La Hermandad del Prendimiento presenta el palio de la Virgen de la Piedad, que estrenará el Martes Santo de 2026

La Hermandad Salesiana del Prendimiento de Córdoba dará un nuevo paso en la materialización del palio de Nuestra Señora de la Piedad con la presentación, este sábado 22 de noviembre, de la nueva pieza, compuesta en esta primera fase por las bambalinas exteriores que acompañarán a la titular mariana en su paso. La cita se suma a un proceso creativo iniciado hace años y que la cofradía aspira a ver culminado en la calle el Martes Santo de 2026, fecha prevista para el estreno del conjunto completo, compuesto de las bambalinas, el techo de palio (liso en su primera fase), y los faldones. La presentación y bendición del nuevo palio tendrá lugar en la Iglesia de Santa Victoria, a las 18:30 horas.

El nuevo elemento bordado —obra del reconocido artista astigitano Jesús Rosado Borja— da continuidad al diseño concebido por Julio Ferreira y Manuel Jiménez, una propuesta que se inscribe en un estilo decorativo afrancesado, profundamente influido por la estética rococó del siglo de oro francés. La hermandad plantea este desarrollo como parte del deseo, en sus propias palabras, de que «Nuestra Señora de la Piedad luzca con todo el esplendor que Ella se merece y la ciudad de Córdoba se haga partícipe de su Piedad Salesiana», evocando la tradición espiritual que San Juan Bosco arraigó en la Casa Pinardi.

Un diseño que bebe de la Francia de Luis XIV y Luis XVI

El análisis estilístico de las bambalinas las sitúa dentro de una línea afrancesada, surgida bajo el reinado de Luis XIV y refinada posteriormente por Luis XVI. La impronta rococó es decisiva y hunde sus raíces en los motivos concebidos por grandes diseñadores del periodo. Como explica Julio Ferreira, la obra se construye «tomando en consideración las bases ornamentales creadas por Jean Berain y Antonie Watteau», figuras esenciales en la evolución del rococó. El diseñador subraya que estos referentes permiten comprender «la unicidad del estilo artístico que nutre a la bambalina, provocando una ruptura de los cánones asentados en la historia del diseño y bordado» en favor de una lectura plenamente vinculada al contexto cortesano francés del tránsito entre los siglos XVII y XVIII.

Ferreira añade que «se cristalizó en el plano de las artes decorativas, alcanzando una gran renovación […] que se tradujo en la riqueza de los nuevos motivos ornamentales», un impulso creativo que la bambalina recoge mediante la integración de candelieri, relieves escultóricos de raíz renacentista, conchas, copas florales, palmas, malla, acantos y un meandro orientalizante en la parte superior. El conjunto se completa con una guirnalda floral clásica en la zona inferior y con arabescos que equilibran los laterales, reflejando lo que el propio Ferreira resume como «la articulación ornamental de la bambalina», heredera del diseño difundido históricamente a través del grabado.

Características técnicas de la pieza

La bambalina frontal se articula en tres cuerpos simétricos y dos intermedios, dispuestos sobre terciopelo azul prusiano. El diseño se fundamenta en la misma base ornamental que inspiró a Berain y Watteau, incluyendo el meandro oriental, las conchas en múltiples formatos y los candelieri ascendentes que marcan la composición general. Dos elementos adquieren protagonismo singular: La guirnalda floral anudada a acantos, que delimita el borde inferior y la evolución del arabesco, reinterpretado según la corriente que Ferreira describe como el “nuevo arabesco”, consolidado en la Francia del XVII y vigente hasta el XIX.

Todo ello confiere a las piezas una naturaleza barroca en su simetría, pero progresivamente orientada hacia las formas que dominarían el rococó europeo, especialmente en Francia y Alemania. Todo profundiza en la estética afrancesada con candelieri, meandro oriental, conchas, variedad floral, palmas y acantos. El diseño vuelve a enfatizar la presencia de arabescos y la evolución de motivos que rinden culto a la naturaleza y la arquitectura, principios esenciales del arte cortesano del periodo.

El techo de palio: Francia como hilo conductor

El proyecto artístico del palio incluye igualmente el techo, cuyo diseño fue presentado el 3 de febrero de 2024 y firmado por Julio Ferreira. Esta pieza pretende evocar la magnificencia de los palacios franceses del siglo XVIII, integrando una lectura simbólica a través del uso del color rojo, elegido por su vínculo con la realeza mariana, presente en iconografías como la “Madonna con querubines y serafines” de Jean Fouquet o la “Inmaculada” de Carlo Crivelli.

El diseño se estructura según el modelo de los boiseries, revestimientos de madera propios de interiores aristocráticos. Ferreira recrea la riqueza ornamental de estos espacios mediante una composición simétrica plena de curvas, contracurvas, conchas, palmetas, elementos vegetales y referencias naturalistas. El perímetro queda marcado por un friso inspirado en trazas francesas del siglo XVIII, especialmente en la línea de Jacques Verbeckt y su trabajo en Versalles.

Especial relevancia adquieren las lacerías, combinadas con meandros, que refuerzan el carácter sacramental del techo. Según la interpretación iconográfica, estas lacerías hacen referencia a la caja ornamentada donde se preservó el Santo Grial, lo que enlaza con la abundancia de símbolos eucarísticos presentes en el conjunto.

La obra incorpora además un complejo repertorio de follajes, roleos, conchas y palmetas, siguiendo modelos presentes en los ornamentos del Palacio de Chantilly, integrados aquí mediante una lectura personal de Ferreira.

El motivo central reproduce la “Inmaculada Concepción” de Giambattista Tiepolo, síntesis de tradición veneciana y estilo rococó. La imagen se interpreta, siguiendo los criterios iconográficos citados por Ferreira, como una manifestación del «jardín cercado», reforzada por la presencia de azucenas. Todo ello enlaza con el acento salesiano del diseño, donde la figura de María se proyecta también como María Auxiliadora, ocupando un puesto destacado que armoniza con la iconografía concebida por Ferreira para realzar el papel corredentorista de la Inmaculada.

Un proyecto nacido hace más de una década

La génesis de todo este proceso se remonta al 26 de enero de 2014, cuando, bajo la presidencia de Juan Carlos Sanz Armada, la hermandad aprobó en Cabildo las líneas artísticas llamadas a definir su futuro patrimonial. En aquella sesión, tras seis horas de deliberación, los hermanos dieron luz verde al nuevo paso de misterio, al nuevo paso de palio y al nuevo hábito penitencial del cortejo.

Con la talla del misterio ya concluida durante el mandato de Juan Manuel Baena, la actual dirección encabezada por Francisco Martínez ha apostado definitivamente por la realización de un proyecto que aspira a hacer realidad el palio soñado por generaciones de hermanos y que ya entra en su fase definitiva.