La crónica | La odisea del Santo Entierro

La corporación completa el Vía Crucis contra todo pronóstico y una amenaza constante de lluvia

La Hermandad del Santo Entierro ha jugado a la lotería esta tarde y se ha llevado el premio gordo.

La cofradía del Sábado Santo salía a las calle de Sevilla para presidir el Vía Crucis del Consejo General de Hermandades y Cofradías en la Santa Iglesia Catedral.

La decisión fue rápida y arriesgada ante los complicados partes meteorológicos para la tarde-noche en la capital de Andalucía.

La lluvia hizo acto de presencia con una ferocidad asombrosa, llegando incluso a granizar.

Pero el Cristo Yacente, escoltado por cuatro pequeños faroles de plata cedidos para la ocasión por la Hermandad del Cristo de Burgos, logró esquivar el intenso aguacero tanto a la ida como a la vuelta del traslado.

La imagen fue portada por los propios hermanos, quienes llevaban las andas a gran celeridad hasta la Plaza Virgen de los Reyes.

Hubo un cambio de itinerario, eligiendo el camino más corto para acceder a la catedral por la Puerta de Palos. Dejaban atrás Alfonso XII para continuar por Plaza del Duque, Campana, Tetuán, Plaza Nueva, Avenida de la Constitución, Alemanes, Cardenal Amigo Vallejo y Virgen de los Reyes.

Este recorrido se completó en 30 minutos, un tiempo insólito en los traslados de los Vía Crucis al templo mayor.

Rezo en la Catedral

El Arzobispo de Sevilla, Monseñor José Ángel Soto Peña, ha presidido el acto del Vía Crucis en las naves catedralicias a las 20:00 horas.

Tras el rezo de las catorce estaciones, el prelado ha dedicado unas palabras a los hermanos del Santo Entierro y sevillanos congregados.

“No queremos ser espectadores, sino participar en su sufrimiento, acompañarlo compartiendo su pasión en nuestra vida, en la vida de la Iglesia, para la vida del mundo, porque sabemos que en la cruz del Señor está la fuente de la gracia, de la paz, de la salvación”; ha indicado Saiz Meneses en su alocución.

Vuelta contrarreloj

El agua volvía a sorprender a los sevillanos durante el rezo del Vía Crucis, creando nuevamente incertidumbre sobre el desenlace del acto piadoso.

Sorprendentemente, el agua amainaba minutos después de las 21:30 horas, y la corporación empieza a formar el cortejo de regreso, compuesto por la Cruz Parroquia, un breve tramo de hermanos con cirio, ciriales y andas del Cristo Yacente.

A las 22:00 horas se abrían la reja de la Puerta de Palos de la Catedral de Sevilla para el regreso de la cofradía.

Volviendo por el camino de ida y al ritmo igual de rápido que en el traslado desde la Iglesia de San Gregorio, la imagen que hubiera Juan de Mesa atravesaba el centro de Sevilla para volver a casa.

Y el objetivo se cumplió en 28 minutos, con la calle Alfonso XII abarrotada de personas que querían presenciar la llegada de la sagrada talla.

Con el brevísimo saludo a la Hermandad del Silencio y la entrada en el templo mercedario de San Gregorio, el Santo Entierro cumplía el sueño anhelado durante décadas de presidir el Vía Crucis de las hermandades de Sevilla.


Fotos: Santo Entierro Sevilla