La cofradía de la Virgen de la Cabeza inaugura el calendario de igualás del tiempo de glorias en Córdoba

Aún no han concluido los días grandes de la Semana Santa y ya comienzan a abrirse paso los preparativos del ciclo letífico, marcando un tránsito natural entre la intensidad penitencial y la alegría de las celebraciones marianas. En este contexto, la primera convocatoria de costaleros del tiempo de glorias ya ha sido anunciada, anticipando el inminente inicio de un periodo que arranca este mismo domingo.

La cita corresponde a la Real Cofradía de la Santísima Virgen de la Cabeza, corporación filial en Córdoba, cuya sede canónica se encuentra en la Parroquia de San Francisco y San Eulogio. Esta hermandad letífica ha sido la primera en movilizar a sus costaleros, quienes tendrán el honor de portar a la Madre de Dios en los meses venideros, en una de las tradiciones más arraigadas de la religiosidad popular.

Convocatoria oficial para la igualá

La corporación ha fijado la celebración de la igualá, así como el posterior ensayo de sus hombres de trono, para el próximo viernes 10 de abril de 2026, a las 21:00 horas, en su sede parroquial. El encuentro supondrá el primer contacto entre capataces y costaleros de cara a la próxima salida procesional, configurando las trabajaderas que sostendrán el paso de la Virgen..Desde la cofradía se ha subrayado la obligatoriedad de acudir con el calzado de salida, requisito indispensable para garantizar una correcta organización del equipo humano que integrará la cuadrilla.

El inicio de un nuevo tiempo cofrade

Con esta convocatoria se inaugura simbólicamente el tiempo de glorias en la ciudad, un periodo caracterizado por la exaltación de la figura de la Virgen María bajo diversas advocaciones. Tras la solemnidad de la Pasión, Córdoba se dispone a vivir una etapa marcada por la luz, el júbilo y la devoción mariana, en la que las hermandades retoman su actividad con renovado entusiasmo.

La llamada de la Virgen de la Cabeza no solo anticipa su próxima salida procesional, sino que actúa como preludio de un calendario que se irá desplegando en las próximas semanas, consolidando así el pulso constante de la tradición cofrade a lo largo de todo el año.