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Córdoba

La apuesta por las raíces más profundas de la hermandad de los Gitanos

No cabe duda de que el 28 de enero es una fecha clave en el seno de la Hermandad de los Gitanos de Sevilla, ya que en esa jornada tendrán lugar las elecciones que llevarán a los hermanos de la corporación de la Madrugá a decidir el futuro de la Cofradía, ya que dos candidaturas se presentan a los comicios, cada una con los pormenores de sus respectivos proyectos.

Si bien hace escasas fechas informábamos sobre uno de los buques insignia del programa de la candidatura de Antonio Moreno Santaella, consistente en multiplicar esfuerzos en acción social en diversas e interesantes direcciones, siguen dándose a conocer aspectos del proyecto del candidato a dirigir la Hermandad de los Gitanos. En lo que concierne a la Cofradía de la Madrugá hispalense, no cabe duda del profundo arraigo de la misma con la etnia gitana. De hecho, desde sus más tiernos orígenes, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias estuvo vinculada a los gitanos, ya que allá por 1753, cuando nuestro país hostigaba con crudeza a la etnia gitana, un grupo de personas perteneciente a ella del barrio de Triana decidió fundar en el Convento del Espíritu Santo la Cofradía de los Gitanos, sancionándose las primeras reglas de la Hermandad el 9 de diciembre de ese mismo año. De estas raíces es plenamente consciente Moreno Santaella, quien ha escuchado la petición de un numeroso grupo de hermanos de volver a llevar a la Cofradía por el entorno de San Román en la salida procesional de cada Madrugá.

Fotografía Retablo Cerámico

En el transcurrir de una Cofradía de tantos siglos de existencia, sin duda son muchos los momentos que marcan el devenir de una corporación merced al paso de los tiempos. De esta amplísima trayectoria destaca el paso de la corporación por la Parroquia de San Román. En una primera etapa, comenzada en 1880, donde permaneció lo que restaba de siglo XIX y la gran mayoría del siglo XX. Desde allí realizó, tras las primeras veces que la Hermandad de los Gitanos hizo estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral en la Madrugá del Viernes Santo, desde el Convento del Pópulo, inundó las calles de Sevilla como la misma Sevilla tiene anclado en su memoria. En San Román la corporación gozó siempre de una desbordada devoción popular por los titulares de la corporación. Sin embargo, en los tristes sucesos acaecidos en España durante la Guerra Civil allá por 1936, son muchos los templos incendiados en Sevilla, entre ellos el de San Román, en el cual la Hermandad perdió la práctica totalidad de su patrimonio, incluyendo sus sagradas imágenes.

Por ello, se toma la decisión de trasladar la sede canónica a la vecina Iglesia de Santa Catalina, donde la Hermandad de la Madrugá consigue salir a flote tras el severo traspiés asestado a su corazón. En 1937 se bendice la nueva imagen de la Virgen de las Angustias, y un año más tarde la de Nuestro Padre Jesús de la Salud, ambos obra del imaginero José Manuel Fernández-Andes. La Parroquia de San Román quedó reconstruida en el año 1949, y la Hermandad retornó entonces al templo que les había cobijado por décadas. Allí comenzó a experimentar su época dorada.

Hablar de San Román es hablar de ese duende que caracteriza la más pura esencia de la Hermandad de los Gitanos. Un lugar históricamente humilde y con aroma de barrio de los de antaño, en los que generaciones tras generaciones de cofrades han quedado perpetuamente cautivados por los sagrados titulares de la corporación. La Hermandad de los Gitanos se trasladó al Convento del Valle en el año 1999 desde Santa Catalina, donde la Cofradía se asentaba provisionalmente, la cual fue consagrada el 1 de noviembre de ese mismo año por el Arzobispo de Sevilla, Fray Carlos Amigo Vallejo.

Cabe destacar que la Hermandad siguió procesionando por el entorno de la Plaza de San Román en su estación de penitencia de cada Madrugá, aunque este transitar se ha visto interrumpido desde el año 2016, cuando la Cofradía pasó por última vez por las inmediaciones de San Román en su recorrido de ida. En lo que respecta a la vuelta, hay que remontarse hasta 2010 para encontrar el momento en que Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias caminaban por la que había sido su casa durante tantas décadas poco tiempo antes de recogerse en el Santuario de los Gitanos. Los motivos para dejar de pasar por este enclave mágico para la corporación han estado relacionados con la seguridad, prefiriendo calles más rectas y en búsqueda de recortar tiempo en los ajustados horarios de la Madrugá. Con respecto a la vuelta, se ha venido optando por pasar por Escuelas Pías, que es el camino más corto que lleva a la Cofradía a su Santuario. A todo ello hay que sumar las obras que ha sufrido tanto San Román como la calle Matahacas. Quizá el punto clave del paso de la corporación hispalense por San Román fuera la calle Sol, y son ya demasiados años los que han pasado desde que el cortejo de los Gitanos no atraviesa tan emblemático enclave.

Sin embargo, dejar de pasar por el entorno de San Román conlleva dejar de lado una parte esencial de la Cofradía, con la que una inmensa cantidad de hermanos se siente plenamente identificada. Mención especial requieren los mayores de la Hermandad de los Gitanos, que han pasado toda su vida ligados a ella en el grácil entorno que brindaba el Templo de San Román. Podría decirse que para la Cofradía, que la conforman precisamente sus hermanos, San Román continúa siendo ese lugar donde confluía un sabor muy especial, con su gente humilde de barrio, alegre y sin prejuicios, que ha amado a Jesús y su bendita Madre desde generaciones que se pierden en el tiempo.

Es por ello que muchos hermanos de la corporación han acudido al buzón de sugerencias que habilitó la candidatura de Antonio Moreno Santaella, solicitando volver a transitar en la estación de penitencia por ese enclave estratégico en el corazón de los Gitanos. Dicen estos cofrades que San Román debe seguir abriendo sus puertas y recibir a la que fue su Hermandad durante tanto tiempo, merced a la llegada de un nuevo párroco al templo con un talante más abierto a ello que el anterior. Por ello, la candidatura de Moreno Santaella, de salir elegida, propondrá retomar el tránsito de la corporación por San Román en la salida procesional de cada Madrugá, percibiéndose una especial predilección por hacerlo a la vuelta, cuando los rayos de sol iluminen a Nuestro Padre Jesús de la Salud y su Madre de las Angustias remontando a los hermanos más veteranos a épocas doradas de recogías en aquel templo cada Madrugá del Viernes Santo. Sin duda, una acción que se antoja de plena justicia con el legado heredado de parte de los mayores de la corporación de los Gitanos. Poco sentido tiene que la Hermandad de los Gitanos no recorra un lugar donde las gentes humildes durante décadas han brindado a la corporación hispalense del resplandor que hoy se disfruta en la calle.

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