La Agrupación Musical Afligidos de Puente Genil renueva con Jesús Nazareno de Herrera para el Viernes Santo de 2027

La Agrupación Musical Afligidos de Puente Genil ha anunciado la renovación del acuerdo que la vincula con la Hermandad de Jesús Nazareno de Herrera (Sevilla), por el que la formación musical continuará acompañando a su titular cristífero durante la jornada del Viernes Santo de 2027. El nuevo compromiso prolonga una relación que ambas corporaciones mantienen desde 2023 y que se consolida con la firma de un año más de contrato.

La formación pontanesa ha expresado su satisfacción por dar continuidad a este vínculo con la cofradía sevillana, a la que volverá a poner sus sones en una de las jornadas centrales de la Semana Santa. La renovación garantiza así la presencia de Afligidos tras Nuestro Soberano Redentor Jesús Nazareno, titular de una hermandad con una dilatada trayectoria histórica y una profunda vinculación con la localidad de Herrera.

Una hermandad con raíces documentadas en el siglo XVIII

La Hermandad de Jesús Nazareno de Herrera tiene su sede canónica en la parroquia de Santiago el Mayor de la localidad sevillana. Aunque no se conoce con exactitud la fecha de su fundación, la documentación conservada permite situar su existencia, como mínimo, en el siglo XVIII, lo que apunta a unos orígenes anteriores a ese periodo.

Entre las referencias históricas destaca la existencia de unas reglas durante el último tercio de aquella centuria, según recoge María del Carmen Calderón Berrocal en Nazarenos de Sevilla. No obstante, uno de los testimonios documentales más relevantes se encuentra en el libro de cabildos y determinaciones de la corporación, titulado Libro de cabildos y determinaciones, en donde se ha de apuntar los cabildos y determinaciones que ha de tener la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de este lugar de Herrera, costeado por el hermano mayor José Cabello Carnero en 1818 y conservado en la Casa de Hermandad.

En sus páginas aparece una referencia que remite a disposiciones anteriores, concretamente a un auto de aprobación de los estatutos emitido en 1763 por Manuel Bejarano y Fonseca, vicario general, así como a una autorización concedida en 1777 por el obispo José Molina y Navarro durante una visita apostólica. Esta última permitía recurrir a la vía de apremio para reclamar las deudas de los hermanos morosos. Ambos testimonios constituyen pruebas de que la cofradía ya estaba constituida y contaba con normas propias durante el siglo XVIII.

Los documentos del siglo XIX y la función asistencial

El libro de cabildos también aporta información sobre la organización interna de la hermandad y las obligaciones que asumía con sus miembros. En un acta correspondiente al 11 de abril de 1819, conservada en los folios 7 vuelto y 8 recto, se detallan acuerdos adoptados durante el cabildo relacionado con la elección de José Cabello Carnerero como hermano mayor para aquel año.

El documento establece que el derecho a recibir ayuda para los gastos de entierro quedaba reservado a las personas inscritas en el libro de asientos de la corporación. Asimismo, contemplaba la posibilidad de modificar las inscripciones familiares y regulaba el destino de las cantidades previstas para los sepelios cuando el hermano fallecido pertenecía también a otra cofradía que cubría ese servicio.

En tales circunstancias, el importe correspondiente debía destinarse, con la autorización del párroco, a sufragios por el alma del difunto y por las de otros hermanos fallecidos. Cuando el difunto no pertenecía a otra corporación que asumiera los gastos de entierro, correspondía al hermano mayor coordinar con el párroco la celebración del sepelio y efectuar el pago, dejando constancia documental de la operación para justificar las cuentas de la hermandad.

Esta función asistencial, habitual en numerosas cofradías y obras pías de épocas anteriores, ha desaparecido en su formulación original, aunque la corporación conserva algunas prácticas que evocan aquella tradición, como el envío de su bandera al funeral y entierro de los hermanos fallecidos y el uso del hábito nazareno como mortaja por parte de muchos de sus miembros.

La propia hermandad señala que la recuperación y organización progresiva de su archivo histórico permitirá incorporar nuevos datos y precisar otros episodios de su trayectoria, completando el conocimiento de una historia que cuenta con testimonios documentales de varios siglos.

Con la renovación del acuerdo musical, Afligidos de Puente Genil volverá a acompañar a Jesús Nazareno de Herrera el Viernes Santo de 2027, dando continuidad a una relación iniciada en 2023 y reafirmada ahora con la firma de un nuevo año de contrato.