Un recorrido visual, histórico y espiritual por el origen y la evolución de una devoción que ha marcado a generaciones
El Monasterio de San Bernardo acoge desde este fin de semana una exposición singular que conmemora los veinticinco años de la llegada de María Santísima del Mayor Dolor a la Hermandad de los Escolapios de Granada. La muestra, concebida como un tributo al fervor que ha crecido en torno a esta imagen mariana desde su incorporación en el año 2000, invita a los visitantes a sumergirse en una evocadora narración de fe, arte y memoria compartida.
La inauguración se vivió con intensidad emocional. Numerosos hermanos, fieles y devotos se dieron cita para celebrar no sólo una efeméride, sino también una historia que se ha forjado entre recuerdos imborrables y gestos de entrega silenciosa. La presencia de la antigua dolorosa —que presidió la devoción hasta el cambio de titular— ubicada en el centro del templo, actuó como símbolo de continuidad y raíz de la devoción actual.

La exposición se articula en torno a un discurso museográfico íntimo y, a la vez, solemne. Entre los elementos que la componen destacan enseres procesionales, documentos fundacionales, fotografías de época y piezas de indudable valor sentimental que reflejan la evolución estética y espiritual de la hermandad. Especial protagonismo cobran varias obras pictóricas de nueva creación, en las que distintos autores han interpretado con lenguaje contemporáneo el misterio del dolor redentor de la Virgen. Estas piezas, concebidas para la ocasión, establecen un sugerente diálogo con el pasado y aportan una mirada renovada sobre la figura de la Madre Dolorosa.
Uno de los hitos del acto inaugural fue la presentación del documental “Roma, 25 años después”, dirigido por José Antonio Murcia. La obra, cuidadosamente realizada, recorre con imágenes y testimonios el viaje fundacional que en su día marcó un antes y un después en la historia de la corporación. Lejos de limitarse a una crónica, el audiovisual se convierte en un relato emotivo sobre el crecimiento de una devoción forjada en la oración y en el tiempo.

Con esta iniciativa, la Hermandad de los Escolapios no solo celebra un aniversario. Rinde homenaje a la fidelidad de quienes han sostenido, durante un cuarto de siglo, la devoción a la Virgen del Mayor Dolor, la misma que tuvo el privilegio de procesionar en la Ciudad del Vaticano. La exposición permanece abierta como una invitación abierta a la ciudad, una oportunidad para quienes desean reencontrarse con sus raíces cofrades y agradecer lo recibido.
Una conmemoración que no mira solo al pasado, sino que siembra también el futuro.





