El próximo Jueves Santo el paso de María Santísima de la Esperanza del Valle estrenará la primera fase del techo de palio de su magnífico altar itinerante, que está llamado a ser uno de los pasos de palio más completos y referentes en la Semana Santa cordobesa. Un Domus Argentum que debe ocupar un lugar de privilegio de entre los pasos de palio cordobeses por obra y gracia de la infinita creatividad de Julio Ferreira Gaspe, diseñador de la totalidad de las piezas que conforman este Altar a la Virgen, y Jesús Rosado Borja, uno de los artesanos más reputados del orbe cofrade, cuyo taller está ejecutando la espectacular obra.
En virtud de esta determinación, el primer Domingo de Cuaresma ha sido el día elegido por la Junta de Gobierno de la Hermandad de la Sagrada Cena, que preside Manuel Bonilla, para bendecir y presentar a sus hermanos y a los cofrades cordobeses la primera fase de esta pieza sin par concebida para la bellísima dolorosa de Miguel Ángel González Jurado, la Gloria. Será en la Parroquia del Beato Álvaro, a las 19:00, el mismo enclave donde tuvo lugar, en marco de 2022, la presentación del espectacular diseño de la pieza que servirá de cielo a la Madre de Poniente. Con una presentación a tamaño real, gracias al trabajo de una empresa italiana de impresión, los presentes pudieron contemplar en todo su esplendor cómo será el techo del palio que cubrirá a la Esperanza del Valle cada Jueves Santo. Una obra de la que este domingo se podrá presenciar la primera fase.
El diseño completo
Situando el diseño dentro de período decorativo enmarcado entre el Renacimiento y el Manierismo, el mismo tiene como idea arquitectónica inicial la de concebir un techo puramente Sacramental sobre una tonalidad roja con una trama violeta. Y con este punto de partida, la creación se imbuye en la estética decorativa de la época, partiendo de las divisiones corrientes del rectángulo en compartimentos y un motivo ovalado con profusión de joyería esmaltada enmarcados con cueros y rematados en lunetos en formas de media luna.
Tres fases decorativas componen el techo de palio: un friso que lo enmarca en su perímetro, una parte intermedia donde están los grutescos, se asientan los lunetos y habitan los follajes y una parte central más simbólica y decorativa debido a su importancia pictórica junto a los motivos de los cueros de estilo manierista. Dentro de la decoración hay cuatro partes esenciales que la definen dentro de la época en la que se ha situado el conjunto: lazos, follajes, grutescos y cueros.



Dos grandes cueros se sitúan a los lados delantero y trasero del motivo pictórico central, ornamentadas con formas manieristas inspiradas en las decoraciones de la galería de Francisco I proyectadas por “Rosso”, donde se conjuga la voluta , los cueros, los acantos, las cintas y lo que más define su personalidad estructural con el “STRAP WORK”. Siguiendo este tipo de elemento decorativo se sitúa en el centro el principal, una pintura denominada “La Alegoría de la Redención“, atribuida al pintor de Bujalance (Córdoba Acisclo Antonio Palomino (1655-1726). Los cueros se enrollan sobre los lunetos abrazados, adornados por motivos frutales, vides y espigas que se repiten en toda la decoración del techo como símbolo Sacramental.
La distribución de los compartimentos se delimitan por un friso con decoración de lacerías. La lacería tiene un sentido además de revelación Divina, con gran alcance simbólico. Muchas son las representaciones pictóricas y ornamentales en las que los lazos acompañarían a la divinidad desde el antipendio del “Triunfo del Santo Sacramento” de Rafael (1505-1510) y a la creencia popular de que el cáliz del Santo Grial usado durante la Sagrada Cena se había reservado dentro de un estuche oblongo adornado con un trenzado distribuido en losánges o lacerías, compuesto por alineaciones en X, que representa la letra griega que simboliza a Cristo.
Cuatro composiciones lineales enrolladas en curvas y contracurvas, repetidas, enmarcadas, dentro de un friso con motivos florales, copas y hojas. En este caso el follaje en vertical se ha estirado combinándolo en candilieri, un motivo antiguo muy usado por los escultores clásicos griegos y romanos debido a su admiración por la naturaleza. Dos piezas, una frontal y otra trasera se han ornamentado con dos grutescos enmarcados en lunetos, con “putis”, denominados en las artes decorativas a las figuras de niños desnudos o con alas, dos tipos de iconografías, unos sedentes y otras con rostros simétricos y serenos según los cánones de la escultura clásica de Fidias.





