Córdoba, ⚓ Costal, 💚 El Rincón de la Memoria

La familia Sáez en la Semana Santa de Córdoba

En 1921 la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Caído estrena, entre otros elementos, un nuevo paso procesional para su imagen titular, el cual es portado por la famosa cuadrilla de los piconeros de Santa Marina. Cuadrilla en la que trabaja Manuel Gallegos Pérez, capataz de dicha cuadrilla en su quehacer diario en el campo. El conocimiento del personal le lleva a ser igualmente su capataz en las labores de carga del paso, tras haber participado con anterioridad como miembro de la cuadrilla de José González Molina. Bajo sus órdenes, e igualmente como parte de la cuadrilla, trabaja su yerno Antonio Sáez Pozuelo, trabajador del campo en aquellos primeros años e hijo de Rafael Sáez Sánchez; faenero y miembro de otras cuadrillas cordobesas como las de Nuestra Señora de los Dolores o del Santísimo Cristo de Gracia.

Antonio Sáez Pozuelo llega a trabajar junto a su padre y su suegro para las hermandades del Caído, Cristo de Gracia o nuestra Señora de los Dolores. Posteriormente formó parte de otras cuadrillas bajo las imágenes de Nuestra Señora de las Angustias (bajo las órdenes de los capataces Naz, en sus salidas de 1935 y 1936), el Huerto o la Esperanza (en la etapa en la que ambos pasos eran comandados por el sacristán de San Francisco y San Eulogio, Francisco Castro). Sin embargo sería en San Cayetano donde su relación con el mundo del costal daría un giro determinante para el devenir de esta familia. En dicha cuadrilla de los piconeros será Manuel Gallegos Pérez, su suegro, quien hará las veces de capataz de costaleros, término con el que entonces se denominaba al encargado de organizar la cuadrilla, dar las órdenes bajo el paso para levantar y arriar, e incluso decidir sobre la duración de las chicotás. Sin embargo, y aunque el capataz era José González Molina, Manuel Gallegos Pérez lleva a ejercer como su ayudante e incluso como capataz en alguna ocasión. Su yerno, Antonio Sáez Pozuelo se unirá a dicha cuadrilla de los piconeros a finales de los años 20.

Durante estos años Antonio Sáez Pozuelo es contratado por los almacenes de coloniales Porras Rubio Sociedad Limitada (posteriormente Almacenes Jurado), empresa para la que organizaría las cuadrillas de trabajadores, turnos y todo lo concerniente al personal. Esta responsabilidad le hizo estar en contacto diario con los faeneros que a su vez portaban los pasos procesionales, siéndole ofrecido el puesto de capataz de la nueva hermandad del Descendimiento, de manos de su hermano mayor Manuel Salinas, en 1939; salida que se verificó durante los primeros años en la tarde del Jueves Santo. Su trabajo, unido a la creciente necesidad de nuevas cuadrillas por el aumento en la nómina de hermandades, le llevó a recibir ofertas para hacerse cargo de los pasos de hermandades como el Amor, Rescatado (los dos pasos en un par de ocasiones a principios de los años 70), Caridad (durante los años en los que procesionó en la tarde del Domingo de Ramos), Borriquita (durante sus dos primeras etapas desde San Juan y todos los Santos y María Auxiliadora) Penas de Santiago, Sentencia, Prendimiento (ambos pasos), Misericordia (ambos pasos), Calvario (ambos pasos), Buena Muerte (ambos pasos) o Santo Sepulcro. A ellos habría que añadir los pasos de Gloria de la Virgen de la Cabeza (desde la iglesia de El Salvador y Santo Domingo de Silos), Virgen del Socorro, María Auxiliadora, Sagrado Corazón de Jesús de San Hipólito o el paso del Santísimo, de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba; desde 1948.

Siempre contó con un estilo propio en la forma de conducir los pasos, formando una cuadrilla de más de 90 costaleros profesionales, faeneros, provenientes de la sección de carga y descarga de las Lonjas Municipales. Estos hombres, que trabajaban los pasos sin relevos, no contaban con ensayos previos a las salidas procesionales a excepción de en la Hermandad de la Buena Muerte, para que la se hacía un ensayo en el patio de la Real Colegiata de San Hipólito en la tarde del Jueves Santo.

Su hijo mayor, Rafael Sáez Gallegos, mostró desde su primera juventud la vocación heredada de su padre, ya que a los 17 años empezó como costalero profesional bajo la Virgen de la Esperanza y el Huerto; en ambos pasos junto a su padre. A sus órdenes trabajó bajo las trabajaderas de las hermandades del Calvario, Sentencia, Prendimiento, Buena Muerte y Santo Entierro.

Como capataz comienza sus primeros pasos en 1946 en la Hermandad del Descendimiento, cogiendo el relevo de su padre cuando, en la tarde del Jueves Santo y a la altura del Puente Romano, éste se retiraba para organizar el pequeño ensayo previo a la salida de la Buena Muerte. Posteriormente estaría al frente de los pasos de la Misericordia (ambos pasos), Buena Muerte (ambos pasos), Sentencia, Prendimiento (ambos pasos), Penas de Santiago o Huerto (en un primer momento al frente del paso de la Candelaria y posteriormente como Capataz Mayor de la Cofradía). Durante dos años colaboró con su padre al frente de los pasos de la hermandad del Rescatado, haciéndose cargo de los pasos de Gloria a la muerte de aquél, incluido el de la Custodia de a Catedral de Córdoba, el cual mandó tan sólo unos meses antes de su fallecimiento.

Su segundo hijo, Manuel Sáez, trabajó en la cuadrilla familiar bajo los pasos del Prendimiento, Sentencia, Calvario, Amor y Descendimiento. Su padre lo prepara como capataz para mandar el paso del Calvario cuando, tras dejar de procesionar el paso del Mayor Dolor en 1986, se puso al frente de Las Lágrimas en su Desamparo, dejando a Manuel al frente del paso de San Lorenzo; su hermano Rafael quedaría al frente del paso del Santísimo Cristo de la Misericordia y su hermano Antonio ayudaría a su padre en el palio de la Hermandad del San Pedro. Ese mismo año de 1956 también se estrenaría frente al Cristo del Amor. Ayudaría a su hermano Rafael y resto de la familia en las salidas de Gloria.

El último de los hermanos, Antonio Sáez Gallegos, también participó como miembro de la cuadrilla familiar en las hermandades de la Sentencia, Amor, Descendimiento, Prendimiento y Calvario. Como capataz se formó junto a su padre y hermanos debutando en 1952, con veintiún años, al frente del Calvario. En 1960 sacó, junto a su padre, al Santísimo Cristo de la Buena Muerte durante la tarde del Viernes Santo. Posteriormente estuvo al frente de los pasos del Huerto, Rescatado, Calvario, Misericordia y Buena Muerte. Junto a su hermano Manuel, ayudó a Rafael en todos los pasos de Gloria.

Tras la refundación de la Hermandad del Huerto, en la tarde el Domingo de Ramos y durante varios años, Rafael mandaba el Cristo de las Penas, Manuel el Cristo del Amor y Antonio el único paso del Huerto. La Hermandad de San Francisco era la última en encerrarse, por lo que los dos hermanos mayores, tras recoger sus respectivas cofradías se dirigían hacia San Francisco para participar los tres del encierro del titular de la hermandad del Huerto.

La familia Sáez fue la primera en Córdoba en hacerse cargo de los dos pasos de una misma cofradía, con ejemplos como las hermandades del Calvario, Misericordia, Prendimiento, Rescatado o Huerto, entre otras, así como por ser los primeros capataces en hacerse cargo de más de una cofradía en el mismo día. En este sentido destacan los dobletes de Descendimiento-Buena Muerte en Jueves Santo, el doblete Calvario-Misericordia en Miércoles Santo, o el ya mencionado triplete Penas-Amor-Huerto en Domingo de Ramos.

A todo lo anterior habría que añadir su participación en la formación de las cuadrillas de hermanos costaleros de hermandades como el Huerto, Santísimo Cristo de Gracia o Buen Suceso, entre otras. Igualmente destaca el hecho de la participación de otros miembros de la familia Sáez en la cuadrilla familiar, como fue el caso de los hermanos de Antonio Sáez Pozuelo, Juan y Miguel, o los hijos y nietos de Rafael Sáez Gallegos y sus hermanos, alcanzando actualmente la quinta generación.

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