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La Esperanza de Triana y la procesión extraordinaria durante la Velá de Santa Ana en 1921

La Virgen salió en procesión hace 99 años tal día como hoy

La Esperanza de Triana ha sido una de las imágenes que más ha salido de manera extraordinaria durante el pasado siglo. Solo en los años veinte recorrería las calles hasta en tres ocasiones. La primera de ellas, la madrugada del 26 de julio de 1921 con motivo de la Velá de Santiago y Santa Ana. Con motivo del Apóstol, día festivo en el país, propició que la víspera numeroso público saliese al encuentro con la Esperanza, en unos días grandes para el arrabal trianero.

Fue la de 1921 la primera de las salidas no solo en la década sino en el propio siglo XX. Como hermano mayor se encontraba Tadeo Soler Navarro, al frente desde 1920 hasta 1926, habiéndolo hecho con anterioridad, de 1912 a 1916. El Noticiero Sevillano recoge entre sus páginas:

«Poco después de las dos de la noche, salió en procesión de la Iglesia de San Jacinto, la procesión de la Virgen de la Esperanza, siendo presenciado el espectáculo por numerosísimo público. El cortejo lo formaban los hermanos de la institución, que ostentaban las diversas insignias, llevando otros faroles encendidos o cirios llameantes; sonando especialmente el estampido de los cohetes. La procesión recorrió ordenadamente las calles de la estación, presenciando su tránsito principalmente en calle Castilla, Pureza, Betis, y otras del populoso barrio, numeroso público».

Bulliciosa jornada a la había que añadir el sonido de los cohetes que se lanzaron durante el recorrido, como recoge la crónica, en una madrugada de verano con la presencia de la Esperanza de Triana por sus calles. La imagen fue sobre su paso, sin palio, cuyos respiraderos pertenecen a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores de la vecina localidad de Salteras, más conocida como la Hermandad de los Blancos. Los respiraderos del palio, de cobre plateado, fueron realizados por el orfebre Jorge Ferrer en 1920. Curiosamente, la diadema que portó fue prestada por la Hermandad de la Sagrada Mortaja, perteneciendo al ajuar de la Virgen de la Piedad.

La Virgen de la Piedad con la diadema que llevó la Esperanza de Triana, durante el septenario en su honor en este mismo año. Foto: Esperanza Ruiz

Siguiendo lo redactado en El Noticiero Sevillano, «la animación no decayó un momento durante toda la madrugada, haciéndose muchos elogios de las lujosas andas, hermoso paso y valiosísimo manto bordado en oro, que ostentaba la imagen». Se refiere el cronista al manto bordado en oro sobre terciopelo morado que contenía claras reminiscencias cerámicas según diseño de José Recio y que salió de los talleres de Juan Manuel Rodríguez Ojeda.

Concluye la crónica afirmando que «una banda de música que marchaba tras el paso interpretó escogidas composiciones» antes de finalizar declarando que «con las primeras luces del alba entró en su templo la procesión, escuchándose entusiastas vítores y numerosas exclamaciones de júbilo».

Uno de los momentos más espectaculares tuvo que ser el discurrir de la imagen por la calle Betis. En 1921 y con motivo de la velá, la calle contaba con doble sistema de iluminación. «Desde el Altozano hasta la mitad de su longitud, se hallaba cubierta por un túnel de farolillos a la veneciana, artísticamente combinados, y en su segunda mitad con bombillas de colores. En la misma se encontraban otras dos tómbolas: la de Nuestra Señora de la Esperanza y de Nuestra Señora de la O. Ambas se veían en extremo favorecidas, siendo aceptable en extremo la venta de papeletas». No es para menos, ya que la noche contó con gran cantidad de público. Así, esta misma publicación detalla: «También vimos circular por las calles del barrio numerosos carruajes, ocupados por familias sevillanas en su mayoría, que se solazaban contemplando el legendario festejo trianero» en referencia a la velá, habiendo instalados «tío vivos y cunitas» en la plaza del Altozano y final de calle Betis.

La narración sirve para imaginar cómo pudo ser la procesión de la Virgen de la Esperanza en aquella madrugada de hace casi un siglo. Con la Banda Municipal próxima al Altozano, los puestos de avellanas, turrones y bebidas conformando un ambiente festivo en medio de la canícula, la procesión fue de tal éxito que tan solo dos años más tarde la dolorosa volvería a salir en procesión.

La Esperanza de Triana sobre su paso antes de la procesión extraordinaria de 1921

Las otras salidas en la misma década

Tras solicitar la salida a la vicaría general del Arzobispado, la Esperanza de Triana saldría en torno a las dos de la mañana del 27 de julio, tras finalizar la cena a la que asistieron los organizadores de la velada. Mantones de manila engalanaban los balcones, destacando el diario La Unión que la imagen «paseó triunfalmente su peregrina belleza ante el éxtasis conmovedor de los trianeros», remarcando el transitar por la calle Betis, el cual fue «de un relieve magnífico». Accedió al interior del templo de los dominicos alrededor de las seis de la mañana.

En la década de los años veinte del pasado siglo la dolorosa volvería a salir de manera extraordinaria ya en 1929 con motivo del Congreso Mariano, acudiendo al céntrico templo del Salvador el 21 de septiembre para formar parte de la exposición que se organizó con diversas imágenes. Regresaría a San Jacinto el 1 de diciembre.

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