La Hermandad de Santa Lucía de Sevilla culmina la restauración de su peana procesional y sus cuatro ángeles

La Hermandad de Santa Lucía de Sevilla ha dado a conocer el resultado de la intervención de conservación y restauración acometida sobre su peana procesional dorada, un conjunto que se completa con cuatro angelitos policromados y estofados. Los trabajos han sido realizados por el conservador y restaurador Modesto Rodríguez Álamo, siguiendo un proceso destinado a recuperar las condiciones materiales y estéticas de las piezas y, al mismo tiempo, favorecer su adecuada conservación.

Un conjunto afectado por el paso del tiempo

Antes de la intervención, la peana presentaba una importante acumulación de suciedad, consecuencia del paso del tiempo, junto con una capa de gomalaca alterada que afectaba a la lectura visual de la superficie dorada. A estas alteraciones se sumaban numerosos desgastes y pérdidas, especialmente perceptibles en las jarritas que forman parte del conjunto, así como fisuras parciales localizadas en determinadas zonas.

Los cuatro angelitos que completan la peana también mostraban diferentes patologías derivadas de su estado de conservación. En sus superficies se apreciaban capas superficiales alteradas, repintes, pérdidas matéricas y lagunas que afectaban tanto a la policromía como a los estofados, comprometiendo la integridad visual del conjunto.

Consolidación, limpieza y recuperación de las superficies

La actuación comenzó con el tratamiento de las fisuras existentes en la peana, mediante la inyección de adhesivo y su posterior sellado. Paralelamente, en los angelitos se llevó a cabo la reintegración volumétrica de las pérdidas que presentaban, con el objetivo de recuperar aquellas partes de la materia que habían desaparecido.

Una vez completadas estas operaciones, los trabajos prosiguieron con una limpieza química de las superficies, procedimiento mediante el cual fue posible retirar la suciedad acumulada y las capas alteradas que impedían apreciar adecuadamente tanto el dorado de la peana como la policromía de los angelitos. Esta fase permitió recuperar una lectura más limpia de los acabados originales.

Reintegración de las zonas deterioradas

Tras la limpieza se acometió el estucado de las lagunas, seguido de la reintegración de las áreas estucadas y de aquellas otras que presentaban desgastes. De este modo, la intervención abordó tanto las alteraciones que afectaban a la dimensión material del conjunto como aquellas que incidían directamente sobre su apariencia.

Como fase final, se aplicó un barniz de protección, destinado a preservar el dorado y la policromía y, además, a contribuir a la unificación de la superficie. Con esta actuación se completa un proceso de conservación y restauración que ha permitido intervenir sobre las distintas alteraciones detectadas en la peana procesional y en los cuatro angelitos que la acompañan.