. Se trata de una obra del genial escultor Fernando Ortiz que recientemente ha estado expuesta en el palacio episcopal de Málaga.

«El arte debe ser usado como un arma de paz»

― Es profesor de Historia pero estudió Historia del Arte, asignatura que está condenada a desaparecer de las aulas. ¿Se pierde sensibilidad con el cerrojazo que quiere dársele a esta materia?

La enseñanza del arte y la creatividad han de ser elementos claves del currículum. Intento desde mi humilde posición, transmitir a mis alumnos y alimnas que mediante el hecho artístico podemos cambiar el mundo y transmitir esperanza. Estamos demasiado preocupados por impartir temarios completos y transmitir contenidos, pero olvidamos, en muchas ocasiones, el crecimiento humano y personal del alumno, el desarrollo de la inteligencia emocional y la adquisición de destrezas necesarias para desenvolvernos en este difícil siglo XXI. El arte debe ser usado como un arma de paz y los docentes debemos comprometernos con una lucha encaminada a que nunca desaparezca de las aulas.

― También ha dado varios pregones. ¿Cuál le costó más a la hora de plasmar los sentimientos en el papel?

El más sentido y especial fue, sin resquicio de duda, el de la Romería de mi patrona la Virgen de la Salud.

― ¿Se ve siendo cartelista de la Semana Santa de Córdoba?

Ojalá llegue ese día en el que una obra mía sirva para anunciar la Semana Santa de Córdoba. Es uno de mis sueños, pero soy consciente de que he de seguir formándome, aprendiendo cada día con la misma ilusión.

«Una de mis ilusiones es pintar para Córdoba capital donde en los últimos años estamos disfrutando de magníficos carteles y donde la Semana Santa está viviendo una época dorada»

― ¿Por qué piensa que está triunfando lejos de Córdoba? ¿Siente que faltan oportunidades?

Llevo más de 20 años viviendo entre Granada y Málaga por lo que es inevitable que sea en estas ciudades donde haya pintado mis principales obras. Una de mis ilusiones es pintar para Córdoba capital donde en los últimos años estamos disfrutando de magníficos carteles y donde la Semana Santa está viviendo una época dorada.

― ¿Sueña con ser profeta en su tierra?

Me siento muy querido en mi pueblo donde he tenido la suerte de pintar el cartel de Semana Santa hasta en cuatro ocasiones representando a distintos titulares. Sin embargo, he de confesar como antes he reseñado, que me encantaría pintar en Córdoba capital.

― ¿Cuáles son sus devociones?

Soy muy devoto de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Málaga, del Señor de la Salud de Castro y de la Virgen de la Salud. Además, he de decir que siento especial devoción por la imagen de la Virgen de la Sierra de Cabra y Jesús del Rescate de Granada. Tengo el corazón repartido entre Córdoba, Málaga y Granada. Tres vértices del triángulo de mi vida en los que poco a poco voy dejando retazos de mi arte sabiendo que simplemente soy un enamorado de la pintura que añora seguir creciendo en este campo.

― Es hombre de trono de la patrona de Málaga. ¿Qué le motivó para meterse debajo del trono de la Virgen de la Victoria?

Cuando aprobé las oposiciones al cuerpo de profesores de enseñanza secundaria hice la promesa de sacar cada año a Santa María de la Victoria. Es un acto agradecido porque mi plaza como profesor de historia vino en uno de los momentos más difíciles de mi vida. Una vez al año procuro hacer una visita al Santuario de la Victoria, uno de los grandes tesoros malacitanos y un pretexto maravilloso para conocer parte de la historia de esta ciudad.

«Sacar un trono o llevar un paso a costal no debe convertirse en un acto de postureo»

― ¿Qué cualidades tienen que caracterizar a un buen hombre de trono? ¿Las tiene?

Creo que la cualidad única que se requiere es la fe y la devoción sincera. Sacar un trono o llevar un paso a costal no debe convertirse en un acto de «postureo» como suele decirse en muchas ocasiones. Implica un acto de penitencia y oración callada. Ser hombre de trono de la Patrona de Málaga es la forma que tengo de dar gracias a Dios por todas las cosas buenas que me están pasando en la capital de la Costa del Sol en la que estoy viviendo los mejores años de mi vida tanto en lo personal como en lo profesional.

― ¿Con quien se siente agradecido?

Con todas las cofradías y hermandades que han confiado en mis pinceles, con mis seres queridos por darme la estabilidad que necesito, con mis alumnos y alumnas por ser mis verdaderos maestros, con Eloy Téllez por ser mi fiel consejero y amigo, con Israel Cornejo y Antonio Hernández por abrirme de par en par las puertas de su corazón y de su tierra. Gracias a mis amigos y amigas y seguidores por su ánimo y admiración. Gracias en suma a la vida…que como dice la canción…tanto me ha dado.