La Banda de la Esperanza, la bandera de la Córdoba Cofrade

Uno de los principales propósitos con el que nació el proyecto de la Banda de Música de la Esperanza de Córdoba, allá por el año 2001, fue el de recuperar y enriquecer el patrimonio musical cordobés en lo que respecta a las marchas procesionales. Sin duda, durante todos estos años, gracias al buen hacer de la formación musical de San Andrés, ese propósito queda más que alcanzado, aunque la banda se afana en su cometido cada curso que pasa.

En lo que respecta al curso pasado, desde septiembre de 2016 hasta este mes de julio de 2017, la Banda de la Esperanza ha realizado un balance de la música interpretada durante todos estos meses, en los que se han interpretado, nada más y nada menos, que 450 marchas. De los datos desprendidos, llama poderosamente la atención la gran presencia de la música cordobesa entre las composiciones más interpretadas. Con respecto a los autores, de los tres primeros, dos son de origen cordobés. El primer puesto, con 33 marchas de su autoría, lo comparten los músicos Pedro Gómez Laserna, nacido en la jienense localidad de Jódar, y Rafael Wals Dantas, natural de Córdoba y miembro fundador de la Banda de la Esperanza. Inmediatamente después se sitúa Alfonso Lozano Ruiz, también nacido en la ciudad de San Rafael, con 27 marchas de su autoría interpretadas por los músicos de la Esperanza.

En cuanto a las marchas procesionales, también sobresale un protagonismo eminentemente cordobés. La obra que más veces ha sido interpretada es, como no podría ser de otra manera, «Saeta Cordobesa» (13 veces), seguida de «Una Oración a la Virgen», dedicada a María Santísima de la Esperanza, obra de José Manuel Bernal Montero, y de «Virgen de los Ángeles», de Jesús Cea Samaniego, dedicada a la Reina de los Ángeles también de Córdoba (11 veces ambas composiciones). En el tercer lugar del ranking se encuentra la popular composición «La Sangre y la Gloria», de Alfonso Lozano Ruíz, también dedicada a la Hermandad del Císter (10 veces).

Las estadísticas no engañan, y muestran a las claras que el cometido de la Banda de la Esperanza de hacer brillar el patrimonio musical cordobés se ha conseguido con creces, también durante este último curso. No cabe duda de la inmensa calidad que la música procesional cordobesa posee a lo largo de tantas décadas, y sin duda la formación musical de San Andrés realiza una labor encomiable por defenderlo a ultranza y, además, enriquecerlo.