Sevilla

La Hiniesta acomete una restauración integral de sus faroles de cruz de guía

La Junta de Gobierno de la Hermandad de la Hiniesta ha encargado la restauración integral de los faroles de Cruz de Guía, cuyo estado de conservación era deficiente por el uso de los mismos y la realización de arreglos puntuales. Esta intervención ha sido realizada por el reconocido tallista Juan Manuel Pulido Pérez quien tras terminar su trabajo y entregar los faroles a la hermandad el pasado mes de enero, ha elaborado un informe completo sobre su actuación.   

El informe explica que en el año 2017 se realizó una primera intervención de urgencia en uno de estos faroles, cuya cogida interior estaba rota y fue reparada. Se realizó también una limpieza  de ambos faroles en las dependencias de la Hermandad, usando una serie de ceras para restituir la madera perdida, entendiendo y advirtiendo en todo momento a la Hermandad del carácter provisional de esta actuación. Se quedó pendiente una restauración más a fondo en el taller. 

Gracias a esto y a un estudio previo se pudo valorar la necesidad de esta intervención. Los previsibles daños se confirmaron una vez iniciado el proceso de desmontaje y aparecieron nuevos inconvenientes y deterioros que no se observaban a simple vista. Se encontraron daños importantes debidos al uso de dichos enseres que habian desajustado diferentes piezas de madera y desmembrando ensambles que afectaban a su estructura.

Se procedió al desmontaje completo de las diferentes piezas que conforman el farol para actuar minuciosamente sobre cada una de ellas, reparándolas y volviendo a acoplar. Los daños se concentraban en los vértices de las molduras y en las propias molduras. Encontramos bastidores rotos, molduras que fueron reparadas con pegamentos inapropiados, incluso piezas sujetas con grapas. Cuando fue retirada la orfebrería se desprendieron algunas de estas molduras y se pudo apreciar claramente  que los faroles estaban descuadrados en su estructura. 

Aparecieron además restos de productos limpiadores de la plata, que son muy corrosivos para la madera. Numerosas piezas estaban desajustadas y sueltas. En el asta de cada uno de los faroles se apreciaban gran cantidad de arañazos superficiales y otros tantos de gran profundidad. La parte más dañada era la que corresponde a la fijación de la argolla. En resumen podemos decir que el estado de estas piezas requería una  reparación especializada de calado.

El proceso comenzó con la retirada de toda la orfebrería, que ha sido limpiada y ha permitido valorar la necesidad de acometer otra fase de restauración que incluya el arreglo de las perillas. El resto de la plata parece estar en condiciones, aunque debe ser un profesional orfebre el que lo valore.

Una vez desmontado completamente se procedió a una primera limpieza para eliminar los restos de limpiadores de plata, polvo y productos superficiales como ceras y barnices. Se eliminaron pegamentos inapropiados y se volvieron a pegar las piezas desprendidas, así como los tramos en los que había importantes roturas. Con esta acción se logró cuadrar la caja de cada uno de los faroles.

Una vez estabilizada la estructura se retiró el barniz de todas aquellas zonas arañadas o con golpes y se comenzó a reintegrar con madera de caoba nueva aquellas piezas que tenían pérdida de madera. Todos los vértices de moldura tenían este problema y han sido restaurados de manera minuciosa.

Se eliminó por completo el barniz de las astas lijándolo y eliminando los arañazos. Para evitar nuevos daños provocados por la argolla de sujeción del farol se ha fijado esta a la madera. La medida precisa observación mediante el uso para saber si es suficiente o será conveniente encontrar otra solución, que necesariamente pasaría por realizar un nuevo sistema de sujeción.

Una vez concluido el proceso de restauración se ha restituido el barniz, igualando con tintes el color de las partes reparadas y barnizando de nuevo todo el farol. Concluyendo la intervención con aplicación de ceras naturales para matizar el brillo y proteger la madera.

En conclusión, se ha logrado restaurar y consolidar estas piezas de manera satisfactoria. Toda esta experiencia hace recomendar a la Hermandad y a los encargados de la manipulación y mantenimiento de enseres unas pautas de uso claras, que pasan por realizar unos soportes para cada farol. Además con respecto a la limpieza  de la plata se recomienda no usar ningún tipo de producto ya que son altamente dañinos para la madera. El uso de trapos de algodón y un cepillo de dientes, es más que suficiente para mantener la plata limpia.

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