La Esperanza restaura el antiguo paso de guadameci del Señor de las Penas

Una de las labores esenciales que tiene que desarrollar cualquier Junta de Gobierno que se.precie es emprender las acciones precisas para conservar el patrimonio heredado transmitido de generación en generación. Bajo esta premisa, la Hermandad de la Esperanza ha decidido ejecutar el proyecto de restauración del paso de guadamecí de Nuestro Padre Jesús de las Penasuna de las joyas de su patrimonio material, gracias a la ayuda recibida de la Diputación Provincial de Córdoba dentro de la Convocatoria de subvenciones “Restauración del patrimonio cofrade”..

Las labores de restauración correrán a cargo de Laura Jiménez Valverde, titulada en Conservación y Restauración de Bienes Culturales, y tratarán de recuperar la visión original de los elementos en madera y guadamecí tal y como fueron concebidos en su día por Martínez Cerrillo. Se trata de un altar itinerante en el que durante décadas caminó entronizado, en solitario, el Señor de las Penas, componiendo una estampa que forma parte de la memoria colectiva de varias generaciones de cordobeses.

El Domingo de Ramos del año 1959 Nuestro Padre Jesús de las Penas hacía su primera Estación de Penitencia, sobre el paso que ejecutara Juan Martínez Cerrillo, que utilizaría la cofradía hasta 1993, cuando se produjo el estreno del actual paso de misterio.

Se llama guadamecil o guadamecí o guadamací al cuero pintado o labrado artísticamente, mientras que si tiene la superficie dorada o plateada se llama guadamecí brocado. La etimología de guadamecil, o sus variantes guadamací o guadamecí, es una variante de «gadamesí», en árabe andalusí ḡadamisí, que por su parte deriva del gentilicio árabe ḡadāmisī, propio de la ciudad magrebí llamada desde muy antiguo Gadamés, ya que en ella se especializaban curtidores, marroquineros y talabarteros que exportaban sus característicos cueros decorados y brocados.

Algunos escritores y artesanos consideran que el término guadamecil denomina exclusivamente al cuero trabajado metalizado con oro y/o plata, mientras que otros (y el propio diccionario de la RAE) se acogen a una definición menos restrictiva, considerando guadamecí todo el cuero policromado y labrado.