La Banda de Caído y Fuensanta renueva con la Hermandad de la Yedra de Écija para el próximo Lunes Santo

La Banda de Cornetas y Tambores Caído y Fuensanta continuará poniendo sus sones al caminar del Santísimo Cristo de la Yedra por las calles de Écija durante la próxima Semana Santa, tal y como viene haciendo desde el Lunes Santo de 2024. La formación musical cordobesa ha anunciado la renovación del contrato con la Hermandad de la Yedra para el próximo Lunes Santo, dando continuidad a una vinculación que permitirá a ambas instituciones mantener su colaboración durante una nueva jornada de la Semana Mayor.

El acuerdo garantiza la presencia de la banda tras el crucificado de la corporación astigitana, una de las imágenes de referencia de la devoción del popular barrio del Puente. La renovación representa, además, la continuidad de una relación sustentada en la confianza mutua, que la formación afrontará con la misma ilusión y entrega que desde el primer día, según ha expresado en el anuncio de la continuidad contractual.

La banda ha trasladado públicamente su agradecimiento a la Hermandad de la Yedra, así como a su hermana mayor y a la Junta de Gobierno, por volver a confiar en su propuesta musical. Con esta renovación, Caído y Fuensanta confirma su compromiso de acompañar al Santísimo Cristo de la Yedra el próximo Lunes Santo, manteniendo los lazos establecidos con la corporación de Écija.

Un crucificado del siglo XVII vinculado a la escuela montañesina

El Santísimo Cristo de la Yedra recibe culto en el antiguo convento de la Orden Tercera Franciscana, situado en el conocido barrio del Puente de Écija. Se trata de una imagen anónima del siglo XVII, tradicionalmente relacionada con la escuela de Juan Martínez Montañés y fechada en torno a 1630, aunque estudios más recientes han planteado la posibilidad de atribuirla al escultor granadino Alonso de Mena.

La talla presenta una composición de marcado clasicismo, concebida para representar con verismo el momento de la muerte de Cristo en la cruz. El cuerpo aparece sujeto mediante tres clavos, con las extremidades dispuestas en una configuración triangular que responde a una tradición iconográfica ampliamente difundida en la escultura barroca.

En la obra, el tratamiento anatómico convive con una expresión serena que no elimina la intensidad del sufrimiento. La cabeza constituye uno de los elementos más destacados del conjunto por su capacidad para armonizar el realismo de los rasgos y la contención expresiva, transmitiendo tanto el padecimiento físico como la dimensión moral de la Pasión.

Los detalles escultóricos y el simbolismo de la advocación

Entre los elementos característicos de la imagen sobresalen el paño de pureza, de disposición cordífera y con moñas laterales, y la corona de espinas, tallada en el mismo bloque que la cabeza. Ambos detalles se han relacionado con las características formales de la escuela de Alonso de Mena, un aspecto que adquiere relevancia en el debate sobre la posible autoría de la escultura.

La posición de las piernas, con el pie derecho montado sobre el izquierdo, genera un movimiento curvilíneo que contribuye al dinamismo de la figura sin quebrar el equilibrio general de la composición. La talla combina así la sobriedad estructural con una cuidada elaboración de los detalles, en una representación que busca hacer perceptible el dramatismo del crucificado sin renunciar a la armonía formal.

La tradición de la imagen recoge asimismo que la corona de espinas estuvo originalmente policromada en verde, un detalle relacionado con el simbolismo de la advocación de la Yedra. Este elemento añade una dimensión iconográfica particular a una obra cuya historia artística ha sido objeto de distintas intervenciones a lo largo del tiempo.

Tres restauraciones para preservar la imagen

La conservación del Santísimo Cristo de la Yedra ha requerido varias actuaciones destinadas a preservar la integridad material de la escultura. La primera de las intervenciones documentadas en la información facilitada tuvo lugar en 1960, cuando el crucificado fue restaurado por el escultor sevillano Francisco Buiza Fernández.

En 1993, la imagen volvió a ser objeto de una nueva restauración, en esta ocasión a cargo del artista ecijano Rafael Amadeo Rojas. Los trabajos se centraron nuevamente en la cabeza, que presentaba una fisura vertical y daños ocasionados por la acción de insectos xilófagos, circunstancias que hicieron necesaria una intervención específica para garantizar su conservación.

La actuación más reciente se desarrolló en 2022, bajo la responsabilidad de Agustín Martín de Soto, licenciado en Bellas Artes y especialista en Conservación y Restauración de la Archidiócesis de Sevilla, y Antonio Gamero Osuna, conservador-restaurador de Bienes Muebles de la misma institución eclesiástica.

Los trabajos se realizaron en el taller situado en la calle Santa Ángela de la Cruz, en Sevilla. Para hacer posible la intervención, la imagen del Santísimo Cristo fue trasladada hasta allí en octubre de 2021 y regresó a Santa Ana en febrero de 2022, con vistas a la celebración de su quinario.

La trayectoria de conservación del crucificado pone de manifiesto la importancia de las intervenciones especializadas para proteger un patrimonio que continúa ocupando un lugar central en la vida religiosa de Écija. El próximo Lunes Santo, la Banda de Cornetas y Tambores Caído y Fuensanta volverá a acompañar musicalmente a esta histórica imagen, renovando un compromiso que permitirá a los devotos contemplar de nuevo al Cristo de la Yedra al compás de sus marchas procesionales.