La Junta de Gobierno de la hermandad de la Carretería acaba de anunciar los actos que va a poner en práctica con motivo de la conmemoración del 425 aniversario de la firma de la agregación de la hermandad a la Archicofradía de la Gloriosa Resurrección de Roma, que se produjo el 22 de noviembre de 1592. Para ello, ha previsto celebrar un ciclo de conferencias los viernes días 17 y 24 de noviembre y 1 de diciembre de 2017 y celebrar una Función Solemne el día 25 a las 20,00 horas.
El día 17 de noviembre tendrá lugar la primera de las conferencias, bajo el título “UNA BELLA CONCORDIA INALTERABLE, O NO TANTO… LAS RELACIONES DE LA ARCHICOFRADÍA DE LAS TRES NECESIDADES CON OTRAS HERMANDADES A LO LARGO DE LA HISTORIA” a cargo de Alfonso Álvarez-Ossorio Rivas. Posteriormente, el próximo 24 de noviembre, será el turno de la segunda de las sesiones. Una conferencia que llevara por título “LA RESURRECCION DE ROMA Y LAS TRES NECESIDADES DE SEVILLA, 425 AÑOS DE LA AGREGACION” a cargo de Luis Luna Moreno. Finalmente, el día 1 de diciembre, se celebrará la tercer de las sesiones, con el título “NO TODO ES PENITENCIA EN LA HERMANDAD DE LA CARRETERIA: FIESTAS Y CELEBRACIONES DE GLORIA” a cargo de Fuensanta García de la Torre.
Fue en 1591 cuando, a instancias de Antonio Cardona y Córdoba (Duque de Sessa) protector de la hermandad y embajador de España ante la Santa Sede, se le concede la incorporación a la hermandad de la Carretería a la cofradía de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, establecida en la basílica Santiago de los Españoles en Roma. Esta bula le es concedida por el Pontífice Gregorio XIV, el 20 de julio de aquel año y es refrendada el 22 de noviembre de 1592, confiriéndole asimismo el título de Archicofradía.
Recibe también la facultad para salir en procesión con el Santísimo la mañana del Domingo de Resurrección y la capacidad para poder celebrar el jubileo de las cuarenta horas dos veces al año, privilegio que en aquel tiempo aún no había sido concedido a Sevilla. En 1612 la hermandad celebra el jubileo de las cuarenta horas, siendo la primera que así procedía. Con el tiempo, este culto se extendería a todas las demás.





