La Leyenda de la Aparición en el impresionante altar de cultos de la Hermandad del Rocío de Sanlúcar de Barrameda

La Pontificia, Real, Fervorosa y Antigua Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora del Rocío de Sanlúcar de Barrameda comienza el Solemne Triduo en honor de su Titular en su sede canónica.

Para tal ocasión, el equipo de mayordomía y priostía de la Hermandad bajo la dirección artística de Juan Manuel Jurado Moreira y Óscar Torres Barba han recreado la leyenda de la aparición del siglo XV que sostiene que la Virgen del Rocío fue encontrada por un cazador o un pastor, en un olivo ubicado cerca de los matorrales de las marismas, en el bosque llamado la Rocina, lugar donde finalmente se erige la ermita que la acoge.

Aparece la Imagen entronizada en un olivo, rodeada de la fauna y la flora autóctona de lLa Rocina. Encontramos amapolas, margaritas, iris, cardos, romero, lentisco o trigo. Así como jabalíes o ánsares.

En relación a la Imagen, las camareras y el vestidor han decidido ataviar a la Sagrada Imagen recreando la vestimenta de los siglos XVII y XVIII, según reflejan los grabados y litografías o la pintura del antiguo Simpecado sanluqueño. En estas obras, la Virgen aparece ataviada con ricas telas, según la moda de la corte de los Austrias, componiéndose de basquiña o falda acampanada con el verdugado, corpiño con gorguera de encajes y ajustados a las mangas con puños. Sobre las mangas del jubón lucía otras, amplísimas, denominadas de punta o perdidas, que a partir del último tercio del XIX se convierten en mantolín. La cabeza se cubre con el propio manto, a modo de velo de vírgenes, y se enmarca el óvalo facial con el rostrillo, derivación de la toca de papos, adornada con puntas o encajes.

Por ello, de esta manera se nos muestra a la Santísima Virgen de esta manera para la celebración de los cultos anuales preparatorios a una nueva Romería de Pentecostés en Sanlúcar de Barrameda.