La Hermandad de las Penas de Málaga culmina la restauración de la histórica corona de su Dolorosa

Una joya patrimonial de 1963, emblema de la realeza mariana, recupera todo su esplendor tras una minuciosa intervención a cargo del orfebre Manuel Valera Pérez

La Hermandad de las Penas ha dado por finalizado el proceso de restauración de una de las piezas más emblemáticas de su ajuar procesional: la corona de María Santísima de las Penas, una obra singular que vio la luz en 1963 y que supuso, en su momento, una aportación innovadora al universo estético de la Semana Santa malagueña.

Diseñada por Juan Casielles del Nido y ejecutada por los talleres de Orfebrería Villarreal, esta corona —confeccionada en plata de ley repujada y cincelada a doble cara, bañada en oro fino y enriquecida con pedrería— es un exponente de singular belleza y profundo contenido simbólico. La pieza, de marcado estilo clásico, está concebida como un auténtico relicario arquitectónico: su canasto alterna entre calados de exquisita factura y paños sustentados por estilizadas columnas abalaustradas, lo que dota a la corona de la apariencia de un templo en miniatura dedicado a la Virgen.

Las formas y proporciones de la pieza remiten directamente a los elementos arquitectónicos del paso sobre el que la Dolorosa es procesionada, estableciendo un vínculo estético y teológico entre ambos niveles. La corona se erige así no solo como insignia de realeza, sino como síntesis visible de la dignidad de María, exaltada como Reina y Madre del Redentor según la más depurada iconografía nazarena.

La intervención, ejecutada por el prestigioso orfebre cordobés Manuel Valera Pérez, ha abordado con rigor tanto la conservación estructural como la recuperación estética de la pieza. Los trabajos han incluido el desmontaje completo y una limpieza exhaustiva, la eliminación de elementos deteriorados mediante procedimientos mecánicos y químicos, así como la sustitución de cañoncillos y muelles por otros nuevos de igual factura. Se han subsanado grietas y microfracturas mediante soldadura en plata, se ha reintegrado la pedrería faltante —entre ella, varias circonitas de tono esmeralda— y se ha aplicado un nuevo proceso de dorado y lacado que restaura el fulgor original de la obra.

Con esta actuación, la Hermandad de las Penas consolida su compromiso con la conservación y puesta en valor de su patrimonio artístico, reafirmando el papel esencial que estas piezas desempeñan no solo en el contexto litúrgico y devocional, sino también en el legado cultural e histórico de la Semana Santa de Málaga.