La Estrella bendice el retablo del Lignum Crucis, obra de Raúl Berzosa y Abraham Ceada

La Hermandad de la Estrella de Triana ha bendecido el retablo que albergará el Lignum Crucis, obra conjunta del pintor Raúl Berzosa y el escultor Abraham Ceada. En concreto ha sido bendecido por su Director Espiritual, en la Misa de Hermandad de este domingo. Tal y como se presentó en el anteproyecto de obras aprobado por el Cabildo General de hermanos en junio de 2018, se ha diseñado un elemento central para acoger el relicario del Lignum Crucis, enriquecido con una pintura mural relativa al Triunfo de la Santa Cruz, titular también de la Hermandad.

Se trata de una obra artística dedicada al Triunfo del Santo Lignum Crucis que combina una pintura de Raúl Berzosa con un conjunto escultórico de Abrahám Ceada, que alberga el relicario de la Santa Cruz. Tiene unas dimensiones aproximadas de 236 cm de altura y 147 cm de anchura, ajustándose al espacio previsto para la misma en la parte central del presbiterio de la Capilla, tras la mesa de Altar. Para ello, ambos artistas han concretado una obra en cuya parte inferior se proyecta, a modo de relieve, una gloria que cuenta con dos ángeles corpóreos y tres cabezas de querubines, los cuales sostienen una pequeña hornacina en la que se expone para su veneración el relicario del Santo Lignum Crucis. Dicho conjunto escultórico, cuyo diseño armoniza con la pintura de Berzosa, ha sido ejecutado por Ceada con una terminación al modo de las yeserías barrocas.

Según ha desvelado Raúl Berzosa, la pintura, realizada sobre lienzo de lino belga adherido a tabla, tiene como motivo central la Santa Cruz, la cual arranca desde la misma hornacina que alberga el relicario, rodeada igualmente de ángeles que forman una gloria portando las palmas alusivas al triunfo y demás iconografía relacionada con la exaltación de la Santa Cruz. En la obra se busca la exaltación del Lignum Crucis, la reliquia ocupa el centro de la composición, sobre el relicario se eleva la Cruz, en su base, hojas de albahacas, según la tradición, Santa Elena, la madre del emperador Constantino, buscando la Santa Cruz fue llevaba hasta ella por el aroma de la albahaca, estaba enterrada debajo de un terreno cubierto de albahacas y por eso es conocida esta planta como “la planta real”.

La Cruz consta de catorce nudos en clara referencia a las catorce estaciones del Vía Crucis. Junto a la Cruz una serie de ángeles, destacan dos que portan palmas, símbolo de victoria, estos dos ángeles tienen el color rojo, color de la pasión del Señor y del Lignum Crucis y el blanco, color de la Resurrección; el resto de ángeles rodean la Cruz y portan, junto a los antes mencionados, los colores litúrgicos. La parte alta queda representado el Sol y la Luna, símbolo de la doble naturaleza de Jesús, la divina y la humana.

La parte inferior de la obra está dominada por la escultura de Ceada, la cual ha policromado Berzosa; de este modo se ha conseguido una mayor unidad en el conjunto, ya que los pigmentos utilizados son los mismos para la escultura como para el lienzo. Estos ángeles buscan realzar el motivo central de la creación de la obra: el Lignum Crucis.

Respecto al conjunto, Ceada ha explicado que ha realizado numerosos bocetos bidimensionales teniendo como referencias las grandes obras del barroco italiano de mano de los grandes maestros como Gian Lorenzo Bernini, Giusepe Sanmartino o Giacomo Serpotta que nos dejaron grandes conjuntos escultóricos en participación con la pintura, teorizando el concepto llamado «bel composto´´ lo que supone la integración de todas las artes para proyectar grandes conjuntos artísticos. De esta manera, se plantea la realización de un conjunto escultórico compuesto por un gran relieve central y dos cabezas de ángeles independiente al grupo principal. En dicha obra, podemos contemplar el desarrollo de la escultura teniendo en cuenta el alto, medio y bajo relieve para facilitar la integración con la pintura bidimensional del soporte.

La ejecución de la obra una vez desarrollado el proceso compositivo ha consistido en la realización del modelo de barro a escala real, al que, una vez concluido, se procede a la realización del molde de silicona para, posteriormente, positivarlo en resina acrílica. El resultado es una obra en la que la escultura y la pintura comparten un mismo espacio y participan la una en la otra, creando un conjunto dinámico e integrado. En la escultura monócroma se ha trabajado la integración cromática con la aplicación de numerosas veladuras al óleo que ha realizado el pintor Raúl Berzosa.