Las distintas formaciones musicales afanan los últimos preparativos de cara a preparar del mejor modo posible la Semana Santa que está por venir, que será recordada, esperemos, como la de la vuelta a la normalidad.
Tal es el caso de la Banda de Cornetas y Tambores de los Sayones de Pozoblanco, que está a las puertas de vivir la Semana Santa más especial de sus vidas, tras esta auténtica travesía del desierto atravesada por la formación pozoalbense, al igual que por cualquier otra de nuestra geografía.
El Domingo de Ramos la Banda de los Sayones, una de las más destacadas de la provincia de Córdoba, hará un doblete de actuaciones. Por la mañana, sus sones se harán escuchar tras el misterio de la Entrada Triunfal de Cañete de las Torres, presidido por el Señor de los Reyes, tal y como sucede desde 2017. Posteriormente, ya por la tarde, la formación cordobesa se desplazará hasta Casariche, en la provincia de Sevilla, para acompañar a la Entrada Triunfal. Este acuerdo se remonta al año 2020.
Ya el Martes Santo, la Hermandad del Amor de Lucena contará con los inconfundibles sones de la Banda de los Sayones, que abre paso en cruz de guía, si bien es cierto que habitualmente suelen interpretar algunas marchas tras el titular cristífero de la corporación en ciertos puntos del recorrido.
El Jueves Santo, la Banda de los Sayones volverá a hacer un doblete de actuaciones. Por la mañana, tal y como viene sucediendo desde el año 2019, su música se hará oración para el Caído de Fernán Núñez, una de las grandes tallas cristíferas de la provincia cordobesa. Ya en sesión vespertina, la banda se hará escuchar por primera vez tras el imponente misterio de la Hermandad de la Sentencia de Andújar.
En la Madrugá del Viernes Santo, como no podía ser de otra manera, la Banda de los Sayones acompañará a su titular cristífero en su ansiada salida procesional, donde volverán a vivirse estampas únicas por las calles del municipio pozoalbense. Una localidad que por la noche también disfrutará de los sones de la banda en la salida procesional del Santo Entierro, en la cual la banda va integrada en el cortejo tras la escolta de su hermandad.





